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Queremos trabajos dignos

viernes 04 de octubre de 2019, 15:42h

El trabajo sigue siendo hoy un elemento central en la vertebración de las sociedades modernas. Hoy, como en el pasado, el trabajo es la base de una verdadera autonomía personal y de emancipación para las personas, de integración, bienestar y cohesión social.

Pero para que el trabajo cumpla su cometido en nuestra sociedad y a favor del desarrollo personal de los individuos tiene que ser digno. Es lo que reivindicamos todos los días con nuestra labor sindical en las empresas y centros de trabajo y es, con motivo de la Jornada Mundial por el Trabajo decente del 7 de Octubre, una nueva oportunidad para la reivindicación y para la denuncia.

Para ello el trabajo debería pasar por ser estable, con un salario suficiente, seguro, donde las personas pudiesen adquirir conocimientos y formarse, que permitiese conciliar el tiempo de trabajo con el que dedicamos a nuestros familiares, amistades, a la cultura o el ocio.

Esto no ocurre para miles de trabajadores y trabajadoras de la Comunidad de Madrid donde su vida, su día a día, está condicionado por el desempleo, la precariedad, los bajos salarios, la degradación de las condiciones de trabajo que afectan directamente a la salud, la discriminación y la explotación.

Cada año, en nuestra Comunidad Autónoma, sufren accidentes con baja laboral una de cada 29 personas que trabajan, se producen 256 lesiones laborales y cada cinco días muere en Madrid un trabajador debido a accidentes laborales. Tragedias todas ellas que se podrían evitar si se cumpliesen las normas de prevención.

Hoy, en la Comunidad Autónoma de Madrid, la más rica de todas las Comunidades Autónomas, hay 364.600 personas que quieren trabajar y no encuentran trabajo, circunstancia que les sitúa, a muchas de ellas, en situación de vulnerabilidad por falta de ingresos para ellas y sus familias.

Se firman millones de contratos pero el 83% son temporales donde cuatro de cada diez no llegan a los seis días de duración en una bolsa donde prolifera el fraude y atrapan a decenas de miles de madrileños en la precariedad y el paro.

Las jornadas parciales condenan a muchos trabajadores y trabajadoras, especialmente a éstas, a bajos salarios, insuficientes para vivir.

En otro extremo, están los asalariados sometidos a excesos de jornada. En Madrid se realizan cada semana 2,7 millones de horas de prolongación de jornada por encima de lo pactado en convenio o en el contrato y que no se pagan, que son un fraude y que deterioran gravemente la calidad de vida y la salud de los trabajadores y trabajadoras.

Y si hablamos de salarios hay que decir que poco más de 2000 euros es el salario medio en nuestra Comunidad Autónoma, pero que oculta las enormes desigualdades salariales existentes y que denunciamos desde UGT, ya que 2 de cada 10 asalariados cobran menos de 1.000 euros y el 50% no llega a los 1.500 euros y así nos encontramos que más de 360.000 personas que trabajan son pobres.

Existen grandes desigualdades y discriminaciones que sufren las mujeres en el mercado laboral por el hecho de ser mujeres. Las mujeres están peor que los hombres en todos los indicadores. La tasa de actividad femenina es 9 puntos inferior a la masculina, son paradas 6 de cada 10 personas inscritas en las oficinas de empleo y las mujeres triplican a los hombres en el empleo a tiempo parcial y todo ello se refleja en una diferencia salarial entre hombres y mujeres y en un abandono del mundo laboral. La lacra de la violencia machista tiene en el mundo laboral sus propias manifestaciones: el acoso sexual o por razón de sexo.

En este mercado laboral los jóvenes sufren explotación laboral mediante fórmulas como la del becario, los contratos de prácticas no laborales o los contratos para la formación que, además de percibir salarios por debajo de lo pactado en los convenios colectivos, no cotizan a la seguridad social, sin derecho al desempleo, la jubilación o permisos retribuidos.

Desde UGT exigimos un marco normativo a favor del trabajo digno y desarrollo de las medidas favorables para hacer extensible a amplias capas de la población de este tipo de trabajo, debería ser la prioridad de las instituciones del estado, de los poderes públicos, de los gobiernos y administraciones y de los partidos políticos que presentan sus programas a las elecciones generales, como va a ocurrir próximamente en nuestro país.

La crisis económica reciente, y la crisis permanente en la que se nos quiere embarcar a los trabajadores y trabajadoras, ha servido y sirven de excusa para modificar a la baja los derechos laborales, degradar las condiciones de trabajo. Así ha sido con las últimas reformas laborales.

Por todo ello desde UGT señalamos que es imprescindible recuperar los derechos que las últimas reformas laborales han arrebatado a la población trabajadora. Solo así podremos combatir la precariedad y emprender el camino hacia un trabajo digno, con empleos de calidad que pongan fin a la pobreza de los trabajadores y trabajadoras y proteja su salud.

Y desde la Unión General de Trabajadores consideramos que para hablar de trabajo decente tenemos que abordar y resolver los problemas existentes en la actualidad en el mercado laboral, agravados por unas reformas laborales inspiradas en recortes de derechos y degradación de las condiciones laborales.

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