El exdirector del colegio Highlands School de El Encinar, Jesús María Delgado, ha declarado este viernes ante la jueza de Instrucción número 7 de Madrid que “no tenía ningún conocimiento” de los presuntos abusos sexuales atribuidos al excapellán del centro, el padre Marcelino de Andrés, actualmente investigado en una causa en la que también figuran como imputadas dos profesoras.
La magistrada tomó declaración durante la mañana tanto al exdirector, en calidad de testigo, como a las dos docentes, citadas como investigadas después de que una de las menores asegurara que ellas sabían lo que estaba ocurriendo y que “no hicieron nada” para detenerlo. Según fuentes jurídicas, una de las profesoras se negó a responder a las preguntas de los abogados de la acusación particular, llegando a afirmar que “todo” responde a “una denuncia falsa”.
Tras su comparecencia, Delgado lamentó “muchísimo” los hechos investigados y aseguró no haber tenido “absolutamente” conocimiento de lo ocurrido. También reiteró su disposición a colaborar con la Justicia y agradeció el trabajo de los medios de comunicación.
El sacerdote, apartado de sus funciones
El padre Marcelino fue detenido el pasado 7 de marzo y se encuentra en libertad provisional con la medida cautelar de no poder acercarse ni al colegio ni a las menores. La dirección del Highlands lo apartó de sus funciones en cuanto se conocieron las denuncias.
Durante una exploración judicial, una de las niñas declaró que había contado a sus profesoras que el sacerdote le tocaba sus “partes íntimas”, pero que no le prestaban atención. Estas declaraciones se suman a los testimonios que tanto las menores como sus padres ratificaron antes del verano ante la Policía Nacional.
Según el sumario, los presuntos abusos se habrían producido en un punto ciego del centro donde no existían cámaras de seguridad. Además, una madre de antiguos alumnos alertó en su día al director sobre sus temores por el pasado del sacerdote y su relación con Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, acusado formalmente de abusos desde 1997.
Las niñas contaron a sus padres que el padre Marcelino a veces “les molestaba” y las llevaba a “sitios secretos”, donde supuestamente introducía la mano bajo su ropa interior. La investigación policial, a cargo de la Unidad de Familia y Mujer, se abrió tras la denuncia del padre de una de las menores por hechos que habrían tenido lugar entre abril de 2024 y marzo de 2025.