www.madridiario.es

Inhibiciones: entendiendo y abordando este problema psicológico

lunes 11 de enero de 2021, 19:36h

Pensamos que somos totalmente libres. Libres para elegir, libres para decidir, libres para actuar. Sin embargo, cuando llega la hora de tomar una decisión o de llevar a cabo algo, muchas veces no terminamos de dar el paso. No hacemos lo que pensábamos que haríamos porque algo nos lo impide. Es algo muy común y más que estudiado. Algo conocido como inhibición.

Inhibiciones: entendiendo y abordando este problema psicológico
Ampliar

Un fenómeno psicológico que numerosos profesionales ven a diario a la hora de trabajar con sus pacientes. No tiene por qué ser algo grave, aunque sí es algo que nos impide disfrutar de nuestra vida con total normalidad. Aun así, también es algo que en muchas ocasiones se ha interiorizado por completo y normalizado, aunque eso no significa que sea lo correcto. Es necesario entenderlo, estudiarlo y saber cómo abordarlo.

Inhibición: entendiendo y tratando este problema

Una persona que no es capaz de afrontar un conflicto como debería, un bloqueo emocional o incluso intelectual sin explicación aparente. Lo cierto es que la inhibición tiene muchas maneras de manifestarse en el ser humano, y a veces es algo que puede pasar completamente desapercibido. Erróneamente se puede interpretar como un proceso completamente natural. Y, aunque en parte es así, también hay que saber que puede tratarse.

Pero antes de hablar de un tratamiento, hay que llegar al entendimiento. ¿De dónde provienen las inhibiciones, a qué se deben? Como bien explica en psicoanalista Charles Baekeland a la hora de hablar del tratamiento inhibiciones, estas son algo que puede provocar un importante sufrimiento mental. A veces puede ser por la necesidad de alcanzar un ideal imposible, o por un entorno que ha impuesto valores incompatibles con el individuo y su naturaleza.

Hay muchas posibles fuentes, y es importante estudiarlas para poder comprender mejor qué es la inhibición y qué puede provocar. Por eso, vamos a ahondar en este aspecto. Es fundamental para avanzar en este fenómeno que afecta a tantísimas personas, aunque muchas de ellas ni siquiera se den cuenta de que están inhibidas.

¿Cómo surge la inhibición en las personas?

El origen de la inhibición se atiene principalmente a dos razones principales. La primera es que puede surigir a una especie de empobrecimiento mental del individuo. Es lo que suele darse en casos de duelo por alguna pérdida o en cualquier situación en la que la persona no pueda usar todas sus funciones por estar sometida a una carga emocional realmente pesada. Un fallecimiento, algún trauma... Son muchas las razones que pueden generar esta situación que afecta tantísimo al día a día.

La otra posible razón es una medida de precaución ante cualquier tipo de peligro o conflicto tanto interno como externo, que pueda surgir en la vida de una persona. Alguien que tenga miedo a la respuesta agresiva de un tercero, o que simplemente no quiera sentir angustia. Son casos bastante representativos y muy habituales a la hora de dar forma a la inhibición. De hecho, son los que más ven los psicólogos a la hora de tratar con pacientes inhibidos.

Todo proviene de una especie de prohibición que ejercemos inconscientemente sobre nuestros sentimientos o impulsos. Una parte de nuestra personalidad, la responsable normalmente de mantener el equilibrio de nuestra moral, es la que suele imponer estos límites para que actuemos en base a ciertos valores o imposiciones. A veces pueden ser autoimpuestos y, a veces, también forzados desde el exterior. En los casos que hemos mencionado se reflejan ambas circunstancias.

Es difícil, no obstante valorar cuándo se trata de una inhibición total o no. El ser humano siempre se está controlando constantemente. Sea en los gestos que realiza, en lo que piensa o en lo que trata de tapar, incluso en las palabras que dice. Todo eso proviene de una autoinhibición normalizada. No obstante, hay veces que esta excede sus límites e impide que la personalidad salga como debiera.

¿Se puede tratar?

Tratar la inhibición es muy posible, de hecho profesionales como Charles Baekeland, psicólogo madrid especializado en dificultades emocionales y psicoanálisis, han profundizado en los métodos y las formas con las que poder tratar este inconveniente para el individuo. Para poder tratar la inhibición, es necesario estudiar a la persona en cuestión a fondo antes de empezar a plantear cualquier tipo de solución.

El motivo es que hay que detectar todas esas prohibiciones internas que se autoimpone, además de averiguar cuáles son esas exigencias (excesivas) que tiene establecidas como metas. Partiendo de esas dos bases, es posible conocer cuáles son los deseos reales de la persona y ayudar a valorar si son factibles o no, como también a establecer una forma de romper con esas cadenas que le impiden disfrutar con plenitud de su día a día.

Porque, por encima de todo, romper con la inhibición es romper con unas imposiciones que no hacen más que impedir la felicidad y bienestar de una persona. En un siglo XXI en el que la libertad de expresión se lleva por bandera, la inhibición es el peor enemigo que una persona puede tener. Liberarse a nivel interno, expresarse como uno quiere, disfrutar de lo que le rodea y de los deseos reales que se tienen. Ese es el cometido de este tratamiento, y eso es lo que se puede alcanzar con un buen seguimiento.

No es sencillo, de hecho requiere la intervención de profesionales especializados en la materia, pero conseguirlo da un bienestar difícilmente alcanzable por otros medios. Es sentirse a gusto con uno mismo, es saber que se puede y eliminar ese constante "no" que acompaña a la cabeza en todo momento. Por eso, cada vez más personas acuden a psicólogos para tratar este problema. Aunque, desafortunadamente, no muchas saben que existe siquiera.

Es un cambio importantísimo, y por el que deben pasar más personas de las que se cree. Como decíamos al comienzo, la normalización de la inhibición ha provocado que no se considere un inconveniente, cuando es así, siempre y cuando cumpla ciertas condiciones. Al menos, hay profesionales que se encargan de ayudar con ello para abordarlo y solventarlo.