A Dabiz Riaño le diagnosticaron Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) en 2008, un año después de comenzar a padecerla. Entonces tenía 34 y vivía con su mujer y su hijo. “Cuando te toca, en mi caso la ELA, te quieres morir porque piensas que ya no vales para nada”, confiesa a Madridiario. En su documental 7 lagos, 7 vidas, este científico burgalés demostró que no hay sueños que no se puedan cumplir, al lograr viajar por 16 países de Europa del Este en una furgoneta para bañarse en más de 50 lagos, ya que en el agua se siente libre. Más de 15 años después del diagnóstico que le cambió la vida, Riaño sigue cumpliendo sueños y, gracias a su proyecto Mizura, sigue luchando para promover una accesibilidad real para las personas que sufren esta enfermedad, desatendida por las instituciones.
Se trata de un proyecto que permitirá evaluar los recorridos habituales de las personas con ELA, y que ayudará a identificar cuáles son los lugares accesibles y qué sitios presentan barreras arquitectónicas para las sillas de ruedas, “en especial para las eléctricas, que son operadas por el propio usuario, ya que no disponen de asistencia adicional para superar o evitar los obstáculos”. De este modo, se medirá el tamaño de dichas barreras, su ubicación y tipología gracias a un sensor LiDAR (Light Detection And Ranging), que se montará en las sillas de ruedas eléctricas y reconstruirá modelos 3D de las calles para proponer medidas correctoras a las administraciones o particulares que tengan responsabilidad legal sobre ellas.
La inteligencia no va a valer de nada, solo la imaginación
Para ello, Dabiz Riaño pretende que sean los ciudadanos con ELA quienes participen en el proceso de identificación de las barreras de su lugar de residencia o zonas que visiten en sus desplazamientos cotidianos, así como en la recogida de datos, el análisis, la publicación y difusión de resultados, implicando a las autoridades locales y sociedad civil organizada para promover su sensibilización.
Lo cierto es que, además de la financiación, Riaño también ha conseguido conectar el sensor LiDAR a la batería de su silla de ruedas y a un portátil mediante el freeware Livox Viewer, donde se pueden adquirir los datos y guardarlos. “El siguiente paso es aplicar la tecnología SLAM (Simultaneous Localization And Mapping) para co-registrar los datos LiDAR en tiempo real según avanza la silla de ruedas”, ha señalado Dabiz, afirmando que también deben hacer “un protocolo de operación del sistema para cualquier usuario de silla de ruedas eléctrica con ELA”. “Una vez lo tengamos, estaremos listos para involucrar a los ciudadanos con ELA para que participen en el proyecto”, cuenta, y añade su deseo de que puedan llegar a contar “con aquellas personas con ELA que operan el ordenador sólo con el movimiento de sus ojos. Así ellos mismos podrán añadir los datos LiDAR”, además de simplicar el sistema “para manipularlo directamente con un móvil, en vez de con un portátil”.

El logo del proyecto ha sido obra de Raúl Aguirre, un artista con discapacidad intelectual, quien también se encargará de realizar la página web con la ayuda de la inteligencia artificial. En este contexto, Dabiz considera que “con el avance de la inteligencia artificial en unos años, la inteligencia no va a valer de nada, sino solo la imaginación”, y ha añadido que Raúl Aguirre “tiene una imaginación increíble y es un gran jugador de equipo con el que logramos objetivos inimaginables”.
El investigador ha recalcado que la accesibilidad “beneficia a todos y todas, aunque no se tenga un problema de movilidad”, y promoverla es beneficioso para toda la sociedad: “Cuando tienes un problema de movilidad, ya sea transitoria o permanente, no es intrínseco a tener que desplazarse en silla de ruedas, sino que no puedes entrar a tu casa, no puedes usar el baño, o entrar en un bar… no puedes continuar siendo quien eres”. “Necesitamos cambiar la mirada hacia la diversidad funcional con nuestra inclusión, para incitar a una sociedad más feliz y resiliente ante las dificultades que a todas y todos nos deparará la vida”, ha señalado.
"Necesitamos cambiar la mirada hacia la diversidad funcional"
Sobre la inclusión ha destacado el papel que realiza la asociación adELA, a la que pertenece. Una asociación que proporciona ayudas para poder lidiar con la ELA: “Nos ceden sillas de ruedas eléctricas, camas articuladas y otras adaptaciones”. “Es la asociación que está al lado de las personas con ELA que más lo necesitan, solventando situaciones realmente críticas, de vida o muerte”, ha revelado. A Dabiz le ayudaron y apoyaron desde el primer diagnóstico, y han participado en varios proyectos, entre los que se incluye Mizura.
Después de unas pruebas en Sajazarra (La Rioja), Riaño evaluó, junto a los responsables del proyecto Mizura, la accesibilidad de algunos edificios públicos en la localidad de Alcalá de Henares, entre los que se encontraba la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Alcalá, hace poco peatonalizada y aún inaccesible. Será un arduo trabajo conseguir un mundo completamente accesible, pero al conocer a personas como Dabiz Riaño, uno se da cuenta de que lo realmente difícil será no conseguirlo.