Es la historia de dos personajes que tienen más en común de lo que piensan. Su encuentro les llevará a compartir vivencias y reflexiones sobre lo que supone llorar. Unas lágrimas que quizás son más necesarias de lo que intuían. Y hasta ahí podemos leer: "No queremos hacer spoiler", bromea la autora de 'Guía práctica del llanto', Laura Demaría. Pero lo que está claro es que los dos protagonistas llorarán juntos para hacer frente a las heridas del pasado y comenzar a afrontar el futuro con una mirada más libre.
Un relato que pone de manifiesto una combinación de memoria, pérdida, nostalgia, sueños, alegría y superación. Sentimientos encontrados que llevan a los protagonistas, Paul y Lea, a analizarse y dejarse llevar. "Cuando hablamos de otras emociones están más naturalizadas, pero llorar sigue siendo un tabú. Todavía se siguen escuchando comentarios como: que no te vea llorar o los chicos no lloran", denuncia Demaría. Y el llanto es "reparador y necesario". En las páginas de este libro se plantea la normalidad de los clubes y hoteles japoneses para llorar: "Igual que se asiste a un taller de lectura o se queda por el Tinder, se puede quedar para llorar".
Una lectura reparadora para los lectores que se irán adentrando en una historia de lágrimas pero siempre desde un punto de vista positivo: "Para nada escribo desde el derrotismo y el dramatismo, al contrario, hay mucho humor". Voces diferentes, análisis médicos y sociológicos y parte de ensayo. Así es 'Guía práctica del llanto'. Una novela "esperanzadora" y que ayuda a superar cosas que nos obstaculizan y no nos dejan avanzar. "Ni el llanto es ser frágil, ni refleja solo tristeza y melancolía, condensa otras muchas sensaciones. La idea es cerrar heridas".
Se trata del primer libro de Demaría. Periodista, consultora de comunicación y gestora cultural lleva trabajando en esta historia desde hace unos años. "Aposté por ella y que tuviese sentido. No es la típica historia romántica al uso. Estoy muy contenta de que me hayan dado la oportunidad", confiesa.
"El llanto no es ser frágil. Llorar cierra heridas"
La idea surgió a partir de una "situación familiar". La portada del libro, una lata oxidada que al abrirla aparecen unos ojos, refleja el sentir de la novela y se relaciona con su historia personal. Los ojos son una parte muy importante en su vida: "Mi abuela terminó casi ciega, mi madre tiene glaucoma y sufrimos enfermedades oculares". En este libro, Paul padece un problema ocular. "Esa pérdida de visión, como metáfora asociada a otras cosas, siempre me interesó".
La escritora presentará el libro esta tarde, a las 19 horas, en la Librería Lé (Av. de Alberto Alcocer, 8)