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La historia se repite

Por Víctor Manuel López
lunes 26 de septiembre de 2022, 10:32h

La historia siempre se repite. Para desgracia de nuestra especie, el ser humano se caracteriza por tropezar siempre con la misma piedra. Una crisis económica brutal tras la Gran Guerra, una pandemia (la Gripe mal llamada española), el auge de los nacionalismos extremos en toda Europa, guerras civiles, populismo, crispación social y odio, mucho odio... eso fue lo que nos llevó a la Segunda Guerra Mundial con más de 50 millones de muertos y la destrucción de medio mundo.

La oposición de que cuanto peor mejor para sus intereses es lo se está generalizando en la última década, no sólo en Europa, sino, como si de una epidemia se tratase, también por el resto del mundo. Las crisis económico-financiera del 2008; los populismos; los movimientos independentistas radicales; el auge de la extrema derecha y la extrema izquierda por todo el Mundo; la Pandemia; el enriquecimiento exponencial de los más ricos y el empobrecimiento de la inmensa mayoría de la población mundial; la desafección hacia los políticos y la política; la guerra en Ucrania, expansible al resto de Europa y del Mundo por momentos; las consecuencias ya inmediatas e irreversibles del Cambio Climático; los movimientos migratorios por la pobreza y las guerras, y... lo peor y más peligroso de todo, la amenaza de Vladímir Putin de utilizar armamento nuclear si los ucranianos intentan recuperar el Dombás, es, a todas luces, el caldo de cultivo para la generación de un gran conflicto a nivel mundial.


Es inexplicable, inconcebible. ¿Cómo podemos ser capaces de estar empujando a las sociedades futuras del siglo XXI a la barbarie de una guerra? Todos somos corresponsables de permitirnos estos riesgos 90 años después. La ignorancia y la consecuente manipulación de los ignorantes es el mayor recurso de aquellos que persiguen el Mal. Por eso, es preciso que aquellos otros que pretendemos un Mundo mejor, un legado mejor para [email protected] [email protected], no cesemos en nuestro propósito de enmendar los errores que la propia naturaleza humana comete una y otra vez.


Es perentorio ya una nueva hornada de líderes que lleven a la mesa lo que nos une y no lo que nos separa. Como he afirmado en otras ocasiones, es el tiempo de las ideas que nos unen y ha de ser ya el principio del final de las ideologías que nos separan. Avanzar en positivo, consensuar, y buscar una correlación más justa y armónica entre el poder, las personas y el entorno donde habitamos ha de ser el patrón a seguir. Me quedo, pues, con esta frase Bertolt Brecht: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida:esos son los imprescindibles.”.

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