Cuando en la ciudad de Madrid surgen situaciones de desprotección social, ya sean individuales o colectivas, tanto en la vía pública como en el interior de cualquier recinto, entra en acción un servicio municipal de emergencias que acaba de cumplir 20 años: el Samur Social. Un anciano se encuentra desorientado en la calle, una turista se ha quedado sin recursos tras ser víctima de un robo, un vecino lo ha perdido todo en el incendio de su casa, una familia ha sido desahuciada y no tiene dónde alojarse o una mujer ha escapado de una relación violenta y no cuenta con una red de apoyo familiar. Estas circunstancias, entre muchas otras, pueden encontrar en el Samur Social una respuesta inmediata que ayude a las personas afectadas a recuperar la normalidad perdida ante este tipo de situaciones de vulnerabilidad sobrevenida.
Desde diciembre de 2022, la filial de Clece especializada en servicios sociales, Atende, se encarga de la gestión de esta prestación pública, una unidad operativa las 24 horas de los 365 días del año, que interviene de forma coordinada con otros servicios de emergencias de Madrid como Bomberos, Policía Municipal o Samur-Protección Civil. “Esta colaboración es básica, las comunicaciones y protocolos con el resto de cuerpos son la base de nuestro trabajo y hay una coordinación excelente”, señala Miren Molinos, referente del turno de tarde en Samur Social, una figura similar a la de jefe de sala en un servicio de emergencias.
“El trabajo siempre ha de ser muy multidisciplinar”, asegura el coordinador en turno de mañana, Javier de Pablo. “Cuando sucede una emergencia colectiva, por ejemplo, una inundación o un incendio, ahí van bomberos, policías, sanitarios y nosotros, y cada uno conoce bien su campo”, añade. En el caso de un incendio, los bomberos apagan el fuego, los policías aseguran el perímetro y los sanitarios atienden a los heridos, pero “hay muchísima gente que no necesita asistencia sanitaria ni atención policial, sin embargo, sí necesita cobertura de alojamiento o de acompañamiento social porque no tiene apoyos o redes, y es ahí donde nosotros intervenimos”, aclara el coordinador.
Esta unidad recibe los avisos por múltiples vías. “Nos entran casos de manera presencial en nuestra central y a través de alertas ciudadanas, también por el terminal 112 con el que estamos conectados, o por mediación de la Policía Municipal o los Bomberos”, desgrana Molinos.
La labor de Miren pasa por coordinar la sala de comunicaciones y gestionar las unidades móviles en las que se dirigen a los puntos de atención a emergencias los profesionales movilizados. También actuar como referente técnico en los casos que les puedan surgir. “Hay veces que mi intervención no va mucho más allá porque los técnicos que tenemos en la sala son muy buenos, pero si surgen dudas, estoy para resolverlas, como orientar a una persona hacia un recurso u otro, o valorar alojamientos de emergencia chequeando los perfiles”, aclara la referente.
En su caso, Javier de Pablo se encarga de la gestión de personal para que el servicio esté siempre cubierto, aunque adicionalmente también ejerce una labor de refuerzo desde la sala, sobre todo, según explica, “como ayuda técnica en los casos más complejos”.
Atención integral

Samur Social ofrece una atención integral que incluye acompañamiento, información y apoyo tanto material como emocional. En los casos que se precise, facilita cobertura habitacional, alimenticia y de otras necesidades, así como asistencia profesional para sobrellevar lo sucedido.
Entre sus funciones se encuentra proporcionar información telefónica sobre los recursos y prestaciones de los Servicios Sociales municipales, con quienes se mantienen conectados. “Somos esos ojos y esas extremidades que llegan a lugares donde no llegan los Servicios Sociales por su propia naturaleza, al ser una institución que es fija, mientras que nosotros tenemos esa movilidad y podemos llegar”, explica Javier.
Las calles de Madrid son el hábitat de las unidades móviles de Samur Social y en esas mismas calles se encuentra una parte de los beneficiarios de este servicio municipal. Sin embargo, pese a que popularmente se le asocia con la atención a las personas sin hogar, esa no es su misión principal. “Samur Social no solo está enfocado al sinhogarismo. De hecho, hay un departamento específico de personas sin hogar del Ayuntamiento de Madrid que trabajan con los Equipos de Calle. Pero es cierto que la emergencia engloba todo, el sinhogarismo, pero también la violencia de género, la salud mental o las personas que quedan en situación de calle por desahucios”, incide Miren Molinos.
Para proporcionar alternativas habitacionales en la Campaña contra el Frío o en cualquier otra emergencia individual o colectiva, Samur Social dispone de centros: su sede central en la Carrera de San Francisco, con 10 plazas de alojamiento; la unidad de estancias breves en la calle Hermanos Álvarez Quintero, con 40 plazas, y el Centro Municipal de Urgencias Sociales (CEMUS) de la avenida Rafael Alberti, con un total de 20 plazas.
