Desorientados, desesperados, frustrados y prácticamente desamparados. La huelga 'salvaje' de los trabajadores de Metro de Madrid, sin servicios mínimos y con piquetes impidiendo los intentos policiales de desbloqueo, desquició este martes a los madrileños, que este miércoles pueden revivir sus pesadillas.
Los convocantes Sindicato de Conductores, CCOO, UGT, Solidaridad Obrera, Sindicato Libre y Sindicato de Estaciones habían avisado de que el suburbano de la capital no funcionaría este martes en protesta por los
recortes salariales aprobados por ley por el Gobierno de Esperanza Aguirre. El que avisa no es traidor, pero la repercusión de un
servicio público vital para el funcionamiento de la capital de España invadió toda la región. Y los madrileños aún tuvieron que respirar resignados, ya que de no haber sido porque el período lectivo ya ha concluido en los centros públicos de enseñanza, el colapso habría sido total.

Sobre las 6.00 horas, apenas minutos después de su apertura, Metro informaba a los pasajeros por megafonía de la
suspensión total del servicio. Los pasajeros eran desalojados de los andenes por más que algunos de ellos maldecían en voz alta no saber acudir al trabajo si no era por medio del suburbano.
La consecuencia inmediata fue que una
larga riada de pasajeros invadió las paradas de autobús y las estaciones de Cercanías. Con las carreteras tomadas por los vehículos privados, las concesionarias apenas pudieron cumplir los horarios, lo que generé aún más colas y aún más atascos.
Cercanías, que a medio día reforzaba su servicio con 30 trenes más, capeaba el temporal con puntualidad y sin incidentes a pesar de que su número de pasajeros se multiplicaba. En la capital, una
EMT desbordada por la demanda sólo podía reforzar sus servicios de información al viajero, aunque a última hora de la tarde logró alcanzar la frecuencia suficiente como para que las colas del centro de Madrid tuvieran un respiro. A pesar de
recibir la ayuda del Ministerio del Interior, la presencia policial ni siquiera logró
reabrir la línea 8 de Metro para desatascar los accesos al Aeropuerto de Barajas.
El conflicto sigue
La desorientación aumentó después de que las páginas web de la propia empresa de autobuses, de Renfe Cercanías y del Consorcio Regional de Transportes
vieran sus servidores insuficientes ante la avalancha de consultas. Las
redes sociales bullían
con comentarios de los lectores pidiendo respuestas y exigiendo tanto a las administraciones como a los sindicatos que no fueran los usuarios los que pagasen sus desavenencias.
La huelga, con el apoyo de CCOO y UGT y bajo la
amenaza de expedientes y despidos por parte de la Comunidad de Madrid, continuará este miércoles. A última hora de la noche de este martes, la Comunidad emitió un comunicado consensuado con las asociaciones de consumidores en el que pedía respeto a los servicios mínimos. La presidenta regional, Esperanza Aguirre, aseguró que no se dejará "chantajear" por quienes pueden provocar la "paralización" de la actividad de la Comunidad, pero los convocantes están decididos a continuar los paros hasta que la Comunidad de Madrid se siente y rubrique el mantenimiento de los acuerdos firmados con los trabajadores de la empresa pública.