El 27 de diciembre de 1831 Darwin se embarcó en el HMS Beagle para realizar un viaje alrededor del mundo que duraría casi cinco años. Durante esta travesía observó la fauna y la flora que encontró su paso y consolidó sus cualidades como naturista de campo: la teoría de la evolución comenzaba a cobrar forma. Hoy, doscientos años después de su nacimiento, el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) conmemora su vida y obra a través de una exposición en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales de Ciudad Lineal.
A pesar de que su teoría evolutiva haya sufrido muchos vaivenes y matizaciones desde la publicación de ‘El origen de las especies’, los descubrimientos del famoso naturalista inglés, Charles Darwin, fueron y siguen siendo absolutamente reveladores y revolucionarios. Por ello, el CSIC ha organizado, dentro de las actividades programadas en la IX Semana de la Ciencia, una exposición conmemorativa del bicentenario del hombre que puso en evidencia la teoría de la Iglesia católica sobre el origen del hombre.
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La exposición, de carácter divulgativo y didáctico, recorre la vida y obra de Darwin, y subraya la importancia de la teoría de la evolución en la investigación actual.
Así, la muestra está compuesta por doce paneles donde los visitantes podrán aprender un poco más sobre su juventud, su legitimación como científico, el origen de las especies, el impacto de su obra en el mundo y en España, la controversia científica sobre la teoría de la evolución, o las investigaciones actuales que sobre esta materia se llevan a cabo en el CSIC.
Una teoría difícil de aceptar
La idea de que todos los seres vivos han evolucionado con el tiempo a partir de un antepasado común mediante la llamada selección natural es hoy en día una teoría aceptada y reconocida mundialmente, pero la publicación de ‘El origen de las especies’ en 1859 vino acompañada de numerosas críticas. La comunidad religiosa de la época se negaba a aceptar este estudio, ya que lo consideraban incompatible con el relato de la ‘Creación’ narrado en las Escrituras y la posición privilegiada que el hombre ocupaba en ella.

De hecho, no fue hasta los años 30 cuando la síntesis evolutiva moderna sentaba las bases del evolucionismo actual, integrando la teoría de la evolución por selección natural, la herencia mendeliana, la mutación genética aleatoria como fuente de variación y los modelos matemáticos de la genética de poblaciones.
En España, tal y como se explica durante la exposición “la reacción a las ideas de Darwin fue muy tardía. Un factor externo que condicionó la recepción del evolucionismo darwinista fue la fuerte influencia en la política gubernamental de los sectores católicos más intransigentes, que afectó negativamente a la libertad de enseñanza e impulsó la existencia de una férrea censura oficial.

En definitiva, un entorno que impidió en la década de los años sesenta, últimos del reinado de Isabel II, la circulación impresa de cuestiones ideológicas perturbadoras para el estatus político dominante”. Así, no fue hasta 1877 cuando se pudo adquirir una traducción íntegra al castellano de On the Origin of Species.
Para más información información sobre esta y otras actividades de la IX Semana de la Ciencia, consulte la web de la Fundación madri+d www.madrimasd.org/semanaciencia.