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Comercios sepultados por las obras
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Comercios sepultados por las obras (Foto: MDO)

El comercio del Paseo de Extremadura "se asfixia" entre obras: vallas, polvo y dos años de incertidumbre

martes 17 de marzo de 2026, 07:00h
Actualizado: 17/03/2026 13:07h

El "eje comercial del distrito de Latina" se encuentra "asfixiado" por las obras que lo rodean. Los negocios del Paseo de Extremadura, en concreto aquellos que se encuentran en la boca de metro de Alto de Extremadura y la calle Francisco Brizuela, viven entre vallas que les están "invisibilizando", polvo y ruido. Y el pronóstico no es prometedor, ya que las obras de la instalación del ascensor del metro estarán presentes durante dos años, decisión que está ocasionando "incertidumbre", e incluso traspasos de negocios.

Primero fue el cierre del metro durante seis meses por los preparativos para la automatización de la Línea 6, luego el soterramiento de la A5 y ahora las obras para la instalación de los ascensores. Todas estas actuaciones están "matando" al pequeño comercio del barrio. "Cuando un comercio deja de verse desde la calle, automáticamente deja de existir para mucha gente", comentan algunos propietarios que observan cómo cada día pasan menos peatones frente a sus escaparates.

Es el caso de Mónica Burruezo, propietaria de Musa Moda y Complementos, una tienda que abrió hace apenas seis meses "con toda la ilusión del mundo". Burruezo tiene solo 23 años y decidió emprender en su barrio de toda la vida apostando por el comercio de proximidad. Tras años trabajando en el sector, veía en este pequeño local la oportunidad de cumplir un objetivo que llevaba tiempo rondándole por la cabeza. "Me gustaba mucho porque soy del barrio y dije: pues me voy a lanzar a ello. Conocía el local y me lancé a la aventura", recuerda.

Antes de abrir su propio negocio había pasado cinco años trabajando en comercio, desde los 18, lo que le daba cierta seguridad a la hora de dar el paso. Sabía cómo funcionaba el sector, cómo preparar un escaparate o cómo tratar al cliente. Lo que no imaginaba era que, apenas unos meses después de subir la persiana por primera vez, una obra iba a transformar por completo la calle y a dejar su tienda prácticamente oculta tras una valla.

Escaparate de Musa, Librería Nubes y Calzados Nieves, tapados.

"De un día para otro nos plantaron las vallas y el comercio quedó invisibilizado", explica. Desde entonces, asegura, la actividad ha cambiado de forma evidente. "Se ha notado muchísimo que viene menos gente porque cada vez pasa menos por la calle. Además, cuando están picando o trabajando con las máquinas, la gente huye del ruido y del polvo", relata. Y el panorama no parece que vaya a mejorar, dentro de unos meses, cuando la obra este más avanzada, instalarán "maquinaria enorme" para hacer un agujero de "35 metros de longitud" y teme "que la gente se asuste y no pase por la calle".

La pérdida de visibilidad es, en su opinión, uno de los mayores problemas. El escaparate, explica, es una de las herramientas fundamentales para atraer clientes en un negocio de moda, pero ahora queda completamente tapado por las vallas de la obra. "Ahora no se ve nada del escaparate porque está totalmente vallado, y el escaparate es una parte muy importante de un comercio", señala.

La joven comerciante recuerda que durante la pasada campaña navideña ese escaparate era precisamente su mejor reclamo. "En Navidad tenía puestos unos vestidos de brillo para Nochevieja y la gente los veía desde el metro. Muchas personas se acercaban a preguntar porque les llamaban la atención", cuenta. Hoy, sin embargo, ese escaparate queda oculto tras las barreras de la obra, y con él también desaparece una parte esencial de la presencia del negocio. "Tenemos que estar con la puerta cerrada para que no entre polvo", afirma.

Los comercios buscan alternativas para sobrevivir

Ante esta situación, Burruezo ha comenzado a buscar alternativas para dar visibilidad a su negocio más allá del tránsito de la calle. Una de las estrategias que ha puesto en marcha ha sido abrirse paso en las redes sociales, especialmente en TikTok Shop, con el objetivo de empezar a darse a conocer también en el entorno digital.

Aun así, explica que montar una tienda online completa no es una opción viable en este momento. “Para hacerlo bien tendría que duplicar prácticamente toda la inversión”, señala. Gestionar un comercio físico y una tienda digital al mismo tiempo supondría asumir más costes en stock, logística y gestión, algo difícil de afrontar para un negocio que acaba de empezar a caminar. Por eso, de momento, utiliza las redes sociales como una vía intermedia para promocionar sus productos y atraer clientes sin tener que asumir ese salto económico.

