Los teatros privados cada vez cierran menos días durante el verano. Los teatros públicos, cada año cierran más días… Esta primera semana de julio se incorporan varios espectáculos a la cartelera con algunas figuras atractivas al frente de los repartos.
La señora es un vehículo del dramaturgo y director Pablo Quijano para Bibiana Fernández. Es difícil encuadrar a Bibiana. Quizá podríamos calificarla como ‘personaje’. Desde que, en 1977, hizo una pequeña -y sonada- aparición en la película de Vicente Aranda Cambio de sexo, no ha dejado de estar de actualidad. Aprovechando su tirón comercial como Bibi Andersen, Juanito Navarro la contrató como primera vedette para su revista Una vez al año (1978). En 1986 fue la estrella absoluta de Una noche con Bibi. Después su trayectoria personal y profesional fue cambiando de rumbo. Almodóvar hizo de ella una diva en Tráiler para los amantes de lo prohibido y, después, la tuvo en los repartos de Matador, Tacones lejanos y Kika.
Dunia Ayaso y Félix Sabroso la rescataron para la escena ya en el siglo XXI con La gran depresión (2011) y El amor está en el aire (2016). En 2020 volvió a la revista en unión de Alaska, Mario Vaquerizo y Manuel Bandera en el espectáculo La última turné, estrenado en plena pandemia.

Según Quijano, para La señora se inspiró en las peripecias que tuvo Nuria Espert para estrenar Las criadas en 1969. La señora es uno de los tres personajes de la obra de Genet y, en este caso, es la tentación para que una actriz olvidada, antigua niña prodigio, vuelva a los escenarios. En su retiro, repitió junto a sus hijos, los ritos de la obra y ahora los jóvenes quieren rescatar la carrera de su madre montándole este complicado texto. Bibiana está acompañada por Xoán Fórneas y César Vicente como sus hijos.
La señora se representa en el teatro Pavón hasta el 4 de agosto.
Paso a paso
Peter Quilter es un dramaturgo británico del que hemos visto en Madrid solo tres de sus más de cuarenta comedias. En 2010 se estrenó Gloria (la peor cantante del mundo) y un año después, Al final del arco iris. El pasado verano aterrizó en el teatro Alcázar Paso a paso (Step by step), que se repone durante las próximas semanas en el mismo escenario.

Esteve Ferrer dirige esta comedia disparatada para tres mujeres, inmersas en rendir homenaje a una amiga desaparecida. Las tres acordaron escalar cada año una montaña a la que iba frecuentemente la fallecida. La ascensión por los senderos más difíciles y las noches pasadas en una tienda de campaña, desencadenan las rencillas y las broncas, a cual más divertida. Son tres caracteres totalmente diferentes, aparentemente incompatibles pero, al final, inseparables. Cada etapa tiene más dureza pero la llegada final al mirador, les compensa el esfuerzo y afianza su amistad.
Diana Peñalver y Eva Barceló se mantienen en el reparto de la reposición, al que se ha incorporado Pastora Vega. La actriz llevaba ocho años sin subirse a un escenario madrileño. Su carrera teatral, iniciada en 1989 con Así que pasen cinco años, ha sido corta, con algunas producciones destacadas como Una relación pornográfica (2010) y La asamblea de las mujeres (2016).
Paso a paso se representa en el teatro Alcázar hasta el 11 de agosto.

Abre fácil
Salva Reina es un actor andaluz que cimentó su carrera en las series de la televisión autonómica hasta que, hace una década, su rostro comenzó a ser conocido en toda España gracias a la película La isla mínima (2014) y, un año más tarde, a la serie Allí abajo, de la que hizo tres temporadas. En 2017 aterrizó en el teatro Muñoz Seca con la comedia En ocasiones veo a Umberto. Es un texto de Álvaro Carrero, que también interviene como actor.

Este mismo equipo estrena en los teatros Luchana Abre fácil, un vehículo para explotar la vis cómica de los cuatro protagonistas, con Salva al frente. Con él están el propio Álvaro Carrero, que también dirige, Natalia Ruiz y Rocío Rubio. La comedia arranca con una anécdota: una pareja, con la mujer a punto de dar a luz, recibe un nuevo frigorífico. Pero, al intentar meterlo al apartamento, se queda encajado en la puerta de entrada. En el interior se han quedado la embarazada y su hermana. Afuera, el marido y un vecino entrometido. Como puede esperarse, la situación se complica hasta el absurdo cuando el parto está a punto de producirse. La desesperación a ambos lados del atasco provoca las carcajadas.
