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Fernando Caballero, autor de 'Madrid DF'
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Fernando Caballero, autor de 'Madrid DF' (Foto: Mónica González - Road Experience Audiovisual)

Fernando Caballero: "Madrid es la mejor herramienta que tiene España para competir y atraer talento"

Por Hugo García Reina
lunes 21 de octubre de 2024, 15:45h
Actualizado: 06/11/2024 08:23h

En la era de la globalización, las naciones ceden protagonismo a las ciudades-Estado, que se convierten en focos de atracción de poder político, económico, demográfico y cultural. Y España no es la excepción. Hace ya tiempo que Madrid dejó de ser “un poblachón manchego”. Sea desde otras grandes ciudades (hoy menos competitivas), desde provincias despobladas y carentes de oportunidades, o incluso desde ciertos sectores dentro de la propia región, es común señalar la voracidad del “monstruo capitalino” como culpable de las tensiones territoriales visibles en nuestro país.

Lejos de las políticas de decrecimiento que proponen algunos teóricos, el arquitecto y urbanista Fernando Caballero (Madrid, 1988) sostiene que Madrid debe convertirse en una metrópolis poderosa capaz de competir con otras ciudades globales. Y no sólo eso, sino que esta es la única oportunidad de mantener y mejorar la relevancia de España ahí fuera. Luchar es condición necesaria para sobrevivir, quien no presenta batalla está condenado a convertirse en alimento de sus pares. ¿Cómo aprovechar las dinámicas positivas y evitar las negativas? ¿Cómo convertirse en una ciudad bien conectada y no en una megalópolis que absorbe todo a su alrededor? ¿Cómo hacer para no morir de éxito?... En su primer libro, Madrid DF (editorial Arpa), Caballero desarrolla una estrategia para la creación del Gran Madrid.

Madrid tiene que alcanzar los 10 millones de habitantes de aquí a mediados de siglo.

Y va a alcanzarlos. Ahora mismo están entrando 100.000 personas al año, y hasta hace poco eran alrededor de 75.000. Es cuestión de echar las cuentas: en torno a 2050 estaremos muy cerca de los 10 millones de habitantes.

Gentrificación, turismo masivo, políticas neoliberales… Pero, además de los que entran, “hasta quienes dicen que Madrid es invivible, se quedan”.

Efectivamente.

Ya no es esa ciudad gris de funcionarios y militares que era hace 50 años.

No. Madrid fue un un lugar administrativo donde la industria fue desarrollándose desde los años 20 y 30, pero muy pequeña escala. En los años 60 tuvo un buen tirón, aunque la industria principal siempre fue la construcción. Pero desde los años 80 la ciudad ha cambiado completamente de escala. A largo de estos 40 años se ha ido creando una clase empresarial mucho más potente que antes no existía. Es una clase que se consolida a mediados de los años 90, cuando los monopolios que tenía el Estado en comunicaciones, en bancos, en aerolíneas se privatizan (hablamos, precisamente, de esas "políticas neoliberales" que corrieron por toda Europa después de la caída de la Unión Soviética). Ese salto de escala hizo que las empresas nacionales se convirtieran en multinacionales de la noche a la mañana. Tenían todo el mercado interior y, en una época en la que en América Latina había diferentes crisis económicas, aprovecharon para comprar a precio de saldo muchas empresas de allí y dar el salto al Atlántico.

"Decrecer es sinónimo de empobrecerse"

Lejos de las políticas de decrecimiento que se proponen desde ciertos sectores y que se han probado en algunos lugares, usted asegura que Madrid debe convertirse en una metrópoli capaz de competir con el resto de grandes ciudades.

No es sólo que deba, sino que ya lo hace, igual que todas las ciudades. Incluso Barcelona, que es la gran ciudad europea que apostó en un momento dado por el decrecimiento, ha dejado de apostar por ello, porque decrecer es sinónimo de empobrecerse. La palabra decrecer tiene unas connotaciones que hablan de utilizar menos recursos, de ser más sostenibles, y todo eso es algo que tenemos que aprender a conjugar con avanzar de una manera más eficiente. Pero no creo que la receta sea ir hacia atrás.

¿Y no se corre el riesgo de morir de éxito?

