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Celiaquía, la enfermedad invisible

sábado 27 de mayo de 2017, 11:25h

Las personas con enfermedad celiaca en nuestro país se enfrentan cada día a innumerables problemas de carácter social y económico para llevar a cabo el único tratamiento posible: comer sin gluten.

Si hace décadas, la enfermedad celíaca era considerada una enfermedad poco habitual, en la actualidad se considera una patología muy común que afecta tanto a niños como a adultos. La prevalencia entre la población supera el uno por ciento, aunque este dato es meramente especulativo, ya que no existe un mapa epidemiológico sobre la enfermedad que arroje datos más objetivos. En este contexto, nos encontramos ante dos cuestiones muy claras: la primera es la existencia de un alto índice de infradiagnóstico de la enfermedad; la segunda, que al sistema público de salud parece importarle más bien poco.

Este infradiagnóstico va ligado en muchos casos a un retraso en el diagnóstico. Algo que se produce principalmente por una sintomatología muy diversa, aunque no menos cierto, que existe también un cierto desconocimiento sobre la enfermedad, especialmente en el ámbito de atención primaria. Con todo ello, la detección precoz debería constituir un reto para el sistema sanitario.

Al margen de esta cuestión, llevar a cabo el tratamiento, además de añadir dificultades de carácter social en la vida de las personas afectadas por la enfermedad celíaca, estas se enfrentan a problemas de discriminación y de inseguridad a la hora de consumir alimentos en establecimientos de hostelería y restauración donde la oferta es claramente insuficiente.

A esta circunstancia, hay que añadir la importante carga económica que supone el seguimiento de una dieta libre de gluten. En la mayoría de los casos, los productos sustitutivos tienen un precio muy superior a los básicos con gluten, con diferencias entre el doble y diez veces superior. Una diferencia que en la cesta de la compra se traduce en un incremento aproximado de cien euros al mes.

Si la dieta sin gluten supone el único tratamiento médico posible para una persona con enfermedad celíaca, la diferencia de gasto merece medidas de compensación como ocurre en los países europeos de nuestro entorno, donde llevan a cabo políticas con soluciones que abarcan no sólo aspectos clínicos y asistenciales, sino también aspectos asociados a los ámbitos social y económico.

El Artículo 43 de la Constitución Española reconoce el derecho a la protección de la salud, dejando en manos de los poderes públicos las competencias para organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios. ¿Dónde quedan los derechos de los enfermos de celiaquía?

Ricardo Megías

Secretario de la Comisión de Cultura y Turismo de la Asamblea de Madrid

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