La Compañía Nacional de Danza, que dirige Muriel Romero, ha celebrado el Día Internacional de la Danza en un escenario singular: la Universidad Carlos III. Lo ha hecho con un programa de coreografías contemporáneas creadas en el contexto del programa Proyecto Creadores de esa universidad.
El acercamiento de la CND a la universidad ha permitido, por un lado, que los bailarines muestren su trabajo creativo a jóvenes interesados por la danza; por otro lado, que estos hayan recibido de los profesionales recursos para crear sus propias piezas coreográficas. Coordinados por la Asistente a la Dirección Artística, Ana Catalina Román, junto a estudiantes de la UC3M, conducidos por Alfredo Miralles y Ángel Perabá, confeccionaron el programa con cuatro piezas de creadores/bailarines de la compañía y una de estudiantes de la universidad. El acceso al auditorio Padre Soler fue libre para los habitantes de Leganés.

Miralles y Perabá ejercieron la dirección y dramaturgia de Recreo, la coreografía creada por los universitarios, con música original coordinada por Pedro Fraguela, La bailaron nueve alumnos participantes de los talleres que impartieron los profesionales en el entorno de la universidad.
José Becerra coreografió Boca loca para Martina Giuffrida y Felipe Domingos, con música de Silvia Pérez Cruz. La bailarina Francesca Sari interpretó su propia pieza, Essence, con temas musicales de varios autores.

Se nos hace bola también fue coreografiada por sus propios intérpretes, Alejandro Polo y Gaizka Morales. Finalmente Ondina es una coreografía de Cristina Casa, que la bailó junto a Ion Agirretxe. Cinco ejemplos de distintos estilos de danza contemporánea.
El Día Internacional de la danza (29 de abril) lo estableció la Unesco en 1982 para conmemorar el nacimiento en 1727, del bailarín, maestro y coreógrafo Jean-Georges Noverre, impulsor del ballet d’action. Cada año una personalidad escribe el mensaje que se emite este día. El de 2025 ha sido escrito por el bailarín y coreógrafo Mikhail Baryshnikov quien, entre otras cosas, afirma: “Se dice a menudo que la danza puede expresar lo indecible. La alegría, el dolor y la desesperación se hacen visibles; expresiones encarnadas de nuestra fragilidad compartida. En este sentido, la danza puede despertar empatía, inspirar bondad y despertar el deseo de sanar en lugar de dañar”.

La jornada artística, rematada con un coloquio entre la directora de la compañía y el público, sirvió de escaparate para las ideas y la capacidad creativa de los artistas de esta compañía y de los jóvenes que, sin aspirar a ser profesionales, encuentran en la danza una vía de escape para sus rutinas cotidianas. Mientras, la Compañía Nacional de Danza, continua de gira por todo el mundo. Entre otros países, tiene previsto visitar China en los próximos meses. En Madrid estrenarán este mes de mayo, en teatros del Canal, la coreografía Incubatio, de Muriel Romero. El 7 de junio, en el Centro de Danza Matadero, presentarán La estampida, el Reino Animal toma las calles, de Amir Nizar Zuabi.