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Más rehabilitación y menos pelotazos

jueves 27 de agosto de 2020, 12:35h

Cuando un Gobierno como el de la región de Madrid apoya sus decisiones políticas en las ocurrencias de personajes como Belén Esteban poco se puede hacer para sacar adelante esta Comunidad, salvo cambiar el Ejecutivo. De cualquier forma, la incapacidad manifiesta de Isabel Díaz Ayuso a la hora de tomar decisiones en estos tiempos de crisis no es impedimento para que los pelotazos y los negocietes sigan siendo la seña de identidad de este Madrid que ya ha cumplido 25 años de gobiernos de derechas. La otra característica, también histórica, es hacer oposición desde las instituciones regionales al Gobierno de España cuando éste es progresista.

Cuando escribo este artículo, la incertidumbre y el miedo al Covid-19 ha vuelto a dispararse ante el descontrol del contagio en la región, el crecimiento exponencial de la curva de contagios, de hospitalizaciones y, a la postre, será de muertes. Todo ello agravado por la constatación y el convencimiento de la ciudadanía de que no hay nadie a los mandos, que sufrimos un gobierno regional y un equipo en Sanidad incapaz y deshonesto.

Igualmente, constatamos la ansiedad y temores de las familias, de los trabajadores y trabajadoras de la enseñanza y de escolares que a escasos días del inicio de curso comprueban que no se han puesto en marcha ninguna medida para un curso seguro. Deprisa y corriendo, ante el conflicto sindical y social, se anuncian planes. Tarde, por gestores incompetentes y sin ninguna credibilidad, las dudas no se han disipado. A pesar de todo, colaboraremos para un inicio de curso seguro.

Si no ha habido prisa ni voluntad para solucionar los problemas sanitario y educativo, sí la ha habido para impulsar las privatizaciones y los pelotazos urbanísticos.

La desmesurada ambición de poder, la estrategia de la crispación siempre abanderada por el PP de Madrid y ahora con su apoyo en Vox y la falta de todo respeto por la ciudadanía están llegando en estos tiempos de pandemia a su cenit en nuestra región. Mientras en un sólo día de abril llegaron a fallecer casi mil personas en las residencias regionales (una cada 94 segundos según relataba recientemente Infolibre basándose en datos oficiales), Isabel Díaz Ayuso estaba a lo suyo y presentaba su nueva Ley del Suelo, que viene a ser la decimoséptima modificación del inicio de los viejos pelotazos, ladrillazos y burbujas inmobiliarias regionales. Pan para hoy, enriquecer más a los ricos y hambre para mañana.

Frente a esa vieja política de ladrillazo y especulación salvaje la apuesta tiene que ser seria y de futuro. El sector de la construcción es de los que más futuro debería tener si se centra, como tantas veces hemos reclamado desde CCOO, en la rehabilitación. Tal como desarrolla el “Proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética para alcanzar la neutralidad de emisiones a más tardar en 2050”, la rehabilitación de edificios es clave en la eficiencia energética, que además es “un pilar de lucha contra la pobreza energética”.

De acuerdo con el proyecto, el Gobierno de España promoverá y facilitará el uso eficiente de la energía y el uso de fuentes renovables en la edificación. Además, el proyecto amplía hasta 2030, de acuerdo con lo previsto en la nueva Directiva de Eficiencia Energética, el Fondo de Eficiencia Energética, que ha permitido movilizar más de 1.000 millones de euros en los últimos cinco años.

La construcción debe dejar de ser un motor gripado y volver a ser un motor económico estructural. La rehabilitación debe ser un pilar económico, social y medioambiental en la recuperación. La Constitución habla no sólo del derecho a una vivienda, sino también a una vivienda digna y durante esta pandemia se ha puesto de manifiesto la cantidad de infraviviendas que pueblan Madrid. No es sólo el nuevo carácter de sostenibilidad energética, también me refiero a las dificultades de accesibilidad a tantas viviendas en una población cada vez más envejecida.

Quizá no se trate de recluir a los más mayores en residencias alejadas de todo, sino de que esos mayores puedan vivir dignamente en sus casas y que estas dejen de ser cárceles para personas con problemas de movilidad. Según el Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España (CSCAE) el 50 por ciento de los 25,5 millones de inmuebles de España tienen problemas de accesibilidad.

Por su parte, según datos del Plan Integrado de Energía y Clima (PNIEC) hay en España 10 millones de inmuebles necesitan algún tipo de rehabilitación energética, mientras en 2019 sólo se realizó alguna actuación en 31.000.

En su vertiente de empleo, la importancia de la rehabilitación es muy relevante. También según el CSCAE, la rehabilitación urbana puede generar 400.000 empleos y poner a España al nivel de países vecinos como Francia, Portugal o Italia, cuya tasa de ocupación en este sector es del 3,9 por ciento, el doble del nuestro país (2,2 por ciento).

En esta línea, el Gobierno de España ha preparado un plan de inversiones y reformas hasta 2022 que generaría 370.000 empleos con una inversión de 2.000 millones de euros con fondos europeos. Ciertamente, de estos 220.000 empleos serían para reformas y 150.000 para ampliar el parque público de vivienda. Esta iniciativa supondría multiplicar por cuatro el número de pisos que se reforman anualmente en nuestro país, impulsar la transición energética y acometer la modernización de viviendas a gran escala en muchos barrios.

Sin duda es el momento de remar juntos para modernizar España y Madrid en lugar de entorpecer. Madrid, en este caso la capital, no se merece un plan de rehabilitación basado en el oscurantismo, como el denominado Plan rehabilita 2020, que sólo cuenta con 9 millones de euros. Según reseñaba El País el pasado mes de julio, esos fondos resultan insuficientes si se confrontan con una deuda heredada del gobierno municipal de Manuela Carmena en materia de regeneración urbana que asciende a 120 millones de euros pendientes de pago. Más de 24.500 familias siguen sin saber el futuro de sus solicitudes de rehabilitación presentadas en 2018. Pero solo hay dinero para la mitad. Faltan 50 millones de euros que el Consistorio precedente dejó consignados mediante una disposición de ampliación presupuestaria. Después llegaron las elecciones, y con el cambio de gobierno, aquella suma nunca se publicó en el Boletín Oficial.

Allí donde ostenta el poder la derecha parecen estar esperando que el Gobierno de España y los fondos acordados en Europa resuelvan los problemas mientras, paradójicamente, ponen palos en las ruedas. Se avecinan meses complicados. Es el momento de unir fuerzas y quienes tengan como referente político a Belén Esteban deberían pensar en dedicarse a otra cosa. Las cadenas televisivas de programas amarillos y gritones están deseando fichar políticos y políticas de derechas.

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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