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Interior del viaje de agua de Amaniel
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Interior del viaje de agua de Amaniel (Foto: Ayuntamiento de Madrid)

El Ayuntamiento de Madrid estudiará y mimará los históricos viajes del agua

‘Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son’

Por Daniel Jiménez Vaquerizo
viernes 05 de abril de 2024, 07:34h
Actualizado: 10/04/2024 07:51h

‘Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son’, este viejo emblema que pocos madrileños conocen y que apareció en uno de los primeros escudos de la Villa, hoy puede leerse en la castiza plaza de la Puerta Cerrada para transmitir la importancia que ha tenido el agua en la construcción de Madrid desde antes que se instalara aquí la capital con cientos de arroyos que todavía hoy discurren bajo los pies de locales y turistas. Bajo los muros de Madrid también trascurren siete viajes del agua que traían, desde distintos manantiales, el preciado fluido a una urbe en crecimiento. Un patrimonio histórico que, ahora, el Ayuntamiento de Madrid quiere revisar para garantizar su futuro, por lo que prepara un importante contrato para estudiar al detalle esta parte esencial de la historia madrileña.

Más de 500.000 euros son los que tiene reservados el Ayuntamiento de Madrid para la licitación del contrato de redacción de un estudio sobre trazado y estado de conservación de los viajes de agua. El Consistorio, a través del Área de Gobierno de Urbanismo, Medioambiente y Movilidad, prepara esta licitación para que, a partir de este verano, un equipo compuesto por arqueólogos, topógrafos y peones especializados actuará en varias fases diferenciadas desde el análisis histórico hasta el estudio del sistema hidráulico de cada viaje, por lo que se realizarán catas en el terreno para recopilar esta información. La segunda fase, donde se realizarán los trabajos más técnicos, se prolongará durante 31 meses.

En constante reforma desde 2016

Este nuevo impulso que dará el Ejecutivo de José Luís Martínez-Almeida se suma a las acciones que está llevando a cabo desde 2016 el Consistorio. Una serie de proyectos destinados a recuperar y rehabilitar los antiguos sistemas de conducción de agua de Madrid, que históricamente sirvieron como principal fuente de suministro de agua potable para la Villa y Corte desde la época medieval hasta el período de esplendor de Madrid bajo los Austrias, manteniendo su función hasta el siglo XX en ciertas áreas de la capital.

En las galerías originales del sistema de conducción de agua de Amaniel aún fluye el agua canalizada que desemboca en la pileta de decantación del Arca Vieja, situada en los jardines públicos del Paseo de Juan XXIII. Por otro lado, el sistema de conducción de agua de la Fuente del Berro sigue alimentando el estanque del parque de la Quinta de la Fuente del Berro. El departamento de Educación Ambiental del Área de Gobierno de Urbanismo, Medioambiente y Movilidad del Ayuntamiento organiza visitas guiadas gratuitas para conocer en profundidad la historia y las curiosidades que giran en torno a algunos de los viajes de agua del subsuelo madrileño que se anuncian a través del Programa de actividades ambientales ‘Hábitat Madrid’.

Un informe final por cada canal

El área de Gobierno que lidera Borja Carabante se marca como reto el reconocimiento y la inspección del trazado de los más reconocidos, “al menos” en el de Alcubilla, Bajo y Alto Abroñigal, Fuente Castellana, Amaniel, Buen Retiro, San Isidro y Fuente la Reina. Un trabajo que se realizará mediante escáner láser 3D con un registro topográfico del modelo mediante georreferencia. El Ejecutivo municipal adelanta que estas labores se desarrollarán en subsuelo, con una altura variable que no supera nunca los 1,8 metros de altura. En caso de conductos menores al metro de altura, el Ayuntamiento aceptará que la entidad encargada del contrato tome los datos de manera manual. Tras finalizar estas labores, deberá entregar un informe final con las características y el estado de cada uno de los viajes del agua donde se indicará si alguna de estas antiguas infraestructuras se utiliza en la actualidad para alojar otro tipo de servicios, como conductos de luz, gas o incluso alcantarillado.