Por supuesto. Pero nosotros tenemos que competir con otras ciudades europeas porque ellos nunca han parado de competir contra nosotros. Se entiende muy bien con un símil futbolístico: Boca Juniors, River Plate o Fluminense son equipos muy buenos en las ligas americanas, pero que no tienen la capacidad presupuestaria que tienen los clubes europeos. Cuando destaca un jugador allí, lo traen a Europa, que descapitaliza esas ligas y esos equipos. Con los países y las ciudades ocurre lo mismo: convierten tu país en una granja humana. Gastas muchos recursos en formar a la gente para luego cebar a Londres, Frankfurt, París, Amsterdam, y que generen riqueza allí. Los impuestos y las pensiones que pagan los españoles que se marchan fuera no sirven para que nosotros seamos más prósperos, más igualitarios o más justos, sino para que lo sean los alemanes o los ingleses. Por eso necesitamos ciudades grandes como Madrid o Barcelona que sean capaces de atraer talento de fuera y retener el que tenemos aquí.

"Una gran ciudad tiene que estar compuesta por muchas pequeñas ciudades"

Barcelona es una ciudad que después de las olimpiadas apostó por el turismo y parece un ejemplo de una ciudad que en ese sentido está muriendo de éxito. Madrid, sin embargo, está cercano a dar un gran salto de escala, porque recibe 100.000 personas al año. Pero, claro, son 100.000 personas al año que entran en un sitio que ya está lleno y que tarda en crecer, y esto puede generar muchos problemas, como la gentrificación o el aumento de los precios de la vivienda. Los círculos virtuosos se ralentizan y se convierten en círculos viciosos que hacen que la ciudad descarrile.

Fernando Caballero, autor de 'Madrid DF', durante su entrevista para Madridiario (Foto: Mónica González - Road Experience)

Lo que usted propone es crear un área policéntrica en torno a Madrid. Una ciudad de ciudades.

Claro. La dirección para que no descarrile es hacer una ciudad de muchas Vitorias. Ciudades muy equilibradas, con su pequeño centro atractivo donde va la gente a trabajar y sus pequeñas periferias. ¿Esto qué tiene de bueno? Que genera redundancias. Una ciudad es un conjunto de interacciones que ocurren todo el tiempo, y si hay un fallo en algún punto, el resto puede suplir esos fallos. Si es un sistema muy centralizado y hay un fallo en la cabeza, se genera un fallo multiorgánico y todo el sistema se ve afectado. Si hay una periferia concreta en las afueras de un municipio de 150.000 habitantes que tiene problemas de delincuencia, de exclusión social, o de lo que sea, se pueden atajar. Pero si creamos una macrocefalia gigante, estaremos creando también una periferia inmensa, como ocurre en muchas grandes ciudades de Iberoamérica, que tienen unas periferias incontrolables en las que los problemas generan más problemas. Una gran ciudad tiene que estar compuesta por muchas pequeñas ciudades, cada una de ellas con muchos centros y con muchas periferias.

Y para eso se necesita más coordinación entre las administraciones y mejores conexiones de Cercanías y de Metro con la periferia de Madrid, e incluso con regiones de alrededor.

La Comunidad de Madrid tiene la particularidad de que tiene las funciones de un Gobierno regional sobre un espacio metropolitano. Eso no pasa en prácticamente ninguna otra gran ciudad europea. Lo más parecido podría ser Berlín o Hamburgo, que son ciudades-Estado, pero que se limitan a su término municipal. La región metropolitana de Madrid ya llega a la zona de Toledo y Segovia. Lo que ocurre es que los ayuntamientos no se terminan de coordinar bien porque cada uno mira por su pequeño límite municipal y la región tiene funciones como las que puede tener Castilla y León, que es un territorio más grande que Suiza.

"Es necesario crear una red que funcione como una malla"

Podemos aspirar a mancomunar ciertos servicios. A que haya una cierta coordinación confederal entre todos las administraciones, como ocurre con el Consorcio de Transportes, en el que está la Comunidad, los ayuntamientos, el Estado y empresas privadas. Un área metropolitana en Madrid podría ser una especie de consejo de muchos consorcios: un consorcio de transportes, un consorcio de vivienda, un consorcio de planeamiento urbano. Y es fundamental entrecoserlo todo con el cercanías. El movimiento va desde las ciudades dormitorio hasta el centro, y se genera la presión siempre en el centro. Es necesario crear una red que funcione como una malla, no sólo como radios que van hacia el centro. Madrid tiene que crear estrategias a nivel metropolitano para ser una ciudad conectada y coordinada con todos los elementos del motor que la soporta.

