Hasta las últimas décadas del siglo XX, el Domingo de Resurrección marcaba el inicio de la última parte de la temporada teatral. Ese día, muchos de los teatros se imponían la obligación de estrenar un nuevo montaje. Pero la costumbre cayó en el olvido, sobre todo desde que durante la Semana Santa no cierran los teatros.
Este último Domingo de Resurrección sí se parece a los del siglo pasado. Durante esta semana se van a estrenar al menos media docenas de nuevas producciones. Dos de ellas destacan por su singularidad: Mañanas de abril y mayo y Valor, agravio y mujer. Ambos son textos del Siglo de Oro y los dos son prácticamente desconocidos para el público. Hoy vamos a comentarlos y en días sucesivos les traeremos las demás novedades.
Laila Ripoll dirige Mañanas de abril y mayo, de Pedro Calderón de la Barca. Han pasado veintidós años desde la última vez que se montó esta comedia, por otra parte, nada habitual en los teatros contemporáneos. Miguel Narros dirigió aquel montaje que se presentó en el desaparecido teatro Madrid, sin pena ni gloria. Ahora llega esta comedia en verso según la adaptación de Carolina África. Mariano Marín ha sido el compositor de la música y canciones originales que acompañan la representación. A quienes piensen que Calderón siempre es trágico e intenso, les sorprenderá esta comedia madrileña plagada de enredos, y que se desarrolla en un entorno bucólico, una ciudad primaveral que la directora actual acentúa en su puesta en escena.
Don Juan de Guzmán tuvo que huir de Madrid porque mató a un hombre en una riña por celos. Pero el amor que siente hacia doña Ana, le hace volver, buscando refugio en casa de su amigo don Pedro. Este, recorre los parques de la ciudad cortejando a doña Clara. A partir de este planteamiento, los enredos entre enamorados, amantes y damas se van sucediendo. Como suele ser habitual en este tipo de comedias, todo se aclara en las últimas escenas para un final feliz.
Laila Ripoll hace una propuesta colorista y desenfadada, tanto en la escenografía como en el vestuario. Son sus intérpretes Pablo Béjar, José Ramón Iglesias, Alba Recondo, Guillermo Calero, Sandra Landín, Juan Carlos Pertusa, Nieves Soria y Ana Varela. Va a estar en cartel hasta el 14 de mayo en el teatro Fernán Gómez.
Resulta muy gratificante que la Compañía Nacional de Teatro Clásico traiga por fin a su escenario a una de las más grandes dramaturgas del Siglo de Oro: Ana Caro de Mallén. Triunfadora en su época, mujer importante de la escena, las generaciones posteriores se encargaron de sepultar su memoria. Su biografía sigue teniendo muchas lagunas. Nació y vivió en Andalucía y, posiblemente, era hija de moriscos. Como con su memoria, su teatro también desapareció casi por completo. Juan Escabias lleva mucho tiempo investigando sobre esta figura y su teatro y firma la versión de Valor, agravio y celos. Como en el caso anterior, también es una comedia protagonizada por doña Leonor de Rivera, mujer capaz de cualquier aventura para restaurar el honor que cree mancillado. Entre sus planes, se encuentra vestirse de hombre para buscar la reparación, aunque no deja de estar enamorada de su don Juan de Córdoba. Como todos los donjuanes teatrales, este es un conquistador irredento pero que, tras las peripecias de su amada, quedará un tanto corrido y deberá plantearse su masculinidad.

La dirección de escena corre a cargo de Beatriz Argüello, con abultada experiencia como actriz en esta misma casa. Es el primer gran empeño que afronta tras unas primeras experiencias con espectáculos de producción más modesta. El reparto cuenta con Julia Piera, Pablo Gómez-Pando, Lucía Barrado, Jesús Hierónides, Ignacio Jiménez, Natalia Llorente, Luis Moreno, Paco Pozo y Sol Vicente.
Valor, agravio y mujer se representa en La Comedia hasta el 4 de junio.