El escritor mexicano Gonzalo Celorio, de 78 años, ha recibido este jueves el Premio Cervantes 2025 durante la ceremonia celebrada en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, en Madrid, presidida por los Reyes.
En su discurso, ha rendido homenaje al humor presente en la obra de Cervantes y subrayado que la identidad mexicana está profundamente vinculada a la historia y la cultura españolas.
Celorio ha afirmado que México no puede entenderse separado de esa herencia, aunque posea rasgos propios derivados también de sus culturas originarias. En ese sentido, evocó la idea de Carlos Fuentes de considerar a México parte del “territorio de la Mancha”.
Antes de intervenir, el autor ha recibido la medalla y la escultura de manos de Felipe VI, en un acto que comenzó con la interpretación del himno nacional por la Orquesta de la Ciudad de Alcalá.
Tras las palabras del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, se ha leído el acta del jurado. Por cuarto año consecutivo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no ha asistido a la ceremonia.
Cervantes y el humor en 'El Quijote'
El escritor ha iniciado su discurso recordando a su padre, quien en su lecho de muerte le aseguró que algún día llegaría a ese momento. “Hoy llegué, papá”, ha expresado emocionado, 64 años después. Undécimo de doce hermanos, Celorio también ha reflexionado sobre la imagen solemne de Cervantes, lamentando que sus retratos no transmitan la alegría y el ingenio que caracterizan su obra.
El autor ha destacado el papel del humor en 'El Quijote', citando a Julio Cortázar, quien en Rayuela afirmó que el humor ha excavado más caminos que las lágrimas. Para Celorio, ese humor revela la esencia humana, siempre en tensión entre ideales inalcanzables y la dura realidad.
Además, ha mencionado otros temas que le habría gustado abordar, como el tardío desarrollo de la novela en América, ejemplificado en 'El Periquillo Sarniento' de José Joaquín Fernández de Lizardi, publicado en 1816.
Ha defendido también la naturaleza “impura” de la novela, heredada de Cervantes, al considerarla un género abierto que integra múltiples formas y refleja tanto aspiraciones como miserias humanas. Según el autor, muchos experimentos narrativos modernos ya estaban anticipados en El Quijote.
Una vida dedicada a la escritura
Otro eje central fue su propia obra, marcada por la historia familiar, con relatos de migraciones, exilios, revoluciones y conflictos. Ha señalado que la ficción le ha permitido explorar aspectos que la historia documentada no alcanza, comparando ese proceso con un largo viaje que finalmente lo llevó a las raíces de sus antepasados.
Celorio ha cerrado su discurso destacando la influencia de su familia: aunque no conoció a sus abuelos, sabe que su abuelo paterno emigró desde Asturias a México y que su abuela materna nació en La Habana.
También ha evocado a su madre, gran lectora, quien incluso prometió dejar las novelas durante cinco años para pedir por la recuperación de uno de sus hijos enfermo, promesa que cumplió.
Finalmente, ha vuelto a mencionar a su padre y agredecido a su hermano Miguel haberlo criado como hijo. Ha reflexionado sobre su propia vida dedicada a la escritura, afirmando que ha consagrado su existencia a la palabra. Con humor, concluyó que su palabra favorita del español es, precisamente, “palabra”.
El escritor llegó al acto con antelación, acompañado por la directora general del Libro, María José Gálvez, y su esposa, Silvia Garza. El Premio Cervantes, dotado con 125.000 euros, se entrega cada 23 de abril, coincidiendo con la muerte de Cervantes, y es considerado el mayor reconocimiento de la literatura en lengua española.