www.madridiario.es
Empar Pineda (derecha), exvicepresidenta de la Fundación 26 de Diciembre.
Ampliar
Empar Pineda (derecha), exvicepresidenta de la Fundación 26 de Diciembre. (Foto: Fundación 26D)

Una donación abre las puertas a la primera residencia de mayores LGTBI en Móstoles

martes 04 de agosto de 2020, 07:00h

Aunque pueda parecer que la lucha por los derechos de las personas que pertenecen al colectivo LGTBI está cada vez más cerca de su fin, la realidad es que la LGTBfobia continúa latente en varios sectores de la sociedad y aún existe mucho estigma hacia la comunidad. Dentro de ella, además, existe una parte que suele ser olvidada y que continúa sufriendo comentarios y actos ofensivos: las personas mayores. Muchos formaron parte de aquellos que decidieron amar libremente a pesar de las restricciones del régimen, y se convirtieron en los que abrieron camino para conseguir los derechos sociales vigentes en la actualidad. Sin embargo, parece que, en ciertos sectores de la sociedad, la lucha a día de hoy es más que necesaria.

El problema comienza cuando estas personas son derivadas a residencias de ancianos y tienen que volver al ‘armario’ o les prohíben estar con sus parejas. “Los que no esconden su sexualidad reciben comentarios por parte de usuarios y trabajadores, y algunos de ellos tienen que esconderse en la habitación para no pasar ese mal trago”, comentan a Madridiario desde la Fundación Veintiséis de Diciembre, entidad creada para trabajar con, por y para la visibilización, dignidad y derechos del colectivo.

Fundación 26 de Diciembre

La entidad tiene como objetivo velar por los derechos y la dignidad del colectivo de mayores LGTB. Entre las actividades que realizan se encuentra dar formación especializada en diversidad psicosexual y psicoafectiva, un servicio de Ayuda a Domicilio integral especializado en personas mayores LGTBI, porporcionar mediación y acompañamiento a personas mayores vulnerables o la asignación de pisos tutelados en los que conviven mayores LGTBI en exclusión social, soledad y escasos recursos económicos, entre otros.

Su nombre nace del día que derogaron parcialmente -en 1978- la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social que, durante el régimen franquista, pretendía controlar a todos los elementos considerados antisociales (mendigos, inmigrantes ilegales, prostitutas y homosexuales).

Solo en Madrid viven solas más de 70.000 personas LGTBI mayores de 80 años, en su mayoría mujeres. Siendo conscientes de la LGTBfobia existente en las residencias de mayores y de la necesidad de ayuda que demanda ese grupo, desde la asociación decidieron actuar en consecuencia creando un espacio de libertad para ellos, en el que puedan sentirse a gusto y no se sientan juzgados por su condición sexual. “Para una persona mayor que ha vivido una época en la que estaban perseguidos y considerados como delincuentes, que tengan que volver a una residencia para estar dentro de un armario no creo que tenga que ser nada fácil. Allí tendrán libertad”, apuntan desde la entidad.

Uno de los talleres de informática que imparte la asociación

La Fundación 26D lleva trabajando en dicho plan desde que se fundó en el año 2010 y, en un primer momento, la residencia se iba a ubicar en Rivas, pero el proyecto fue descartado. Tiempo después, en abril de 2018, la Comunidad de Madrid cedió a la asociación un edificio en el distrito de Villaverde. Sin embargo, otro acontecimiento cambió el rumbo de los planes iniciales; la muerte de Txema de Roa, uno de los socios de la fundación que fue víctima y ejemplo de los estragos de una sociedad y familia homófoba. En su testamento, el madrileño dejó como herencia a esta entidad su casa en la urbanización de Parque Coimbra, en Móstoles, un chalet que se convertirá en la primera residencia para el colectivo con colaboración pública del país.

De Roa tenía 74 años cuando reconoció por primera vez su condición homosexual. Cuidó durante toda su vida de su madre enferma, y cuando esta falleció a los 95 años, se dio cuenta de que, tras haber pasado los años escondido por miedo al rechazo, se encontraba solo. Un día escuchó hablar en la radio a Federico Armenteros, presidente de la Fundación, y desde ese momento comenzaron el contacto. La entidad le cuidó durante un mes en su casa hasta que el cáncer se lo llevó. Armenteros asegura que dejar su legado a una asociación LGTBI fue "su forma de salir oficialmente del armario".

Algunos tienen que esconderse en la habitación para no pasar ese mal trago

La Casa de Txema de Roa cuenta con cocina, salón y un espacio de ocio multiusos, adaptadas a las necesidades de los residentes, aunque en principio está pensada para que la habiten personas sin ningún tipo de dependencia. El objetivo es que estos puedan convivir de una forma lo más autónoma posible siempre sujetos a las normas del centro y su organización. Al tratarse de personas no dependientes y que no necesitan una gran supervisión, estos disfrutarán de total libertad para entrar y salir de la vivienda cuando lo desean, siempre bajo las restricciones del horario que el centro imponga.

Para lograr que los residentes se sientan totalmente cómodos, la nueva residencia será la que se adapte a los usuarios, y no al contrario, lo que se denomina metodología integral centrada en la persona. Esta parte del respeto pleno a su dignidad y derechos, de sus intereses y preferencias y cuenta con su participación efectiva. Asimismo, el personal que trabaje en el centro estará formado en diversidad sexual y de género para proporcionar una atención de calidad. Además de a los trabajadores, la entidad imparte estas nociones en las residencias convencionales de mayores con el fin de formar a las personas mayores que viven en ellos, al igual que se hace en otras residencias de Europa.

Fachada de ‘La Casa de Txema de Roa’

El centro abrirá sus puertas en el mes de octubre y ofrece capacidad de hasta seis personas. Aunque se trate de un espacio especializado, desde la fundación aclaran que no es excluyente, es decir, la atención residencial también está abierta a personas que no pertenezcan al colectivo.

La gestión de la Casa de Txema de Roa corre a cargo de la Fundación 26D, que hará frente a los gastos generales y al mantenimiento de las instalaciones. Una inversión que se pueden permitir gracias a los ingresos que reciben a través de cuotas de socios, legados y subvenciones.

En cuanto al proceso de admisión de usuarios, la fundación se encarga de ofrecer las plazas y es la Comunidad de Madrid la que realiza la selección y derivación de los usuarios. Además, el Ayuntamiento de la localidad mostoleña también realiza las gestiones burocráticas necesarias para que las personas mayores LGTBI que se encuentren en otras residencias de la Comunidad de Madrid puedan ser trasladadas a esta si así lo desean.

Residencia en Villaverde

Aunque el proyecto de Móstoles se ha convertido en el pionero, la construcción de la residencia en Villaverde continúa en camino y está previsto que las obras de remodelación y acondicionamiento finalicen a finales de este año y pueda estar operativa para principios del 2021.

A diferencia de la anterior, esta tendrá una mayor capacidad de usuarios; contará con 62 plazas para residentes y 15 espacios destinados para centro de día, además de estar adaptada por si alguno de ellos tiene dependencia.

El edificio de cuatro plantas, situado en la calle Arroyo Bueno de Villaverde, al sur de la capital, en su momento albergó una residencia de mayores pero se encuentra abandonado desde hace más de una década, con un importante deterioro de sus instalaciones.

La residencia llevará el nombre de Josete Massa, el nombre del que fue el primer hombre al que la Fundación 26 de Diciembre ayudó y que se convirtió en un mecenas de la entidad.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios