El miércoles pasado, Fernando Jáuregui Campuzano (Santander, 1950) presentó su último libro, Quemados, en una doble convocatoria en Madrid. Por la mañana, nos agasajó durante un almuerzo de prensa local en la sede madrileña de la editorial Almuzara, en un encuentro más cercano y distendido. Allí nos recibieron el dueño de la editorial, Manuel Pimentel -ex ministro de Aznar-, y su socia, Ángeles López. El primero, ya con el jamoncito y el lomo ibéricos en la mesa, hizo alarde de la ubicación de su oficina: “Para una editorial, estar en pleno barrio de las Letras, y en la calle de Cervantes, no está nada mal...”.
El acto contó con un “prólogo verbal”, magistral, a cargo de José Juan Toharia, presidente de Metroscopia, que sirvió para enmarcar el contenido y el tono del libro, centrado en el creciente malestar social y político en España. Toharia habló incluso de la Transición, en una intervención especialmente brillante y llena de perspectiva histórica, en la que estableció paralelismos entre aquel momento fundacional y la situación actual. Subrayó cómo entonces se supo canalizar el descontento hacia un proyecto común y apuntó a la necesidad de recuperar hoy ese espíritu de consenso y responsabilidad colectiva ante un clima político mucho más crispado.
De las brasas propias al incendio público
Ya por la tarde tuvo lugar un segundo acto, de carácter más social, celebrado en la Fundación Ortega-Marañón, que reunió a más de 200 personas. En él participaron, junto al autor, la escritora Carmen Posadas; los periodistas Carlos Aganzo y Esther Molina; el filósofo Javier Sádaba, y el propio editor, Manuel Pimentel.
Según la información facilitada por la editorial -y lo que se puede leer claramente en la sinopsis del libro, que invita descaradamente a su lectura-, Quemados plantea una reflexión sobre el estado de ánimo que, a juicio de Jáuregui, domina hoy la sociedad española: una mezcla de hartazgo, desconfianza y fatiga cívica derivada de los incumplimientos políticos, la polarización y el deterioro institucional. “Quince años después de los ‘indignados’ vienen los ‘quemados’”, sostuvo el autor, que reivindicó el “derecho a estar quemados” como expresión de una ciudadanía que no quiere resignarse.
“Quince años después de los ‘indignados’ vienen los ‘quemados’”
El libro nace, además, de una experiencia personal, el incendio que afectó a su vivienda durante los grandes fuegos del pasado verano en el norte de la Comunidad de Madrid, convertida en metáfora de un malestar colectivo más amplio. A partir de ahí, el autor traza un paralelismo entre aquellas llamas y el desgaste emocional de la sociedad, defendiendo la necesidad de recuperar el diálogo, combatir la desinformación y evitar la resignación.
Durante el acto de la tarde, varios asistentes tomaron la palabra para compartir sus propias razones para sentirse ‘quemados’, lo que generó un debate plural sobre la situación política, la calidad democrática y la incertidumbre actual.

Charla con Jáuregui: “La IA puede ser un poco ‘Trumposa’”
En un aparte del almuerzo de prensa, el autor conversó un rato con Madridiario.
Pregunta. ¿Cuáles son tus quemaduras de primer, segundo y tercer grado?
Respuesta. Las de primer grado se producen por la desatención de nuestros representantes y su falta de empatía hacia el ciudadano. Las de segundo tienen que ver con el mal funcionamiento de los servicios públicos. Y las de tercer grado son las más graves: cuando nos toman por tontos, nos mienten, hay opacidad y, cuando pueden, se llevan nuestro dinero. En resumen: cuando no piensan en nuestro bien, sino en el suyo propio.
P. ¿Has usado la Inteligencia Artificial en Quemados y, si es el caso, cómo?
R. Sí, utilizo la Inteligencia Artificial como apoyo informativo, tanto en el libro como en mis columnas diarias para la agencia Off The Record. Me sirve para contrastar datos, explorar enfoques y abrir nuevas líneas de reflexión. Pero procuro tener muy claro qué le pregunto y cómo lo hago, porque la IA puede ser a veces muy tramposa, incluso un poco ‘Trumposa’, si no se maneja con cuidado. Por eso, siempre someto sus respuestas a criterio periodístico: es una herramienta útil, pero nunca un sustituto del análisis propio ni de la experiencia.
"Utilizo la Inteligencia Artificial como apoyo informativo"
P. ¿Mensajito del libro?
R. Un libro no vale de nada si no pretende cambiar algo, aunque sea un grano de arena en el desierto o un poco el mundo. A mí me gustaría que nuestros hijos y nietos, la Generación Z, se incorporen cuanto antes a la filosofía del cambio y de los cambios. Nada será igual dentro de una década, y deben entender que el futuro no se agota debatiendo quién dormirá en el colchón de La Moncloa en 2027. Hace falta tener planteamientos más ambiciosos, ideas nuevas; incluso abrir un periodo constituyente.
Un diagnóstico crítico que Fernando Jáuregui lanza con voluntad de sacudir conciencias y de invitar, al menos, a no resignarse ante ese estado de ‘quemazón’ que, a su juicio, define cada vez más a la sociedad española. Y yo ya tengo nuevo libro para el finde.