Un euro de ida y vuelta
martes 29 de enero de 2013, 00:00h
Actualizado: 11/02/2013 18:04h
Apenas 29 días después de ponerse en marcha, el euro por receta deja de existir también en la Comunidad de Madrid. El Tribunal Constitucional ha suspendido su cobro, para alivio demuchos usuarios de la Seguridad Social -especialmente, los pensionistas-, principales “pagadores” de la impopular medida. Era más que probable que este momento llegara. De hecho, las autoridades regionales de Sanidad seguramente ya sabían que la medida nacía herida de muerte, sobre todo tras conocerse el precedente de Cataluña. Pero aún así, se llevó adelante.
Seguro que poner en marcha un dispositivo de este tipo supone gasto: de energía, por supuesto, ya que ha habido funcionarios públicos ocupados en poner a funcionar el euro por receta, documentación que ha habido que preparar y poner a disposición de las farmacias, otros impresos destinados a aquellos usuarios que querían objetar a esta medida, y además de todo ello, el esfuerzo –uno más- de los titulares de las farmacias. Eso, sin contar con el gasto de energía que supone el cabreo generalizado de los ciudadanos, golpeados una vez más en plena crisis donde más débiles son: en sus bolsillos.
En política, toda decisión tiene un coste. En tiempos de escasez y recortes, cualquier euro público, desde el primero hasta el último, debe ser examinado con lupa antes de salir de las arcas. Iniciar acciones fallidas desde su nacimiento, y que además van a costar dinero a los ciudadanos, es un error imperdonable en momentos de crisis, y por el que alguien con responsabilidad debería pagar.