¿Condonación de deuda a las regiones o redistribución entre todos los españoles? La celebración de un nuevo Consejo de Política Fiscal y Financiera, previsto para esta misma tarde, ha devuelto a la palestra mediática las críticas de la Comunidad de Madrid hacia la condonación de deuda, por valor de 83.254 millones de euros, propuesta por el Gobierno centra para las autonomías de régimen común. Es decir, todas a excepción de Euskadi y Navarra.
Desde el Ejecutivo autonómico no dudan en cargar contra esta "trampa" o "engaño" que "rompe la caja común" y cuyo cometido no sería otro que sufragar "la fiesta del independentismo catalán" al tiempo que garantizan "el sillón de Pedro Sánchez en La Moncloa". O lo que es igual, su continuidad al frente del Gobierno fruto de sus pactos con Junts. El mecanismo para tal fin no sería otro que "redistribuir" entre todos los ciudadanos del país el pasivo en liza, de forma que sean los españoles, "y los madrileños más que nadie", quienes terminen por asumir una deuda que "no se evapora" sino que "cambia de manos". En resultado, aseguran, "más deuda" y "más ruina", también para la Comunidad.
Desde la Consejería de Economía, Hacienda y Empleo que encabeza Rocío Albert cifran en 483 euros el montante total que deberá asumir cada habitante de la región a fin de "pagar estos peajes". Esta cantidad, según los cálculos de la consejería, procede de restar 1.213 euros, cifra a su vez resultante de dividir los 8.644 millones de deuda madrileña que asumiría el Estado entre la población que actualmente habita la región, a los 1.696 euros de deuda adicional que correspondería a cada ciudadano del país una vez el Gobierno central se haga cargo de los 83.254 millones del pasivo total contraído por las autonomías.
El eje de la censura a esta medida se articula en torno al que, a su parecer, es un diseño "ad hoc" para Cataluña, territorio al que se propone condonar 17.104 millones de euros. Se trata, de hecho, de la segunda región más beneficiada, solo por detrás de los 18.791 millones de colchón concedidos a Andalucía. Así, frente al incremento de la madrileña, la deuda correspondiente a cada catalán se vería reducida en 410 euros una vez se ejecute la polémica condonación.
Para ejemplificar el agravio del que se siente víctima, Albert ha expuesto una sencilla metáfora aterrizada a través de una comunidad de vecinos cualquiera. En la segunda planta reside Madrid, piso modelo en cuanto a su economía familiar y que, viviendo de un modo "austero", "siempre ha cumplido con los criterios de estabilidad presupuestaria". En el quinto, Cataluña, quien, por el contrario, estaría viviendo a todo trapo: "Han decidido poner mármol, se han ido de juerga, han hecho todas las reformas que han querido y ahora todas estas deudas que no pueden pagar, sus desmanes, los vamos a tener que pagar nosotros".
Otro punto fuerte en la crítica del Ejecutivo madrileño bebe de la articulación de la condonación en tres fases. Un procedimiento que también estaría perjudicando a la región pues "no nos tocaría nada" en la segunda ni en la tercera. "La segunda es para las comunidades más endeudadas, lo que no parece lógico. Lo lógico sería premiar a aquel que ha cumplido con la estabilidad presupuestaria... A nosotros nos toca cero, porque somos los menos endeudados. Además, la tercera fase contempla ajustes para aquellos que hayan subido impuestos -el IRPF- y a los que los hemos bajado se nos castiga de nuevo", lamenta la consejera.
Las consecuencias, advierte asimismo Albert, vendrán de la mano de nuevas subidas de impuestos "a medio y largo plazo" que sitúen al Estado en disposición absorber la suma adeudada: "La deuda total de España va crecer y vamos a tener peores condiciones de acceso a mercados. La consecuencia, inestabilidad económica que puede echar atrás a nuevos inversores. En definitiva, un montón de riqueza, empleo y prosperidad que no se va a generar". En lo que compete al Gobierno central, apostillaba acto seguido el portavoz del Ejecutivo regional, Miguel Ángel García Martín, "lo va a hacer -financiar el incremento de la deuda- subiendo impuestos y cotizaciones, metiendo de nuevo la mano en el bolsillo de los madrileños".
Una férrea oposición a la iniciativa y que viene además acompasada a la batalla judicial. Y es que García Martín avanza ya que, una vez "conozcamos el instrumento" a través del que se articule la condonación, "los servicios jurídicos de la Comunidad se encargarán de estudiar la interposición del recurso correspondiente pues entendemos que es discriminatoria".
En la práctica, esto se traducirá, previsiblemente, en el voto contrario en el seno del Consejo de Política Fiscal y Financiera y, si llegase a acordarse por la mayoría de comunidades -algo bastante factible dado que el PSOE gobierna en la mitad de regiones y, por ende, tan solo necesitaría un voto favorable más- "presentaremos recurso al propio acuerdo, iremos al Contencioso-Administrativo e incluso podríamos llegar al Constitucional en caso de que haya Ley Orgánica".
Cuestionada sobre si, en caso de salir finalmente adelante, la Comunidad rechazaría la condonación su deuda, Albert aseguraba que "vamos a decir que no, que las deudas se pagan y que nosotros podemos pagar nuestra deuda", invitando asimismo al resto de comunidades autónomas a que "hagan lo mismo" y se oponga a asumir la deuda de un independentismo catalán empeñado en "malgastar su dinero".
Como telón de fondo, por si todo lo anterior no fuera suficiente, la eterna reivindicación, liderada por la Comunidad, de negociar un nuevo modelo de financiación autonómica entre todos los gobiernos territoriales -no solo con la Generalitat- y que venga además regido por los principios de "equidad", "solidaridad" e "igualdad" de todos los españoles.