Los intercambiadores funcionan y hay que potenciarlos, y no sólo en la gran escala. Por ello, el Consorcio Regional de Transportes está estudiando con el Ayuntamiento de Madrid la reordenación de zonas en superficie a fin de crear pequeños intercambiadores en los distritos para reservar espacio a los peatones y potenciar la conexión con otros medios de transporte.
Así lo explicó el gerente del Consorcio Regional de Transportes, José Manuel Pradillo, durante la ponencia dedicada a los intercambiadores de transporte de la I Jornada de Transporte organizada por
Madridiario en La Casa Encendida. En la mesa, acompañaban al gerente, el director de operaciones nacional de
Sacyr Concesiones, Rafael Gómez del Río, y el consejero delegado de
Alsa, Javier Carbajo.

Con los intercambiadores de Moncloa y Príncipe Pío remodelados, los de Plaza de Castilla, Avenida de América y Aluche en proceso y con la construcción de los de Legazpi, Conde de Casal, Campamento y Chamartín (estos dos últimos a más largo plazo) en la rampa de lanzamiento, es hora de mejorar los nudos de Madrid capital en los que se concentran los autobuses urbanos. Por ello, recalcó Pradillo, se está trabajando con el Consistorio para liberar espacio y reordenar las dársenas de autobuses en
Oporto,
Canillejas y
Ciudad Lineal en la zona de la Cruz de los Caídos. Esta actuación se podría repetir en otros distritos.
El siguiente paso, que se preparará con vistas “a uno años” según el gerente, será extender este modelo a los municipios añadiendo
aparcamientos disuasorios allí donde se conecte con Metro o el Cercanías, de forma que los usuarios tengan cada vez más opciones de acceder a Madrid capital en transporte público. A modo de ejemplo, Pradillo mencionó el entorno del
Hospital Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes.
Los bus-vao, imprescindibles
Los representantes de Sacyr y de Alsa centraron su intervención en el éxito de la apuesta de la Comunidad de Madrid, a través de la Consejería de Transportes, en el desarrollo de intercambiadores. Rafael Gómez del Río, cuya empresa gestiona los distribuidores de Plaza Elíptica y Moncloa, recalcó la voluntad de que estas infraestructuras sean para los usuarios confortables, funcionales y seguras, además de favorecer, gracias a su nueva concepción con locales comerciales incorporados, la actividad económica.

Javier Carbajo, consejero delegado de Alsa, una de las empresas de transporte que operan en la región, dio la clave para que funcionen “al 100%”: los intercambiadores precisan necesaria e imperativamente de
plataformas reservadas, los carriles bus-vao que debe construir el Ministerio de Fomento para ponerlos a máxima potencia, y en este punto coinciden tanto la administración autonómica como las prestadoras de servicios. Actualmente, sólo la
A-6 goza de carril-bus y el de la
A-42 está en estudio. “La combinación intercambiadores más plataformas reservadas es lo único que reduce el uso del transporte privado”, recalcó Carbajo.
Fomento se comprometió a impulsarlos en las grandes autovías nacionales, pero de momento no hay fecha y ello ha obligado a la Comunidad a aplazar los proyectos de Metrobús. Según el gerente del Consorcio Regional de Transportes, la idea de la Comunidad es que los carriles alcancen varias decenas de kilómetros en cada radial llegando a
Villalba en el caso de la A-6, a
Getafe o incluso
Parla en la
A-4 o a
Móstoles en la
A-5.