La decisión, insiste, no responde tanto a una estrategia empresarial planificada como a una necesidad surgida a raíz de las obras. "Me he visto un poco obligada a buscar alguna vía para que la gente me vaya conociendo", explica. El objetivo es evitar que toda la inversión realizada al abrir la tienda se pierda si el flujo de clientes continúa cayendo durante el tiempo que duren los trabajos en la calle.

"La gente lamenta que cierre el comercio de barrio cuando ya no está"

La búsqueda de nuevas vías para ganar visibilidad también está presente en Calzados Nieves, aunque con una estrategia diferente a la de Burruezo. En su caso, han decidido convertirse en punto de recogida de paquetes de compras por internet con la esperanza de atraer más gente al local. Durante la entrevista, de hecho, un repartidor llega a dejar uno de estos envíos, un servicio que poco a poco empieza a generar movimiento en la tienda.

Sara Martín, trabajadora del negocio e hija de la propietaria, explica que gracias a este sistema ya han logrado incluso alguna venta. "Una persona vino a recoger un paquete y terminó llevándose unos calcetines", cuenta, aunque reconoce que se trata de un proceso lento.

Martín aprovecha además para reivindicar el papel del comercio de proximidad. "La gente se lamenta de que ya no hay comercio de barrio cuando ya no está", señala. "Soy la primera que compra por internet, pero deberíamos comprar más en las tiendas del barrio, que al final son las que pagan impuestos aquí".

Las obras del soterramiento, las principales culpables de su reducción de ingresos

En Calzados Nieves, el impacto de las obras se percibe desde que comienzan los trabajos relacionados con el soterramiento de la A-5. Martín explica que el comercio depende en gran medida de clientes que llegan desde barrios cercanos como Batán o Aluche, un flujo que ahora se ha reducido notablemente por las dificultades de acceso.

Según relata, los cambios en la circulación y los desvíos han alargado de forma considerable los trayectos para llegar hasta la zona. "Un recorrido que antes podía ser de quince o veinte minutos ahora se puede convertir fácilmente en una hora o una hora y media", asegura. Para ilustrarlo, pone un ejemplo reciente de su propia experiencia: un desplazamiento corto desde el zoo de Madrid hasta su casa termina convirtiéndose en un recorrido mucho más largo debido a los desvíos, obligándole prácticamente a dar la vuelta por las inmediaciones de Alcorcón. "Si a nosotros nos pasa eso, imagínate a los clientes", comenta.

Un recorrido de 15 minutos ahora es de una hora

Como consecuencia, muchos vecinos de esas zonas han dejado de acercarse con la frecuencia de antes. "Hay gente que ya no viene. Y los que vienen lo hacen muy puntualmente", explica Martín, que señala que en muchos casos los clientes aprovechan visitas concretas al cercano centro de especialidades médicas para pasar por la tienda. A esta situación se suma ahora la preocupación por la evolución de las obras del ascensor del metro, que ya han comenzado a alterar su visibilidad. La trabajadora teme que las vallas metálicas que se prevén instalar en los próximos meses terminen ocultando completamente el escaparate, como ya ocurre con algunos negocios situados en la plaza. "Nos preocupa quedarnos totalmente tapados", admite.

Las vallas metálicas ocultan los negocios

Totalmente oculto tras las vallas se encuentra también el quiosco de Daniel, un pequeño puesto de prensa que lleva cerca de treinta años formando parte de la vida cotidiana del barrio. Desde allí ha vendido durante décadas periódicos y revistas muchos de ellos clientes habituales que pasan a diario. Sin embargo, desde que comenzaron las obras en la plaza las ventas han caído de forma notable. Según explica, la facturación se ha reducido alrededor de un 30 por ciento, una caída que atribuye principalmente a la pérdida de visibilidad.

El quiosco se ubica precisamente en la plaza donde ya se han instalado las vallas metálicas que delimitan la zona de obras, una barrera que prácticamente oculta los comercios que quedan detrás. Desde algunos puntos de la calle resulta difícil incluso percibir que hay negocios abiertos al otro lado de la estructura, lo que reduce todavía más el paso de potenciales clientes.

Vallas metálicas tapando los comercios de la zona.

A escasos metros, los trabajadores del restaurante Kebad Kebabish preparan las mesas de su terraza junto a las vallas. El espacio exterior del local también se ha visto reducido por las obras, pero el principal problema no es solo la falta de espacio. Según comentan, muchos clientes se lo piensan dos veces antes de sentarse a comer debido al polvo que levantan los trabajos.

En esta misma plaza se encuentra también la Floristería Sauco, un negocio que, tras meses de obras y caída de clientes, ha decidido poner punto final a su etapa en Alto de Extremadura. Cansada de la situación, su propietaria ha optado por traspasar el local, incluso asumiendo pérdidas: lo ha hecho por unos 20.000 euros menos de lo que le costó en su día.

