Suele decirse que la Navidad es un periodo de unión, paz y amor al prójimo. A escasos días para el comienzo de las fiestas, nada más lejos de la realidad. Al menos no en los plenos que cada jueves tienen lugar en la Asamblea de Vallecas, donde los reproches, acusaciones y puñales continúan volando, con suma facilidad y al son de los turnos de palabra de los portavoces, de una bancada a otra.
La oposición, como marca la norma, trata de sacar a relucir los que considera son los debes del Ejecutivo regional en la presente legislatura. Ya sean clásicos, como la crisis de acceso a la vivienda o las fallas en servicios públicos como la Educación, la Sanidad y las residencias de mayores, o más novedosos, como la subida de las tarifas del agua, tras una década congeladas, cuando el consumo doméstico supera los 20 metros cúbicos bimestrales.
La respuesta gubernamental, en dos vertientes. La primera, sacar pecho de gestión, con hasta un 91 por ciento del programa electoral cumplido o en marcha y liderazgo en materia de creación de empleo y empresas. La segunda, ya conocida, la férrea oposición al Gobierno central y su "francosfera". O lo que es igual desde la óptica del Partido Popular madrileño, la estrategia mediática de rescatar la figura del dictador Francisco Franco con el único objetivo de "tapar su corrupción".
Tarifa del agua
La portavoz de Vox, Isabel Pérez Moñino, ha sido la encargada de inaugurar la sesión de esta semana. El objeto elegido a tal fin, el incremento de las tarifas del agua que gestiona la empresa pública Canal de Isabel II. Un bien que "debería ser un derecho para todos" y que, sin embargo, ha terminado por convertirse en un "lucrativo negocio", con subidas, aseguran, de hasta un 56 por ciento.
"Condenan a los madrileños a servicios públicos precarios, obsoletos y completamente abandonados, pese a que cada vez pagamos más impuestos. Ya no le dice la verdad ni al médico. Nos dijo que no subiría el agua, pero ha vuelto a estafar a los madrileños hablando como Vox y legislando como el Partido Socialista (...). Son ustedes una de las grandes estafas de la historia reciente de España", recalcaba Moñino.
Lejos de dar pie a lo expuesto por Vox, Isabel Díaz Ayuso negaría la mayor al detallar que tales incrementos en la factura del agua se ciñen, en exclusiva, a "grandes consumidores", tales como "jardines, piscinas o ayuntamientos que no usan agua regenerada". Así, hasta el 70 por ciento de los ciudadanos no verían en ningún caso afectada su factura.
"El dinero es del contribuyente, que deben pagar unos servicios públicos de calidad. No son gratuitos (...). ¿Cómo cree que se mantiene el mejor agua de España? Van trotando de polémica en polémica a ver si alguien les hace un poquito de caso contra el PP. Sus obsesiones les nublan. Quizá porque se hayan convertido en un partido irrelevante aquí ¿Puede ser usted un poco más demagoga? Creo que es imposible", lanzaba la presidenta en su réplica.
Del "francomodín" a la "francosfera", pasando por "Francolandia"
El turno de palabra pasaba entonces a la bancada socialista. Era el estreno de Jesús Celada como portavoz del PSOE-M en el hemiciclo. De su mano subiría también el tono del debate. Tras poner en tela de juicio que las "prioridades" de Ayuso pasen por "hablar de Madrid" y resolver "los problemas reales" de la Comunidad, Celada situaría el foco sobre el que a su parecer es el resultado de la crispación reinante en la política regional: el "enfrentamiento de unos madrileños con otros".
"Muy pocas veces la he escuchado aquí hablar de Madrid. Mucho de Cataluña, ETA, Venezuela, España y muchísimo de Pedro Sánchez. Su prioridad número uno es hablar de todo menos de lo que en Madrid es prioritario (...). Su prioridad número dos es muy peligrosa: enfrentar a unos madrileños con otros. Con ello pretende convertir Madrid en su club privado, en un escenario de confrontación permanente con el Gobierno de España", aseveraba.
El último -y polémico- tuit de la presidenta, donde aseguraba que "Pedro Sánchez ha enloquecido", también ha tenido su cota de protagonismo en el alegato del nuevo portavoz: "Pone en duda la salud mental del presidente cuando decide celebrar un acto por los 50 años de libertad y democracia (...). Como a Granados, Cifuentes o Aguirre, le queda poco en la Comunidad". La controversia nace de la pretensión del Ejecutivo central de celebrar un centenar de actos en 2025 coincidiendo con el 50 aniversario de la muerte del dictador Francisco Franco.
Es precisamente este argumento, el "francomodín" que en el día de ayer apuntaba el consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local, Miguel Ángel García Martín, el que Díaz Ayuso rebautizaba esta matinal como "francosfera". Se trata, a su juicio, de una estrategia mediática encaminada a "tapar" los múltiples procesos judiciales en ciernes y que apuntan a numerosos miembros del entorno socialista.
"Con nostoros no cuenten para promover guerras y bandos. El presidente ha declarado la guerra a una parte de los españoles y a nosotros no nos van a encontrar ahí. Vale que no tengan nada que proponer en el futuro, pero no es nuestra culpa. Y una cosa queda clara: sin Franco, pedro sánchez no es nada ni nadie", sentenciaba la máxima mandataria autonómica.
En la misma línea se pronuciaba además el portavoz Popular, un Carlos Díaz-Pache para quien "la España de Pedro Sánchez se convertirá en Francolandia" para "taparlo todo": "Si el objetivo es tapar las noticias incómodas, les propongo un acto público de Franco por cada noticia de un escándalo de Sánchez que haría dimitir a cualquier Gobierno. Así tendrán muchos más".
Residencias de mayores
Ya en los compases finales de la Sesión de Control, la líder de la oposición, Manuela Bergerot, retaba a Díaz Ayuso a mencionar "una sola cosa en que haya mejorado la vida de los madrileños desde que es presidenta" pues, a su entender, no la hay. Lo que si habría mejorado, por el contrario, es la situación personal de la mandataria, que "en 2019 vivía de alquiler y ahora tiene dos pisos". También "las cuentas de Quirón", los "negocios de Alberto González Amador" y la facturación de portales inmobiliarios como "Idealista o Tecnocasa". Todos ellos, en definitiva, tildados de "rentistas, comisionistas y parásitos de lo público".
Ayuso recogía entonces el guante, sirviéndose del argumentario de la portavoz de Más Madrid para recordar, a modo de balance anual, que "están iniciados o en marcha hasta el 91 por ciento de los puntos de nuestro programa electoral". Un compromiso cumplido y que se traduce en mejoras en aspectos tan diversos como las listas de espera sanitaria, la financiación de las universidades públicas o el incremento de plazas para cursar Formación Profesional.
A renglón seguido, la presidenta renunciaría a su alegato durante algunos minutos para leer íntegramente una carta escrita por el hijo de uno de los 7.291 fallecidos en las residencias de mayores de la región durante la pandemia del coronavirus en la que se insta a los progresistas a cejar en su empeño de recordar a las víctimas durante los plenos de la Asamblea.
"Se me parte el alma cada vez que esta partida de mercenarios convierte la memoria de mi parte en un número", resumía la misiva. "El tiempo les va a condenar a todos ustedes y les va a dejar eternamente en la oposición", añadía, por su parte, Díaz Ayuso, despertando una ovación cerrada en la bancada Popular.