Joaquín Leguina no es precisamente un personaje cómodo para el Partido Socialista. Este martes, pese a estar invitado a la constitución de la Asamblea de Madrid en su calidad de ex presidente regional, pasó sin pena ni gloria por los pasillos de la Cámara autonómica. Vestido con traje y camisa negros y corbata blanca, el ex parlamentario desayunó solo antes del comienzo de la sesión. Después, compartió el desarrollo de las votaciones con una recién llegada a la política madrileña, la Delegada del Gobierno
Dolores Carrión. Al concluir, se fue igual que había llegado, no sin antes repartir algunos saludos de cortesía. Está claro que Leguina, por sus comentarios contra el Gobierno de
José Luis Rodríguez Zapatero y por la imagen de 'outsider' que se ha forjado en los últimos años, provoca pocas simpatías a muchos veteranos socialistas madrileños. A los jóvenes y de mediana edad, su pasado como presidente regional tampoco les seduce.