Otros recursos
- Centro de Emergencia Temporal “Las Caracolas” (300 plazas)
- Dispositivo de Acogida de Emergencia de Campaña contra el frío “Villa de Vallecas” (142 plazas).
- Dispositivo de Acogida de Emergencia de Campaña contra el frío “Pinar de San José” (150 plazas)
Toda una vida de labor social
Miren comenzó a trabajar en Samur Social hace 19 años, poco después de su creación, y durante ese tiempo ha realizado distintas funciones. “He estado en centros de personas sin hogar y en equipos de calle, pero la mayor parte de mi trayectoria laboral es dentro del servicio”, explica.
A la hora de hacer balance de estos años, Miren resalta lo que ha aprendido: “Sin duda, me quedo con el crecimiento de Samur Social como servicio y el crecimiento profesional, que a mí me ha dado una amplia visión del trabajo social y de los servicios de emergencia”, remarca Miren.
“Es cierto que en estos 20 años Samur Social ha crecido mucho como servicio de emergencias, pero necesitamos otros 20 años más para seguir mejorando, para seguir proporcionando recursos y para seguir tratando a las personas que se encuentran en situación de emergencia como se merecen”, traslada la referente. En esta línea, De Pablo coincide en destacar que “el servicio cada vez es más visible” y plantea que tiene vocación de seguir creciendo por una razón de peso: la importancia de un recurso municipal enfocado a “población vulnerable y en ámbitos de emergencia social”. Javier también es un veterano en Samur Social, donde lleva trabajando 18 años, primero como trabajador social y luego como referente hasta llegar a su puesto actual de coordinador en turno de mañana.
De la evolución de Samur Social a lo largo de estos 20 años, el coordinador llama la atención sobre cómo han cambiado las realidades con las que se encuentran sus profesionales. “Se dan nuevas circunstancias en las que hay que intervenir, como, por ejemplo, asistir a personas refugiadas”. Cuando él empezó en este trabajo, se encargaba más de personas sin hogar y eso ha ido evolucionando: “Ahora estamos interviniendo en muchos más ámbitos y llegamos a muchos sitios donde otros servicios de emergencia no llegan, como el acompañamiento de personas que se ven en una situación de emergencia social o las coberturas de alojamiento”.
Además del 11-M, que fue cuando Samur Social “empezó a coger forma”, Javier de Pablo destaca como hitos de estos 20 años el accidente de Spanair, una de las grandes emergencias en las que se puso a prueba este servicio. La pandemia de la COVID-19 supuso otro punto de inflexión. “Había que asistir a mucha gente que no podía salir a la calle y además nos encargamos de las personas que no tenían un sitio donde estar y que vivían en la calle, cuando no se podía”. Una emergencia también bastante compleja fue la borrasca Filomena, en la que, como indica Javier, tuvieron que “buscar recursos para poder refugiar a las personas sin hogar”.
Aunque todas estas grandes emergencias han servido para dar a conocer Samur Social, la realidad es que sus profesionales han estado siempre trabajando “en los sectores menos visibles de la sociedad”, señala De Pablo, quien destaca un colectivo con el que han dado un buen impulso estos años, el de las “personas mayores que viven solas en sus domicilios o que atraviesan situaciones delicadas cuando su cuidador principal es ingresado y no tienen a nadie que las atienda”.
Jornada para visibilizar el Samur Social
Con motivo de este aniversario, el Ayuntamiento de Madrid está organizando diversas actividades conmemorativas y divulgativas, entre ellas, “una jornada dirigida a familias para dar visibilidad al Samur Social y para celebrar los 20 años del servicio”, explica el coordinador. Será este domingo 23 de junio, de 10:00 a 14:00 horas en el Paseo del Prado, donde se mostrará el trabajo de este recurso municipal y se desarrollarán diversos talleres de manualidades para menores, como uno de abalorios y pulseras, otro de chapas, un rincón de mochilas de tela y una actividad de pintura individual sobre lienzo, además de cuentacuentos, todo ello desde una perspectiva social.
Estas acciones pretenden acercar aún más el servicio a una población que poco a poco se va familiarizando con la actividad que desarrollan. En este sentido, Javier de Pablo afirma: “Recibimos muchísimas llamadas a través del 112, en las que directamente nos avisan sobre la situación de una persona sin hogar o del problema que tiene una familia. Estamos a los niveles de los otros servicios de emergencia en los que la gente sabe adónde llamar y qué es lo que solicita”.
Sin embargo, el coordinador subraya la importancia de informar a los ciudadanos sobre lo que es una emergencia social para que sepan detectarla: “Al igual que, cuando alguien ha perdido el conocimiento, una persona sabe a quién tiene que llamar y cómo, sería bueno que cuando, de repente, ve una situación de riesgo social de alguna persona, sepa identificarlo claramente”.