¿Este sistema de nodos, esta malla de la que habla, podría ayudar también a paliar la tensión entre el campo y la ciudad?

Claro. En el libro digo que lo mismo que debería ocurrir en Madrid habría que replicarlo en todo el país. España es un sistema disfuncional en tanto que hay regiones que son muy pequeñas y tienen mucha población, otras también pequeñas pero con poca población, y otras que son enormes y no tienen apenas población. Eso hace que no valgan las mismas recetas para todos los sitios. Si tú vas a Sigüenza, verás que se está vendiendo todo, que se está despoblando. No compensa vivir ahí porque está mal conectado, aunque realmente no esté tan lejos. Pero si Sigüenza baja el impuesto de sociedades o el IRPF, quizás los youtubers se vayan a Sigüenza en lugar de a Andorra. Una mezcla entre buenas conexiones y una fiscalidad atractiva en determinados sitios que no compitan puede fijar población en en áreas rurales. Y no tiene que ser solamente con bajadas de impuestos, puede haber pueblos que digan: te pongo los impuestos al máximo y te ofrezco unos servicios a la danesa.

Por otro lado, España tiene la tercera masa forestal de Europa y no se aprovecha de ello. En otros países (Alemania, Polonia, Austria…) se están construyendo viviendas sociales en seis meses, utilizando piezas prefabricadas de madera y anclando los edificios. Es decir, no sólo solucionan problemas de vivienda, sino que además generan una industria maderera que fija población en zonas rurales.

En algún lugar del libro dice que el modelo de crecimiento de Madrid generará ganadores y perdedores ¿Quiénes serán unos y otros?

Muy buena pregunta… Depende. Habrá de todo. Incluso a la gente que tiene capital para emprender le puede salir mal la jugada. Pero, en líneas generales, pienso que el sistema empieza a apoyarse demasiado en gente que no tiene ni voz ni voto, que suelen ser inmigrantes que viven aquí, que colaboran y contribuyen, pero cuya capacidad de decisión es muy limitada, por no decir nula. La forma de que haya más ganadores y menos perdedores es que el sistema esté lo suficientemente bien engrasado para que el ascensor social nos ayude a todos. Una persona que viene de Hispanoamérica, que se ha criado en una favela de Ecuador y que hoy vive en una urbanización con piscina en Moratalaz, alucina. Porque él recuerda cuando veía una piscina en el Club de Regatas de Guayaquil, con tres vallas entre medias para que no pudiera pasar. Y aquí su hijo va ir a la Universidad. Cuando hablo de ganadores me refiero a esa persona, no a los que vayan a conseguir el Rolex más caro.

Fernando Caballero publica su primer libro, 'Madrid DF'. (Foto: Mónica González - Road Experience)

En la Comunidad de Madrid viven cerca de un millón de hispanoamericanos. Dice que el futuro de Madrid es América y el futuro de América es Madrid. ¿Cómo es esto?

Madrid era una ciudad que, por razones evidentes, estaba muy bien conectada con Hispanoamérica hasta hace 200 años. Era la capital de un sistema imperial. La gran paradoja es que el mundo moderno, industrializado, convirtió a Madrid en una ciudad pequeñita y de segundo orden, porque los grandes pueblos industriales estaban en otras partes. Ahora que dejamos atrás esa industrialización, que volvemos a un mundo de servicios y de conexiones, la esencia que creó Madrid, que era la de mover papeles y visados, vuelve a aparecer. ¿Y qué tiene Madrid para el mundo hispanoamericano?: que es un lugar neutral.

"Además de un refugio, Madrid puede ser un modelo para Latinoamérica"

¿Se refiere a eso de que “los políticos venezolanos afines al régimen de Maduro comparten terraza en el barrio de Salamanca con los exiliados”?

Sí. Quizás la comparten en mesas separadas, pero es un lugar neutral. Alguien de Buenos Aires y alguien de México tienen que encontrar un sitio donde reunirse sin que parezca que uno de los dos está llevando la voz cantante. Madrid es uno de esos lugares neutrales y además tiene algo que que allí valoran mucho: es un sitio tranquilo, seguro y próspero en el que puedes pasear por la calle. Ese ecuatoriano de Guayaquil del que hablaba antes, aquí es ciudadano de un Estado social y allí no. Y el rico que sí tenía acceso a la piscina del Club de Regatas de Guayaquil sabe que en Madrid cuando sale de la piscina no le matan ni secuestran a su hijo. Existe ese cuento de que hay que mirar a Escandinavia como el modelo ideal perfecto, y no. Para los países de Latinoamérica es mucho más plausible parecerse a Madrid que parecerse a Estocolmo. Además de un refugio, Madrid puede ser el modelo de convivencia que llevan allí buscando desde hace décadas y que no encuentran.

