Si hablamos de historias de superación, la de Amanda Pinos es un ejemplo de valentía y fortaleza. Esta joven trombonista, nacida en Ponferrada y que comenzó a apasionarse por la música desde los siete años, tardó el doble en cursar el grado superior de trombón porque una lesión casi le lleva a abandonar. Pero su constancia y pasión por la música le ayudó a recuperarse y aprender a tocar de nuevo el instrumento.
Tras un largo camino, con muchísima dedicación y esfuerzo, fue admitida en tres de las universidades más prestigiosas de Estados Unidos y del mundo: DePaul University School of Music -en Chicago-, New England Conservatory -en Boston-, y Manhattan School of Music -en Nueva York-. Además, logró una plaza como Miembro Asociado en la orquesta académica de la Chicago Symphony Orchestra, la Civic Orchestra of Chicago. Para conseguir la admisión en estas escuelas, compitió por una plaza, a través de rigurosas audiciones, con candidatos de todo el mundo. De estas tres instituciones, Amanda se ha quedado con la "más accesible desde el punto de vista económico".
Le queda por abonar un total de 28.000 dólares
Aún así, en DePaul, los costes para estudiar un curso de máster son 50.457 dólares, en los cuales se incluyen gastos de alojamiento, manutención y seguro de salud. Y aunque le han descontado unos 22.000 dólares porque tienen mucho interés en que Amanda estudie allí, le queda por abonar un total de 28.000 dólares. Contando con la petición de varias ayudas y la inversión de todos sus ahorros, puede afrontar una pequeña parte de los gastos del máster. Pero para poder pagarlo del todo, Amanda ha puesto en marcha una campaña de 'crowdfunding'.
Su trayectoria musical comenzó de una manera casi casual. "El trombón y yo nos encontramos casi de casualidad. No conocía ese instrumento, y esta se ha convertido en una de las casualidades más bonitas del mundo", confiesa Pinos. Desde entonces, la música ha sido una constante en su vida, que comenzó en el Conservatorio Profesional de Música Cristóbal Halffter de Ponferrada, en León. La versatilidad del trombón ha permitido a Amanda explorar una variedad de géneros, desde big bands hasta orquestas sinfónicas, un objetivo que persigue con determinación, aunque con la consciencia de lo difícil que resulta acceder a un puesto en una orquesta profesional en España. "En España hay solo alrededor de 32 puestos de trombón tenor en orquestas profesionales", comenta, refiriéndose a la escasa oferta laboral en este campo.
"Uno de mis objetivos es que haya más mujeres ocupando puestos titulares en orquestas sinfónicas españolas"
Amanda, sin embargo, tiene un sueño claro: tocar en una orquesta sinfónica profesional. Pero no se queda solo en ello, su visión también incluye cambiar la presencia de la mujer en este ámbito. "Mi segundo objetivo es cambiar esto y que, poco a poco, haya más mujeres ocupando puestos titulares en orquestas sinfónicas españolas". Esta es una de sus grandes luchas, ya que, en la actualidad, la mayoría de los puestos de trombón en orquestas están ocupados por hombres.
La formación en música, como ella misma describe, es una aventura exigente: "Las carreras musicales son muy, muy largas. Cuatro años de grado elemental, seis de grado profesional, cuatro de grado superior y uno o dos de máster. Sin embargo, están llenas de recompensas".
No obstante, el camino no ha sido fácil. Hace siete años, Amanda sufrió una lesión que la obligó a reconstruir su carrera desde cero: "Después de más de doce años de estudio, una mañana me desperté y no sabía tocar el trombón". Este revés la llevó a pasar por un largo proceso de diagnóstico y recuperación, lo que, en última instancia, también la condujo a estudiar Pedagogía Musical, un campo que ha encontrado fascinante y que la ha enriquecido tanto como músico como persona.
Hoy, Amanda vive un sueño en Chicago. Una experiencia que, aunque estuvo cerca de no cumplirse, se materializó gracias a su determinación y a la ayuda de muchas personas. "Estudiar en Chicago siendo trombonista es una oportunidad inimaginable. Chicago alberga uno de los enfoques de enseñanza-aprendizaje con más influencia en la historia de los instrumentos de viento metal", explica sobre su elección de la universidad. Sin embargo, este sueño también ha tenido un coste. Aunque fue aceptada en tres de las mejores universidades del mundo y recibió becas importantes, la realidad económica de estudiar en Estados Unidos ha sido un reto. Por ello, Amanda ha lanzado una campaña de micromecenazgo para financiar sus estudios, una experiencia que, pese a las dificultades, está resultando más exitosa de lo que esperaba. "La recaudación, mejor de lo esperado, aunque no consigo todo lo que realmente necesitaría para continuar".
El día a día de Amanda en la universidad es incansable. "Vengo a la escuela todos los días de la semana desde por la mañana hasta por la noche. Divido mi tiempo entre clases, agrupaciones y horas de estudio." Aunque este ritmo de vida es agotador, Amanda se muestra feliz y agradecida: "Llego a mi apartamento muerto, pero con la sensación de estar exprimiendo al máximo mi estancia aquí".
"Me encantaría conseguir una silla en una orquesta profesional española"
En el futuro, su objetivo es claro: regresar a España. "Mi lugar es España. No quiero formarme para irme, sino para volver y enriquecer el mundo musical de nuestro país", afirma con convicción. Amanda Pinos no solo sueña con un puesto en una orquesta sinfónica, también aspira a ayudar a otros jóvenes músicos a alcanzar sus metas. "Me encantaría conseguir una silla en una orquesta profesional española, hacer tanta música como sea posible, ayudar a jóvenes músicos a lograr sus sueños y, en definitiva, devolver toda la ayuda que tanto mi país como las personas que están a mi lado me han dado".






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