Los trabajos se están concentrando en doce de las calles más transitadas de esta localidad, de 6.414 habitantes, que requieren una actuación prioritaria debido al paso del tiempo y a su uso continuado, por lo que están recibiendo tratamientos diferenciados según sus características.
Así, se está manteniendo y conservando el viario actual con alguna modificación en el diseño de las aceras, y sólo en tres de los casos se está afectando puntualmente a los servicios existentes procurando minimizar las molestias a los vecinos.
En todas las actuaciones se van a modificar las tapas de registro y las rejillas de los sumideros para colocarlas al nuevo nivel de las calzadas, en las que se renovará el aglomerado asfáltico, las marcas viales y las señales de tráfico siempre cumpliendo con la normativa vigente en materia de barreras arquitectónicas.
Todos estos trabajos están incluidos en el PRISMA 2008-2011, que ha supuesto una inversión de 700 millones de euros en actuaciones en los distintos municipios madrileños para el reequilibrio territorial de la región y que ahora la Comunidad de Madrid está liquidando mientras se desarrolla de forma paralela un nuevo Programa Regional de Inversiones que mantendrá un marcado carácter municipalista.