La campaña institucional por el 8M, Día Internacional de la Mujer, lanzada por el Ayuntamiento de Madrid no ha gustado a los grupos de la izquierda, que reprochan al Gobierno municipal la ausencia de reivindicación feminista e incluso del color morado asociado a esta causa.
La propuesta del Consistorio este año se centra en la unidad de la sociedad bajo el lema “Madrid será mejor si mujeres y hombres lo construimos juntos” e incluye mensajes complementarios como “El trabajo será mejor si mujeres y hombres lo impulsamos juntos”, “La red será mejor si mujeres y hombres la respetamos juntos” o “El barrio será mejor si mujeres y hombres lo vivimos juntos”.
Para la concejala del PSOE Meritxell Tizón, la campaña es “vergonzosa” y ha acusado al alcalde José Luis Martínez-Almeida de intentar “neutralizar” y “vaciar de contenido político” una jornada que, según ella, es de reivindicación feminista. Tizón ha señalado que en la campaña “no aparece ni el color morado que es el que simboliza nuestra lucha” y ha recordado que el 8 de marzo no es “una jornada naíf o amable”, sino “de denuncia de la brecha salarial, del reparto desigual de los cuidados, de la violencia que lamentablemente nos sigue matando por el mero hecho de ser mujeres”.
Por su parte y en la misma línea, la portavoz de Más Madrid, Rita Maestre, se ha sumado a las críticas y ha escrito en la red social X que la campaña “diluye a las mujeres y que podría estar cualquier otro día”, ironizando sobre el regidor y señalando que “les molesta el feminismo, les molesta el color morado, les molesta mencionar la violencia machista, hablar de patriarcado o del reparto de los cuidados”.
El delegado de Políticas Sociales, Familia e Igualdad, José Fernández, explicaba que la campaña pretende reflejar la diversidad de la sociedad madrileña remarcando que “solo alcanzaremos la igualdad real con el compromiso y la unión de todos”. Fernández aludía al Índice ClosinGap 2026, según el que las desigualdades de género podrían perdurar hasta 2062. Por ello defendía la necesidad de promover “una sociedad cohesionada que aparque las diferencias de enfoque y anteponga el objetivo común” de la igualdad.
La polémica refleja un choque de enfoques entre el Ayuntamiento, que busca un mensaje de unidad social, y los grupos feministas y de la oposición, que reclaman un reconocimiento explícito de las desigualdades de género y de la lucha feminista en la jornada del 8M.