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Elegir el camino adecuado para sortear la crisis

martes 04 de agosto de 2020, 14:33h

Han pasado casi cinco meses desde la llegada del COVID-19, y aunque los mayores esfuerzos siguen centrados en controlar totalmente la pandemia y evitar nuevos contagios o brotes, hay otro “frente” de vital importancia que tampoco se debe descuidar: lograr que las medidas que se adoptaron al comienzo del confinamiento para amortiguar el parón de la actividad cedan el paso a otras más concretas, más específicas y enfocadas al cien por cien a paliar la “otra pandemia”: la económica.

Hay que pasar ya a la acción y actuar sobre la raíz del problema. Día a día vemos como las predicciones del Gobierno de la Nación se van quedado cortas. Su “foto fija” de la situación no tiene capacidad de adaptación a nuevas variables, a incidencias externas, y tampoco tiene “cintura” para ajustarse camaleónicamente a la vertiginosa y cambiante realidad.

Recuerdo aquellas previsiones de caída del PIB Nacional entre un 8% y un 10%, pero en el segundo trimestre del año la cifra real ha sido del 18,5%, la mayor caída de toda Europa. El Gobierno socialista y populista de Sánchez no da con las soluciones o no tiene en cuenta otros criterios de análisis que ayudarían a reconducirnos por la senda correcta: aplicar soluciones como si España fuera una empresa.

Estas soluciones no son una especie de Santo Grial que permanece escondido, sino que son conocidas, sencillas y pueden aplicarse de manera combinada y simultánea. La creencia de que los 140.000 millones de euros procedentes de Europa serán la panacea es errónea por un motivo claro: esta ayuda no es gratis, puesto que la mitad hay que devolverla en varios años; y la otra mitad se concede bajo determinadas condiciones.

El camino para paliar el impacto económico del COVID-19 en nuestro tejido productivo pasa por inyectar liquidez a pymes, pequeños comercios y autónomos, sin ponerles trabas administrativas en el acceso a créditos y financiación. Paralelamente, se debe apoyar e incentivar la contratación y no enredar más con la reforma laboral, que solo crea incertidumbre. La seguridad jurídica es una de las bases en las que se asienta la actividad económica y atrae la inversión extranjera.

Es también necesario el fomento de la actividad económica con el aumento del consumo interno y apoyando a sectores nacionales estratégicos, como el turismo. Esta línea de actuación es perfectamente compatible con la normalización del teletrabajo y el apoyo y promoción del talento joven e innovador.

Lo peor está por venir. Afirmarlo no es ser agorero, sino realista. Muchas empresas no podrán reanudar su actividad, y muchas pymes y autónomos no tienen base segura para reactivarse; incluso algunas de las que ya han vuelto -en los sectores de la restauración, hostelería, terrazas, etc.- luchan titánicamente por hacer viable económicamente sus proyectos con un 30% o 40 % de ocupación.

Aparte de las medidas antes expuestas, hay otras muchas disposiciones sencillas para reactivar poco a poco y progresivamente la actividad económica. Sin duda, España solo saldrá si se enfoca como una empresa. Es necesario ponerse manos a la obra ya, pero eligiendo el camino y las herramientas adecuadas.

Luis Pacheco

Portavoz de Ciudadanos en la Comisión de Economía, Empleo y Competitividad de la Asamblea de Madrid

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