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Abogado de Kevin C.B, el kamikaze de la M-50
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Abogado de Kevin C.B, el kamikaze de la M-50 (Foto: Europa Press)

El kamikaze de la M-50 dice no recordar nada del accidente, aunque reconoce el daño causado

Por MDO/E.P.
lunes 20 de septiembre de 2021, 15:36h

El kamikaze acusado de matar a un joven de 20 años en la M-50 de Madrid ha declarado en el juicio que no recuerda nada de lo sucedido la mañana del 15 de septiembre de 2019. Ante la insistencia de la fiscal por las contradicciones ante los detalles que dio en instrucción, ha señalado que aquel día volvía de una noche de fiesta con sus amigos y que solo recuerda que tenía sueño y que se saltó la salida de su casa.

"Lo siguiente que recuerdo es que me despierta la Policía y estaba atrapado. Salí como pude y luego en el hospital", ha señalado a preguntas de la fiscal, a quien ha indicado que no recuerda si bebió pero que seguramente sí porque venía de estar con sus amigos de un karaoke.

La fiscal le ha insistido en que, si no se acuerda ahora de nada, por qué en instrucción dio muchos más detalles. "Estaba en shock. No sabía de lo que me acordaba y de lo que no por las noticias", ha indicado el joven pero seguidamente la fiscal le ha recordado que manifestó detalles que no conocía la prensa.

Tras ello, le ha llamado la atención en las contradicciones manifestadas al indicar que pudo saltarse la salida de su casa y pudo querer volver después de haber manifestado que no cogía esa carretera para ir a su casa. De hecho, le ha preguntado si ha sufrido algún tipo de trastorno al no recordar ahora nada cuando en instrucción sí recordaba.

Le ha recordado que manifestó entonces ante el juez instructor que sabía que no estaba en condiciones de conducir pero que quería volver a casa, algo de lo que tampoco se acuerda ahora.

También le ha traído a la memoria Barbara Royo, la abogada de la familia de la víctima, que en instrucción manifestó que bebió varias copas y chupitos de ron e incluso que se acordaba de girar en la carretera. "Lo supuse", ha dicho insistiendo en que fue por la influencia de las noticias dadas por los medios de comunicación.

El acusado ha relatado que el coche tenía silenciadores para poder "pisar más" y elementos estéticos como alerones y difusores de alerón para el paracoches.

El acusado se ha roto al final de su interrogatorio al reconocer su error y asumir la culpa en los hechos sucedidos aquella mañana de septiembre de 2019, mostrando su arrepentimiento. "Reconozco mi error y los daños que he causado", ha dicho.

En la fase testifical, varios testigos ha señalado que esa mañana vieron al vehículo que conducía el acusado a gran velocidad y haciendo zigzag. "Le vi muy convencido. Pasó a escasos centímetros de mi coche y pensé que iba a por mi", ha explicado uno de ellos estimando que podía ir a unos 140 kilómetros por hora.

En los informes previos, la abogada Barbara Royo ha subrayado que "Kevin pudo imaginar y prever que si conduces varias kilómetros en dirección contraria y de forma temeraria puedes herir y matar a alguien".

"No iba tan borracho como para no saber lo que hacia. Kevin iba en dirección normal. Decidió frenar en el arcén y poner los intermitentes dar marcha atrás. Dio un giro de 180 grados como si estuviera dentro de un videojuego poniendo en peligro la vida de muchas personas", ha aseverado.

La letrada ha solicitado al jurado que no confundan "el no querer matar a alguien con sí querer conducir de forma temeraria". "Haciendo eso, puedes imaginarte que te puedes chocar y matar a alguien. Eso es asumir el resultado y eso es un homicidio con dolo eventual y no una imprudencia", ha recalcado.

El abogado defensor ha manifestado que su cliente no tuvo la diligencia de conducir bajo los efectos del alcohol, pero ha afirmado que no quiso matar a nadie ni asumió ese riesgo. "No realizó maniobras evasivas. No era un loco homicida conductor", ha aseverado.

El letrado ha planteado al tribunal que compare la diferencia de su cliente con asesinos de la talla de César Román, alias el rey del Cachopo, José Bretón o el de Asunta Basterra. También se ha quejado el abogado que se pida más pena para su patrocinado frente a casos de accidentes mortales como los de Ortega Cano y Farruquito.

"No ha tenido ni una multa ni un incidente de tráfico. No sería justo ir a prisión por algo de lo que no se acuerda. Es responsable de lo que es pero a perdido perdón a la familia. Kevin no es un asesino", ha dicho.

El abogado que defiende a la Mutua Madrileña se ha quejado que la acusación particular pida que se indemnice con 20.000 euros a cada uno de los abuelos y a la novia del fallecido, que entonces tenía 19 años.

En su escrito, el fiscal recoge que el conductor kamikaze decidió el 15 de septiembre de 2019 coger su coche "pese a tener sus facultades disminuidas como consecuencia de una previa ingestión de bebidas alcohólicas".

La Fiscalía subraya que, pese a todo, el acusado partió hacia Arganda del Rey por la autopista M-50, una vía que conocía a la perfección "dado que la utilizaba normalmente y con mucha frecuencia para ir a Fuenlabrada y a su domicilio", y que conducía a una velocidad muy por encima de la permitida (139 km/h).

El acusado, primero adelantó a otro turismo que circulaba por el carril central "aproximándose mucho al lateral izquierdo" y "provocando que tuviera que dar un bandazo hacia el carril derecho".

A continuación, realizó maniobras irregulares "como movimientos en zig-zag, pasando de un carril a otro, de los tres posibles, sin indicar con las luces intermitentes, poniendo de esta manera, en concreto peligro la vida e integridad física del resto de los usuarios de la vía, alguno de los cuales tuvo que modificar su velocidad e incluso realizar maniobra como cambio de carril, para evitar la colisión y poder esquivarlo".

Tras parar su coche en el arcén, el acusado reemprendió la marcha solo que esta vez lo hizo en sentido contrario "con pleno desprecio a los posibles resultados lesivos que pudieran derivarse de su acción y asumiendo el alto riesgo de llegar a atentar contra la vida e integridad física del resto de los usuarios de la vía, así como de causar daños materiales, peligro que con su acción estaba creando, y pese a que tuvo la posibilidad de evitarlo, no lo hizo".

La Fiscalía apunta que el acusado recorrió "aproximadamente" 1,9 kilómetros en sentido contrario al estipulado y a alta velocidad "rebasando a varios vehículos que tuvieron que realizar maniobras para evitar colisionar de manera frontal".

El acusado, que circulaba a 139 km/h en el momento de la colisión "pese a que existía por las características de la vía una limitación específica de 100 km/h y aconsejable de 80 km/h", superaba la tasa de alcoholemia.

Se trata del primer caso de un delito contra la seguridad vial que llega a juicio en Madrid. La víctima era un joven de 20 años que la mañana del 15 de septiembre de 2019 se dirigía a su trabajo. En cuestión de segundos, perdió la vida.

La Fiscalía de Madrid solicita 15 años de cárcel para Kevin C. B. por un delito de homicidio en concurso con conducción temeraria y otro contra la seguridad vial, al igual que solicita la acusación particular en nombre de la familia del joven fallecido. Su defensa sostiene que se trató de una imprudencia al no asumir el riesgo que se podía producir al ir bajo los efectos del alcohol y con exceso de velocidad.

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