www.madridiario.es

La Atención Primaria ante la invisibilidad de la violencia de género

Por Rosa María Martínez Ortega
lunes 06 de marzo de 2023, 18:33h
Actualizado: 06/03/2023 18:40h

Un año más, el 8 de marzo, celebramos el día Internacional de las mujeres, esta fecha pretende conmemorar la lucha por la igualdad real entre mujeres y hombres en la sociedad. En este día es importante tomar conciencia de la opresión, dominación y explotación a la que han sido y son objeto las mujeres por parte del colectivo de varones en el seno de la sociedad patriarcal.

Las cuestiones claves de la agenda feminista de la igualdad han sido, y continúan siendo, la participación política de las mujeres, con especial atención a la consecución de la paridad; la lucha contra la violencia de género, por la integridad física y sexual de las mujeres; las políticas públicas; o el derecho al aborto, entre otras muchas cuestiones.

Pero la igualdad formal ante la ley resulta insuficiente. La violencia de género, la brecha salarial, la brecha de las pensiones, el mayor desempleo femenino, la escasa presencia de las mujeres en puestos de responsabilidad política, social, cultural y económica, o los problemas de conciliación muestran cómo la igualdad plena, efectiva, entre mujeres y hombres sigue siendo una tarea pendiente.

La violencia de género es una de las manifestaciones más graves de la desigualdad, es un atentado contra los derechos humanos y contra la salud, utilizada por los hombres como instrumento de control y poder sobre las mujeres. En 1996 la OMS la consideró un problema de Salud Pública, es la pandemia invisible.

Son muchas las formas que puede adoptar, como violencia física, sexual, psicológica, de control, ambiental…, con importantes repercusiones en la salud de las mujeres que la sufren.

Solo se conoce lo visible socialmente, los asesinatos, las agresiones sexuales, las físicas, la punta del iceberg de la violencia. Y se ignoran las manifestaciones no visibles o más sutiles como humillar, ignorar, despreciar, culpabilizar, chantaje emocional, controlar, invisibilizar, manifestaciones sexistas.

Los datos de diversos estudios así lo ponen de manifiesto (última macroencuesta de violencia de género 2019) 1 de cada 2 mujeres (57,3%) ha sufrido violencia por ser mujer a lo largo de su vida y 1 de cada 5 la ha sufrido en el último año. Los datos de víctimas mortales por violencia de género desde el 1 de enero 2003 hasta el día de hoy es de 1.192 mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas, y en lo que va de año 10 mujeres asesinadas

La Atención Primaria es la puerta de entrada al Sistema Sanitario, por lo que es fundamental en la detección y prevención de la violencia de género.

Aunque siempre ha sido difícil que las mujeres víctimas de violencia de género acudan al Centro de Salud a pedir ayuda, hay que tener en cuenta que en el momento actual y después de la Pandemia lo hace más complicado aún por la falta de profesionales de enfermería y medicina, de Unidades de Atención Específica como matronas y de trabajo social con una población asignada, en la mayoría de los casos, imposible de hacer una buena gestión de la demanda con largas listas de espera, así como por la falta de trabajadores de administración y servicios (admisión y gestión de citas).

Actualmente en Madrid hay unas 100.000, personas adultas que no tienen profesional médico asignado, con lo que aumentan las dificultades que tienen las mujeres en el acceso al Centro de Salud por los tiempos de espera para las citas con los profesionales, pasando de consulta en consulta sin encontrar solución a sus malestares de género.

Por lo que reivindicamos refuerzos de plantillas para poder realizar nuestras funciones como enfermeras Familiares y Comunitarias de prevención y promoción de la salud desde un enfoque comunitario, basado en los Determinantes Sociales de la Salud (DSS).

La Violencia de género es un problema de salud escasamente diagnosticado, por lo tanto, insuficientemente visibilizado, detectado, registrado y abordado.

Detectar la violencia de género de forma precoz es muy importante porque la repercusión física y psíquica en la mujer será menor y la capacidad de recuperación será mayor.

Los profesionales de Atención Primaria son, en ocasiones, el único contacto de la mujer, con los servicios sanitarios. Acuden al sistema sanitario durante años antes de reconocer y consultar por violencia. Por lo tanto, es necesario relacionar los signos, síntomas y quejas de las mujeres con la violencia de género, observando los comportamientos y actitudes de estas durante la entrevista, ya que esto influirá en el proceso diagnóstico y terapéutico. Es importante que ante una mujer con “malestares”, nos planteemos la Violencia de género como Diagnóstico diferencial, siempre y de forma temprana.

Las mujeres maltratadas son más susceptibles de padecer problemas de salud físicos y psíquicos. Pero en numerosas ocasiones se produce dificultad para reconocer si existe maltrato, ya que muchas veces sus síntomas tienen que ver con la naturalización de algunas quejas o “síntomas considerados como propios del sexo femenino como la ansiedad, la depresión, el dolor crónico, etc”. El 93% de las mujeres víctimas de violencia de género que acuden a la consulta es por otros motivos. Una vez identificada la violencia se debe buscar la fórmula para facilitar la expresión emocional de la mujer.

Es fundamental que las mujeres entren en confidencia con su médica o enfermera mostrando una actitud empática y de escucha activa, respetando sus ritmos y decisiones, asegurando siempre la confidencialidad, para ayudar a reconocer la existencia de violencia y facilitar la expresión de sentimientos. Hay que garantizar el seguimiento y la continuidad de cuidados, “sin perder de vista que durante todo el proceso deberemos valorar el riesgo vital de la mujer, hijos e hijas”.

Ante la violencia de género no puede haber parcialidad, por tanto, deberemos “Tomar partido” como profesión, pero también como mujeres, tenemos el deber moral, reflejado en nuestro código deontológico de proteger a las personas a nuestro cuidado de posi­bles tratos humillantes, degradantes o de cualquier tipo de afrentas a su dignidad personal.

Debemos compartir con la comunidad la responsabilidad de iniciar y mantener acciones para satisfacer las necesidades de salud y sociales de las personas. En este sentido, la enfermería es responsable de defender los derechos humanos de las mujeres y las niñas en el marco de la protección a una vida libre de violencias.

Es por ello por lo que desde la profesión de enfermería y medicina reivindicamos una atención de calidad donde los tiempos de cada caso puedan distribuirse según las necesidades, que se garantice una continuidad en los cuidados por profesionales con puestos de trabajo estables, que conozcan a las familias, comunidad y los condicionantes sociales de la salud y actúen en consecuencia.

Por eso llamamos a la participación en la manifestación del 26 de marzo, a las 12 horas, desde Plaza de España a la Glorieta de Atocha, para que haya los recursos públicos en Atención Primaria y Atención Hospitalaria necesarios para toda la población y especialmente para la detección, atención y cuidados a las mujeres víctimas de violencia de género.

Salgamos a la calle por una Sanidad Madrileña Pública, Universal y de Calidad

Rosa Mª Martínez Ortega

Enfermera Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria

Rosa María Martínez Ortega

Enfermera Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios