jueves 02 de septiembre de 2010, 00:00h
Actualizado: 09/09/2010 16:59h
No nos hemos repuesto aún del retorno vacacional y ya estamos en campaña electoral. Espero que sean conscientes de que esto ya ha empezado y no va a terminar hasta finales de mayo.
De momento, como aperitivo de regalo, vamos a asistir a unas primarias en el PSM que, al estilo estadounidense, nos van a permitir saber algo que normalmente pasa más desapercibido en un debate entre partidos y es conocer las propuestas concretas sobre los problemas reales de los ciudadanos. Porque se supone que si eliminamos la crítica al Gobierno de la Nación y las descalificaciones entre candidatos que, en teoría, no deberían formar parte del debate entre socialistas, a los candidatos sólo les quedará atacar al PP y demostrar con argumentos que la opción que se defiende es la mejor y la que más probabilidades tiene de cumplir el sueño del PSOE en Madrid: ganar a la derecha.
Para muchos sectores del Partido Socialista el hecho de que el Ayuntamiento de la capital lleve en manos de la derecha la friolera de 21 años -desde que CDS y PP presentaron moción de censura contra Juan Barranco en 1989- y la Comunidad de Madrid esté gobernada por el PP desde 1995 -cuando Alberto Ruíz-Gallardón ganó las elecciones autonómicas a Joaquín Leguina- es más que una espina clavada en el corazón. En especial desde que Rafael Simancas estuvo a punto de recuperar la presidencia y la perdió traumáticamente por la traición de Tamayo y Sáez.
Esta herida abierta durante tanto tiempo -que contrasta con los éxitos socialistas en otras elecciones incluidas las nacionales- es lo que está decantando a buena parte de los afiliados a apoyar a Trinidad Jiménez y a abandonar a Gómez. El argumento es sencillo: si Trini saca más votos pues se apoya a Trini.
Frente a estos posibilistas, otros, sin embargo, piensan que hay que premiar el tesón de Gómez y sus ganas puestas de manifiesto durante estos dos años de embeberse en los problemas de la Comunidad en un cursillo intensivo de precandidato a la presidencia regional. Son los mismos que opinan que Ferraz nunca deja a los candidatos hacerse en su jugo hasta el final y que lo que prima en el partido es traer de fuera un candidato, cuanto más conocido mejor, y ponerlo en la tribuna para ver los votos que pesca.
Lo que ocurre es que, en esta ocasión, no es así. No se puede comparar a Trinidad Jiménez con Fernando Morán o Miguel Sebastián que llegaron al Ayuntamiento de Madrid sin saber qué era lo que se cocía en sus fogones aunque supieran mucho de asuntos exteriores o de economía.Trinidad Jiménez ya ha pasado por el Ayuntamiento de la capital y sabe de qué pie cojean los candidatos populares.
Por ello es más que probable que determinados medios de comunicación ataquen con más denuedo a la candidata de Zapatero -si pierda ella de paso pierde el Presidente, piensan- que a Gómez a quien, en línea con las encuestas del propio PSOE, no ven con suficiente garra para preocupar a Esperanza Aguirre. Algún medio incluso ya ha empezado y estamos al principio. No olvidan que un prácticamente desconocido Barack Obama -"Trini puede", reza el eslógan con el que se ha presentado- utilizó su batalla con Hillary Clinton para lanzar el mensaje que le llevaría a la Casa Blanca.