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Ya no podemos más

Por Víctor Manuel López
jueves 29 de diciembre de 2022, 12:21h

A veces, y solo a veces, sucede que la gente ya no puede más. Que después de habernos apretado y apretado ya no podemos más, y es entonces cuando uno empieza a entender que la vida, ya mas que vida, empieza a ser una supervivencia.

En nuestra sociedad empezamos a percibir signos de que la gente ya no puede más, y que cuando hay una situación de crisis o de necesidad son siempre los mismos los que tienen que arrimar el hombro para al final salir como los peor parados, mientras que son siempre los poderosos los que obtienen los mayores beneficios.

Hubo un tiempo en España en que creíamos en la democracia, en que creíamos en la justicia, en que creíamos en los políticos, e incluso en que creíamos en un rey, pero ese tiempo ya acabó, ese tiempo ya no existe.

Ahogamos nuestras frustraciones en un consumismo que nos avoca a la catástrofe y a la desaparición de nuestro medio natural; a la pérdida de nuestra cultura y de nuestra propia identidad; al cinismo imperante entre todos los que formamos esta grandiosa nación a la que están fraccionando y enfrentando cada día más.
Hay una cita, que equívocamente atribuyen a Otto Von Bismarck, donde se afirma que: “España es una nación indestructible; los españoles llevan siglos intentando destruirla y todavía no lo han conseguido”. Tendría que ser la política el instrumento que sirviera para solucionar nuestros problemas, pero lamentablemente, hoy por hoy, es la política la que se ha convertido en el principal de nuestros problemas.
Líderes enfrentados que no hacen más que enfrentar entre sí a una sociedad masivamente informada pero que vive en una inmensa desinformación. Jueces que juzgan desde la parcialidad y el interés partidista, y reyes que, más que reyes, son símbolos obsoletos de una ciudadanía inmaduramente democrática.

Vivimos, casi 50 años después de la transición, en una auténtica ignorancia respecto a lo que una cultura democrática debiera ser. Vivimos obnubilados por los ídolos del entretenimiento cuya más notable hazaña es meter una pelota entre tres palos. La imagen, la fama, el poder, el éxito… han sustituido a la honradez, al valor, a la humildad y a la generosidad.
Nunca pensé que mi país, uno de los más relevantes en cuanto al legado histórico y cultural aportado en milenios a la humanidad, adoleciese, a día de hoy, de tanta mediocridad. Afortunadamente no vivimos para siempre. Siempre habrá una célula nueva que sustituya a una vieja. Y sin lugar a dudas, es tiempo ya de que las células viejas sean sustituidas por células nuevas.

Espero y deseo que lo que venga sea mejor que lo que hoy tenemos. Feliz 2023 para tod@s.

Víctor López
Alcalde de Batres y candidato a la alcaldía de Móstoles

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