Pese a los anuncios de que se podría llevar la tartera al colegio para que las familias ahorrasen, después de que se hayan eliminado las becas comedor, en los colegios madrileños cuesta encontrar alguno. El alto precio y las condiciones que ponen los centros lo dificultan.
Pagando
hasta 3,80 euros, llevar el
tupper al colegio deja de ser una opción atractiva. Ese es precio que recomendó la Junta de Directores de Primaria -órgano que reúne a los responsables de los colegios- para quien quisiera ese servicio, al que la Comunidad de Madrid abrió la puerta después de
reducir las becas comedor. "No tiene ninguna lógica pagar ese precio cuando el menú vale 4,80 euros", mantiene José Luis Pazos, presidente de la FAPA Giner de los Ríos, quien asegura que muchos centros no han llegado a poner ese precio y lo han dejado rondando los tres euros.
A raíz de que muchos alumnos se van a quedar este año sin la ayuda para asumir el coste del comedor, la Comunidad ha dado
la posibilidad de llevar la comida preparada al colegio. Sin embargo, no se ha hecho cargo de las condiciones y ha delegado en los centros, que se han visto superados por la situación. Para afrontarla, las condiciones exigidas han acabado disuadiendo a los posibles usuarios. Por ejemplo, en el
centro Fernández de los Ríos, de las Rozas,
han adaptado las sugerencias de la Junta de Portavoces. Así, la comida tiene que ser similar a la del menú del colegio y debe llevarse en recipientes termoaislantes, pues al tratarse de menores de edad los centros públicos no están autorizado a usar microondas, entre otras medidas. Cobrarán tres euros. Además, los colegios no se hacen responsables de los posibles intoxicaciones alimentarias.
En la práctica, aunque está permitido,
las familias no están recurriendo a las tarteras. El representante de la Junta de Portavoces de Primaria, Manuel Virgil, asegura que en su centro,
Nuestra Señora del Remolino, en El Molar, nadie lo ha llevado y que apenas ha habido consultas al respecto. Tampoco en los de su zona. Pedro Martín, director del colegio
Nuestra Señora de la Fuencisla, en el distrito de Villaverde, indica que en este colegio tampoco hay ningún alumno que lleve la comida de casa.
Menos usuarios en los comedores
Este lunes era el primer día de jornada partida en los institutos de Madrid que la tienen -la mayor parte- y cuando los comedores escolares comienzan a funcionar a pleno rendimiento. En el colegio de El Molar había alrededor de un 25 por ciento menos de comensales que el año pasado, mientras que en el de Villaverde casi un 50 por ciento menos, según los datos de los directores. La FAPA Giner de los Ríos cree que
se perderán la mitad de los usuarios del servicio de comedor.
Las dificultades económicas por las que atraviesan muchas familias y la subida del comedor escolar están detrás de este descenso. Este año
el comedor cuesta 480 euros -bastante más de los 3,55 que se paga en la Asamblea regional-, y los alumnos de acogimiento familiar o aquellos cuyos padres cobren la renta mínima de inserción, tendrán que pagar entre 3,40 y 1,20, cuando antes algunos estudiantes estaban exentos. Según asegura Virgil, hay colegios con muchas familias con rentas bajas en los que el comedor no había podido comenzar por falta de comensales, pues
la Comunidad aún no ha resuelto la convocatoria de las ayudas, algo que se puede retrasar más. "Hay empresas que han renunciado al servicio y algunos colegios se han quedado sin proveedores", afirma José Luis Pazos, presidente de la FAPA Giner de los Ríos
"Nos han llegado muchas quejas de los padres por la eliminación de las becas comedor", traslada Pazos. La federación de AMPAS pide a la Comunidad que vuelva a restablecer estas ayudas económicas y recuerda que
hay niños que solo comían de forma adecuada al mediodía en el colegio por las dificultades económicas de las familias.