Con frecuencia observo que en España se produce desigualdades entre las personas por vivir en distintas Comunidades Autónomas y provincias. Son muchos los ejemplos que se pueden ofrecer de estas desigualdades, entre ellos figuran asuntos relacionados con la sanidad, la educación y la fiscalidad: ambulancias especializadas; importes de matrículas en las Universidades; los tipos de impuestos y sus porcentajes de pago; etc.
También estas desigualdades se extienden entre las provincias de una misma Comunidad, como ocurre en Andalucía; los ciudadanos de Sevilla y los de Jaén, unos pueden utilizar el ave y el avión, disponer de hospitales de cierto nivel, otros no; sin embargo, todos tienen los mismos impuestos. En este asunto, como en tantos otros, nuestros políticos no son capaces de ponerse de acuerdo, por lo que al final son los ciudadanos quienes tienen que soportar estas desigualdades.