La dueña de la Floristería Sauco, se marcha

Su intención es trasladar el negocio a Navalcarnero, donde espera empezar de nuevo en un entorno más tranquilo. Allí el alquiler es aproximadamente la mitad y, además, se libra tanto de las obras como de los atascos diarios que dificultan el acceso a la zona. De este modo, la floristería tiene ya los días contados en Alto de Extremadura. El cierre está previsto entre el 1 y el 6 de abril, en función de los pedidos que aún tenga pendientes con motivo de la campaña de Semana Santa.

Comercios que cierran y otros que se ven obligados a minimizar su plantilla

Mientras algunos negocios ya han decidido bajar la persiana y marcharse del barrio, otros intentan resistir como pueden, aunque para ello se vean obligados a tomar decisiones difíciles. Es el caso de la Librería Nubes, donde la caída de clientes ha terminado afectando directamente a la plantilla.

Rosa Martín, propietaria del establecimiento desde hace una década, explica que hasta hace poco el negocio funcionaba con tres personas trabajando de forma habitual. La librería mantenía un flujo constante de clientes durante todo el día gracias a la venta de libros, material escolar y pequeñas compras de papelería. Sin embargo, ese movimiento ha ido disminuyendo progresivamente desde el cierre de la Línea 6 y luego con las obras del soterramiento de la A-5. "Nosotros siempre hemos tenido mucha gente entrando y saliendo. No era un pico puntual, era algo constante. Ahora solo tenemos momentos", recuerda.

Según explica, la librería ha registrado un descenso aproximado del 25 por ciento en la facturación, una bajada que termina obligando a prescindir de uno de sus trabajadores. "En diciembre tuvimos que despedir al chico que trabajaba con nosotros por motivos objetivos", señala.

Martín explica que su negocio depende en gran medida de un volumen constante de clientes que realizan compras pequeñas (fotocopias, cuadernos, gomas de borrar o bolígrafos) además de la venta de libros. "Aquí las fotocopias cuestan cinco céntimos y una goma de borrar treinta. Para que salgan tres sueldos tiene que haber muchísimo movimiento", afirma. Cuando ese flujo de clientes se reduce, el equilibrio económico del negocio se rompe rápidamente.

 Librería Nubes.

A su juicio, el problema más grave llega con las dificultades de acceso al barrio tras las obras de la A-5. Muchos de los clientes habituales proceden de zonas cercanas situadas al otro lado de la autovía, que ahora tardan mucho más en llegar. "La gente nos cuenta que tarda tres cuartos de hora en autobús para venir hasta aquí", explica. "Antes venían andando o en trayectos muy cortos". Aunque la librería también vio un grave descenso en sus ventas con el cierre de la Línea 6, ya que muchos clientes pasaban por su comercio para coger material antes de ir a Ciudad Universitaria (parada situada en esta línea)

La preocupación aumenta ahora con el inicio de las obras del ascensor del metro en la zona. "Cuando nos lo dijeron pensábamos que serían cinco o seis meses, algo que se puede aguantar. Pero cuando escuchas que pueden ser dos años te quedas pensando cuánto tiempo más podremos resistir", reconoce.

Para Martín, el verdadero problema no es la necesidad de las obras, que reconoce como importantes para el barrio, sino la falta de planificación y coordinación. "Las obras son necesarias, pero el error es hacerlas todas a la vez; así es imposible para el pequeño comercio sobrevivir", señala, subrayando que la acumulación de trabajos simultáneos termina ahogando a los negocios de la zona.

Una demanda que llega en el peor momento

La Asociación de Comerciantes del Paseo de Extremadura y aledaños (Asocomerex) se está movilizando para defender a los negocios del barrio frente a los efectos de las obras. Maricarmen Albasan, vicepresidenta de la asociación, explica que todos los comercios de la zona "de mayor o menor medida" están "sufriendo" las consecuencias de estas obras, y pone como ejemplo a Fajas Ruiz, un negocio que lleva abierto desde 1967 y que ahora se enfrenta a la misma invisibilidad y caída de ventas que el resto de comercios del eje comercial.

Desde la asociación destacan que las obras son necesarias y, de hecho, fueron ellos mismos quienes impulsaron la instalación de los ascensores en la estación de Alto de Extremadura. Hace casi una década recogieron firmas para que se llevara a cabo el proyecto, conscientes de que tres tramos de escaleras resultaban excesivos para las personas mayores del barrio. Sin embargo, lamentan que estas obras lleguen ahora en el peor momento para los comercios de la zona, coincidiendo con otros proyectos que ya han afectado gravemente a su actividad.

La entidad comercial busca ser el interlocución con la Comunidad de Madrid, los grupos políticos y la Junta de Distrito para tramitar apoyos especiales y que los comercios puedan compensar la caída de clientes. Su objetivo es que estas ayudas sean inmediatas y directas, no ligadas a impuestos que los pequeños comercios apenas pueden pagar cuando sus ingresos caen.

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