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El dormitorio, el lugar más íntimo que podemos conseguir
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(Foto: BDI)

El dormitorio, el lugar más íntimo que podemos conseguir

Por MDO
miércoles 16 de enero de 2019, 15:39h
Todas las personas pasamos gran parte de nuestra vida trabajando para poder conseguir un cierto éxito, cosas propias e incluso poder viajar alrededor de todo el mundo y aprender nuevas culturas; eso forma parte de nuestro desarrollo personal como individuos, cosa que es muy importante recalcar durante nuestro crecimiento como personas, puesto que las experiencias personales nos generan más aprendizaje incluso que cualquier libro o a cualquier persona que podamos escuchar.

Son muchas las condiciones que debes brindarle a tu hijo para que tenga un desarrollo óptimo de sus capacidades y de la diversidad de pensamiento; entre otras, tenemos la posibilidad de adquirir conocimientos (ya sea por medio de la educación formal o por medio de medios alternativos siempre controlados por un adulto), además de poder interactuar con su entorno (amigos, familiares o profesores). Y por último y más importante, hay que brindarles un espacio en el que ellos se sientan libres, donde puedan ser tal cual como son y donde nadie los critique o ataque. Estos son los dormitorios juveniles.

Sin embargo, llegamos a pensar que la personalidad y la intimidad propia se llega a forjar una vez que nos independizamos económicamente, cosa que es completamente falsa: empieza desde muy jóvenes aún viviendo con nuestros padres. Es por ello que es sumamente importante ir brindándoles a tus hijos el espacio necesario para que puedan desarrollar su imaginación, sus propias perspectivas e incluso su personalidad en general.

Influencia del dormitorio en el desarrollo de tu hijo

Tener un dormitorio propio es algo que todo joven desea adquirir. Durante la niñez la falta de un espacio propio no se nota tanto y por eso, los padres no se suelen preocupar tanto sobre si brindarles ese espacio más adelante sería lo más adecuado. Sin embargo, una vez que entran en la adolescencia podemos empezar a notar que el joven tiene otras necesidades: requiere de un espacio mucho más grande, de intimidad propia e incluso de un sitio en donde se pueda sentir a gusto y pueda expresarse tal y como es; en pocas palabras un dormitorio propio.

Una de las preguntas más habituales que se suelen hacer los padres durante el desarrollo de este período es: ¿hasta qué punto le doy privacidad? Todos tendemos a preocuparnos de si nuestro hijo se encuentra bien, si está haciendo lo que dice que hará o incluso si no se está juntando con malas personas y por eso mismo existe la política de “no cerrar la puerta del dormitorio”. Sin embargo, la mejor política que se debería implementar para evitar estos inconvenientes es la de la educación y cederles su espacio propio de forma moderada.

Hay que permitirles que en su habitación se sientan cómodos, que tengan una cómoda cama en donde se puedan acostar a descansar, donde tengan un tocador en donde poner productos de belleza y un espejo en donde puedan verse. Y sobre todo, es necesario que cuenten con un espacio en donde puedan realizar sus deberes, tanto estudiar cómo hacer las tareas que les suelen enviar y todo esto sin sobrecargar la habitación.