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De gorriones, bosques y el agua

miércoles 24 de marzo de 2021, 09:20h

La situación de esta pequeña ave, nuestros bosques y el vital líquido elemento vuelve a ser un año una triada por la que preocuparse.

Dejamos atrás tres días en los que se han celebrado a nivel mundial el Día de los Gorriones, el de los Bosques y el del Agua. Tres fechas que han servido para que en infinidad de medios de comunicación, incluidas por supuesto las omnipresentes redes sociales, se recuerde a la sociedad la enorme importancia que tiene en nuestros ecosistemas el pequeño gorrión, los servicios ecosistémicos que prestan los bosques y, por supuesto, el incalculable valor del agua. Tres recordatorios muy relacionados entre sí cuyo objetivo, un año más, es además de poner de relieve su importancia capital, alertarnos de su estado de conservación en nuestro planeta.

En el caso de los gorriones, parece que su población en España se ha estabilizado en los últimos años, e incluso muestra síntomas de una tímida recuperación en determinadas zonas de nuestro país. Todo ello después de 25 años de continuo retroceso de las poblaciones de esta pequeña ave. De hecho, en Europa se estima que el número de gorriones ha descendido ni más ni menos que un 60%, algo que es tremendamente alarmante. ¿Qué es lo que está pasando? Pues que nos quedamos sin uno de los pájaros más comunes de nuestras ciudades y también del campo. ¿Cuáles son las razones? Son fáciles de adivinar. Nos empeñamos en hacer ciudades en las que es cada vez es más difícil encontrar lugares para anidar y encontrar alimento. Y en el campo, el uso de los plaguicidas y su paulatino abandono hacen lo propio, dejando al gorrión en un callejón sin salida del que difícilmente va a salir si no se hace algo urgentemente.

Con respecto a nuestros bosques, la lista de amenazas es casi interminable. El cambio climático, la deforestación o la introducción de especies alóctonas son algunas de las principales razones que explican la constante mengua de nuestras masas forestales autóctonas. Y todo a pesar de que son imprescindibles tanto para la biodiversidad, al ofrecer el hogar perfecto, como para el ser humano, ya que limpian el aire que respiramos, y también contaminamos, y filtran el agua que bebemos. En este sentido, el líquido elemento va camino de convertirse en un privilegio reservado a los países del primer mundo. De hecho, ya ha empezado a cotizar en bolsa, una señal de lo que va camino de convertirse: un bien con el que especular. A pesar de todo, seguimos contaminando las aguas continentales con vertidos incontrolados, destruyendo los cursos fluviales con infraestructuras sin ninguna lógica ambiental, etc.

Así las cosas, parece que hay pocos avances que celebrar con motivo de esos días mundiales y sí mucho por lo que preocuparse. La sociedad puede hacer algo al respecto, claro que sí, pero son los estamentos políticos los que tienen en su mano poder enmendar las cosas. Aún así, gestos como instalar un comedero para las aves, no arrojar basuras en el medio natural o reducir nuestro consumo de agua, pueden ayudar más de lo que creemos. Como el panorama no pinta demasiado bien, es mejor que empecemos ya nosotros a luchar por nuestro futuro y exijamos a los políticos que se centren en lo importante.

Jonathan Gil Muñoz
Director de El Guadarramista

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