¿Están las clases altas venezolanas y mexicanas desplazando a los ricos madrileños del barrio Salamanca?

En ocho manzanas. No me parece que sea uno de los grandes problemas que tenemos. Es verdad que vienen a golpe de talonario… Quizás nuestros ricos del barrio de Salamanca están probando de su propia medicina. Pero tampoco es tan terrible, porque no pueden replicar aquí el modelo de hispanoamérica por una cuestión fundamental: esos países no pasaron por un proceso de industrialización como el que hubo en Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Por tanto, el rol de las clases altas en Occidente, en Europa y en Estados Unidos es distinto al de las clases altas de países que mantienen una enorme base agraria. Habrá gente que diga que de repente hay tiroteos, que esto ya parece Medellín… Bueno, eso no lo están trayendo los venezolanos, quizás lo estamos trayendo nosotros mismos.

"La imagen de la ciudad es el Real Madrid"

La Torre Eiffel en París, el Big Ben en Londres, el Coliseo en Roma… ¿Cuál es la imagen de Madrid?

¡El escudo del Real Madrid!... Tenemos un Palacio Real, tenemos un teatro de la Ópera, tenemos un centro histórico... Pero no tenemos una imagen. Hasta en Bélgica tienen una estatua de un niño meando y una estructura de latón ridícula (risas). La imagen de la ciudad es el Real Madrid, mal que me pese porque soy atlético.

¿Existe una identidad madrileña?

No. Y esa es una de sus grandes virtudes. Lo que sí que existe desde hace 40 años por la propia inercia del hecho autonómico es una conciencia cada vez mayor (y en los últimos años de manera muy evidente) de que es un lugar que tiene sus propios intereses. Eso es lo realmente novedoso. Madrid no tenía grandes intereses por sí misma, y ahora sí que los tiene y además no tienen por qué coincidir con los de nuestros vecinos. La gran revolución territorial que ha habido en la España en el último medio siglo es que ha aparecido un ente territorial nuevo que no existía y que se llama Madrid. Y eso molesta.

Justo le iba a preguntar por la madrileñofobia.

Sí, sí, claro. A ver, es verdad que existe el turista madrileño que va en verano a la playa y se comporta fatal. Claro, somos 7 millones de personas, aquí hay mucho tonto suelto y exige las cosas de la manera en que no debe. Pero existe otra vertiente peligrosa (empresarial y política) que procede de diferentes regiones de España, como Cataluña, País Vasco, Valencia... Dicen: “¡Ojo! Madrid está creciendo de una forma que me quita a mí posibilidades porque el Estado dedica desde hace años muchos recursos para cebar este motor gigantesco”. Si eso me lo dice alguien de Valencia, de Vigo o de Málaga, tiene cierto sentido. Málaga, por ejemplo, a mediados del siglo XIX, tenía el primer alto horno de España e importaba carbón de Inglaterra. Entonces la industria catalana y vasca, junto a la minería asturiana, presionaron para que se hiciera un arancel que prohibiera el carbón inglés y que sólo se pudiese consumir carbón asturiano, que era más caro, de peor calidad y suponía mayores dificultades para transportarlo. El resultado fue que en Málaga se cerró la industria y se la condenó a cien años más de siglo XIX.

"Barcelona ha tenido 100 años de ventaja y, ahora que no la tiene, protesta"

Es decir, en Cataluña y País Vasco se ha invertido (además de en una política arancelaria favorable) muchísimo más dinero en infraestructura, y mucho tiempo antes, que en Madrid y otras ciudades de España. Dicen que Madrid es un agujero negro. ¿Es que Barcelona no lo ha sido? ¿Acaso eso no benefició al resto del país? Barcelona ha tenido 100 años de ventaja y, quizás, ahora ya no la tiene… Pero, no sé, tienen muy buenas universidades. En lugar de protestar, podrían ponerse a darle al cerebro a ver si se les ocurren cosas nuevas.