Se identificarán los riesgos y las necesarias mejoras en los viajes

Además, el informe final que recibirá el Ayuntamiento debe incluir el estado a nivel estructural identificando patologías que puedan provocar el colapso de las galerías. En este sentido, según señalan fuentes del área de Gobierno a Madridiario, en el informe se identificará cada galería según tres niveles de riesgo o necesidad de realización de actuaciones a corto, medio y largo plazo. Para realizar esta identificación se deben utilizar los medios que sean necesarios, incluso realización de ensayos o catas de exploración.

Agua desde la sierra para una urbe en crecimiento

El subsuelo de Madrid está entramado con cientos de kilómetros de pasajes subterráneos que conforman el sistema de canalizaciones acuíferas que los árabes comenzaron a instaurar en la ciudad en el siglo IX. La contaminación constante del río Manzanares y su escaso caudal los condujeron a buscar otra mejor alternativa para abastecer de agua a la población local.

Los conductos de agua se inspiraban en el sistema de origen árabe denominado qanat, fogara o jatar y resultaron ser una solución eficiente. Consistía en construir una sucesión de pozos conectados por una galería subterránea desde la Sierra de Madrid hasta la urbe. El agua simplemente fluía por la diferencia de altitud, como un arroyo subterráneo, sin necesidad de ningún tipo de bombeo. Las galerías tenían una altura aproximada de 1,80 metros y un lecho de grava en su interior filtraba el agua de impurezas. Una vez que ingresaba en la ciudad, las galerías se transformaban en conductos que desembocaban en depósitos. Desde allí, se distribuía al resto de la ciudad, tanto para usos domésticos como para las fuentes públicas, que constituían una parte crucial de la vida madrileña.

Viajes de agua de Madrid hacia 1700. Foto: Ayuntamiento De Madrid

Los principales conductos de agua eran los de Amaniel, Castellana, Abroñigal Alto, Abroñigal Bajo y Alcubilla. Se han registrado más de 124 en toda la ciudad, muchos de ellos en funcionamiento hasta la creación del Canal de Isabel II, en 1858. En la actualidad, el parque de la Fuente del Berro sigue siendo regado con el agua proveniente del conducto del mismo nombre, y es común que las obras urbanas se vean interrumpidas por la presencia de estas galerías.

Aunque a estos viajes del agua se les señala como uno de los factores que impulsaron a Felipe II a establecer, en 1561, la capital del reino en Madrid, el doctor en Historia Moderna y autor de la tesis 'El agua de Madrid: abastecimiento y usos sociales en el Antiguo Régimen (2017)' e investigador del Equipo Madrid de Investigaciones Históricas (UAM), Fernando Velasco, rebate esa afirmación, ya que a la llegada de la corte, las aguas de Madrid limitadas por “el Manzanares estaba lejos del núcleo y con caudal exiguo”, señala a este medio Velasco, que destaca que la creciente urbe tuvo que afrontar “la mayor obra del Ayuntamiento durante toda su historia”.

Se trata de la "mayor obra" de la ciudad en toda su historia

El doctor afirma que llevar a cabo toda esta ingente obra, el antiguo Consistorio se enfrentó a muchos “quebraderos de cabeza” con labores que debían revisarse a diario ya que, pese a lo que se piensa de manera habitual, los nuevos viajes de agua no utilizaron la estructura de los antiguos conductos musulmanes según indica Velasco. El continuo paso del agua por los ladrillos conllevó una vigilancia constante de los viajes, algunos derrumbes y la reconstrucción habitual por lo que, según el historiador, los actuales restos de estos conductos son del Siglo XIX, por lo que estas estructuras convivieron con el Canal de Isabel II.

Uno de los antiguos viajes del agua. Foto: Ayuntamiento de Madrid

La llegada del agua fresca a los madrileños también diferenció entre clases. Velasco cifra en un 60 por ciento del agua lo que recibía la curia eclesiástica y los nombres, mientras el 40 por ciento restante a través de las fuentes públicas de manera gratuita ubicada en puntos concretos del centro de la capital. Para el historiador, la puesta en marcha de este futuro programa por parte del Ayuntamiento de Madrid refunda la idea de “conversar y reconocer” esta ingente infraestructura, clave para la historia de la ciudad.

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