24/05/2016@22:15:11
David Mora, dos años después de casi dejarse la vida y la carrera en Las Ventas, se proclamó sumo sacerdote de lo que va de Feria en esta liturgia compulsiva y laica que es el toreo descerrojando la soñada Puerta Grande con su calidad en una faena emotiva a un encastado burel de Alurrucén que pedía el carnet de coletudo en plena sazón. Fue la eterna verdad de la Fiesta, de la que se situaron lejos un valeroso -pero sólo valeroso- Roca Rey y mucho más un encogido Diego Urdiales en un encierro con trapío e interés.