No deja de ser curioso que las críticas más feroces al autonomismo de Madrid salgan de los sectores más federalistas…

Porque quien exigió que el sistema fuese así es el que no se ha terminado de beneficiar de él. ¡Es el resto de España el que se ha independizado de los catalanes y los vascos! Desde que se perdieran las últimas colonias, el resto de España ha sido un mercado cautivo que tenía que comprar productos peores que los del extranjero a mayor precio. Ahora que hay polígonos industriales en todos los pueblos de España, que los mercados son abiertos y puedes competir con otros lugares... De repente aparece un tipo que vendía fajas en en Galicia y arrasa con la industria textil catalana. Y entonces protestas. Están equivocados. No el valenciano, no el malagueño, no el vigués, que sí tienen cierta razón.

Fernando Caballero, autor de 'Madrid DF', durante su entrevista para Madridiario (Foto: Mónica González - Road Experience)

“Madrid es una ciudad que se apagó cuando llegaron las Luces y que resurge ahora que estas se apagan”.

Sí, porque lo que llega a principios del siglo XVIII no es un cambio de dinastía, sino un cambio de régimen, que lo primero que hace son unas purgas tremendas. España era el país que más bachilleres y universitarios tenía, aunque fuera sólo por una cuestión de tamaño. Pero llegan, lo cambian todo y metesn al país en unos zapatos que no son de su talla (porque estás copiando algo que es de otro país). A partir de ese momento, España dejó de ser un país original. El Siglo de Oro es un siglo súper original en arte y en literatura. ¿Y el XVIII? Aparecieron grandes cartógrafos y matemáticos, pero el país no fue original.

"Carlos III fue un nefasto alcalde"

Entonces, ¿hay que acabar con la idea de que Carlos III fue el mejor alcalde de Madrid?

Carlos III fue un nefasto alcalde… Madrid era una ciudad en la que había mucho caballo y en la que no llovía. Por tanto, las heces no podían estar sobre un suelo empedrado. Pues este señor llegó de Nápoles y dijo: “!Lo empedro!”. Y esto se convirtió en un barrizal de mierda, con perdón. Resulta que el suelo de tierra que había antes le parecía muy cutre… ¡Si es de tierra será por algo! Ese es el gran problema: la mentalidad de la élite española desde el siglo XVIII hasta el franquismo, que salían de su mansión y el país les olía a ajo. Es el creer que el progreso siempre está en otro lugar. ¿Qué pasa, que aquí somos tontos? No. Por eso creo que este Gran Madrid tiene que ser capaz de ver el mundo desde sus propios términos y proponer soluciones propias para problemas propios.

¿Quién ha sido entonces el mejor alcalde de Madrid?

De la democracia, Gallardón. Tuvo la suerte de que fue alcalde después de ser presidente de la Comunidad, con lo cual tenía una capacidad global de entender que Madrid era algo más que un municipio. Fue el más ambicioso en cuanto a planes urbanísticos de costura de la ciudad, como Madrid Río o lo que había hecho antes a nivel Comunidad con Metrosur. Fue un gran estratega metropolitano.

Si “la arquitectura es el reflejo físico de las ideas de la época de la sociedad que la construye”, ¿qué nos dice la arquitectura actual sobre la sociedad madrileña?

¡Ostras, qué pregunta! No me la habían hecho en ninguna entrevista… Que podemos aspirar a más. Que podemos ser más originales, que en cierto modo lo estamos empezando a ser y que hay que ser más flexibles. Tenemos un sistema muy rígido, en el que la normativa hace que los edificios y los barrios sean o de viviendas o de oficinas, pero que no se mezclan. Y creo que eso debe cambiar.

¿Qué consejo le daría a Ayuso?

Que presione para mejorar el Cercanías. El Gobierno de España está invirtiendo mucho dinero porque ha estado muy abandonado durante 20 años. Es verdad que está habiendo incidencias, pero es muy complicado que el sistema funcione mientras se está reparando. Entonces le diría que, una vez el Cercanías esté en perfecto estado, presione para que se duplique y tengamos una red al nivel de la de Barcelona. Eso por un lado. Por otro, le diría que busque mancomunar más servicios. Que no tenga miedo a proponer una gestión metropolitana.

¿Y a Pedro Sánchez?

Que no amague con cortocircuitar el crecimiento madrileño. Madrid es la mejor herramienta que tenemos en España para competir y atraer talento.

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