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Paisaje después de la batalla

lunes 07 de noviembre de 2016, 08:07h

Esta vez iba en serio y efectivamente ya hay gobierno. Muchos estaban preocupados de que no lo hubiera y ahora muchos otros lo están justo por lo contrario. Tal vez porque se le considera un gobierno “continuista”. A saber qué es lo que van a continuar. Bueno, al menos por fin pudimos ver a gente del PP intercambiando maletines sin tener que comparecer ante un juez. No es mal comienzo. Y sin embargo ¿por qué nos quedará siempre la sensación de que cada formación de un nuevo gabinete es un intercambio de cromos, una devolución entre ellos de favores, gratitudes y lealtades? Cospedal, por ejemplo. Ya ha conseguido coronar su currículum con un ministerio. La chica más lista del insti, la empollona de la falda plisada, no hace más que suceder en altos cargos a sus antiguos contrincantes en Castilla-La Mancha. Ahora se sienta donde se sentó Bono. A este paso, terminará encaramada a lomos de Rocinante aunque sea en la estatua de la madrileña Plaza de España, con vistas a Ferraz. De hecho, como Dulcinea, Cospedal ya puede cantar a dúo con Rajoy “El sueño imposible”: “Soñar lo imposible, vencer al invicto rival, sufrir el dolor insufrible, saber enmendar el error, creer en un sueño imposible en que una estrella alumbrar…” Todo irá bien para Rajoy mientras Dulcinea no se transforme en Esperanza Aguirre.

Entre los primeros síntomas tranquilizadores de la apertura de curso, figura el descubrimiento de una nueva estrella mediática: Méndez de Vigo. El ministro de Educación y Cultura mostró una reconfortante bonhomía como portavoz del gobierno tras los Consejos de Ministros en sustitución de Soraya Sáenz de Santamaría. Parece que los chistes ya no van a ser exclusivos de Rufián y Pedro Sánchez. Además, tenemos una gran ventaja: difícilmente Méndez de Vigo aparecerá en deshabillé en las portadas de los dominicales. En su debut como portavoz, solo tuvo un detalle inquietante cuando se despidió diciendo que “esperaba estar la próxima semana”. ¿Tan conscientes son de lo corta que puede llegar a ser esta legislatura? Por lo demás, distribuyó la palabra con diligencia y ademanes de maestro rural como si estuviera en un aula, tal y como corresponde a su departamento

¿Y ahora qué? El paisaje después de la batalla revela no pocas incertidumbres tanto en lo que afecta a las políticas domésticas como a las que marcarán nuestro rumbo nacional. En el PP se da por abierta una lucha por el poder representada por las dos chicas de oro de Rajoy, Dolores y Soraya. Bueno, tampoco es para tanto si se compara con el lío en el PSOE. Después de la refriega parecen agotados y con pocas ganas de bronca de hecho sigue sin poner fecha a su Congreso, la próxima batalla, y como mucho se afanan en distribuir carteles de “Se Busca” con la foto de Pedro Sánchez. A los disidentes de la investidura les castigaron con lo que más duele: el bolsillo. Seiscientos euros como si fuera una multa de tráfico. Normal en la medida en que no respetaron un ceda el paso. Uno de ellos, el señor Iceta, ha contribuido de nuevo al futuro sosiego en el PSOE recordando aquello de que Cataluña es una nación. Va a conseguir que le quiten puntos del carnet.

La duda en cuanto a la cuestión nacional es si, después de tantos días dedicados al diagnóstico de los problemas del país, se `pondrán de una vez a intentar resolver alguno o se han acostumbrado a ese “dolce far niente”. Y si la resolución de tantas cosas -el paro, la calidad del empleo, las pensiones, la Educación- que parecen siempre pendientes se podrán afrontar desde ese continuismo que define al nuevo ejecutivo. Crece el número de personas que ahora resulta que están deprimidas por que ya, por fin, tengamos un gobierno. “Al menos, antes las cosas no sucedían”, argumentan.

Mientras, se observan en España ciertos síntomas de desquiciamiento. Resulta preocupante que llevemos días dedicando horas de televisión, portadas y hasta sesudos análisis y comentarios a si Bisbal hizo o no la cobra a Chenoa. ¿Será que nos atenaza la nostalgia o que nos aburrimos mucho?

En cualquier caso, está clarísimo que sí hubo cobra.

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