www.madridiario.es

Una irresponsable gestión sanitaria en Madrid

jueves 09 de julio de 2020, 09:21h

En tiempos del Big Data la Comunidad de Madrid no cuenta con un lugar de estudio para analizar la realidad regional. Después de que Esperanza Aguirre echara el cierre al Consejo Económico y Social de la Comunidad de Madrid, quienes damos vida a la región venimos realizando el trabajo de diagnosticar y aportar alternativas a las políticas madrileñas compartiendo conocimiento. Tal es el caso del Observatorio Madrileño de Salud en el que además de CCOO de Madrid y UGT participan más de veinte ayuntamientos, asociaciones profesionales y entidades sociales.

El estudio que el Observatorio presentó ayer es especialmente relevante por tratarse del primero tras el inicio de la crisis del coronavirus. En él se presenta un dato incuestionable: La Comunidad de Madrid es la que ha tenido el mayor número de muertes confirmadas por Covid19 durante la pandemia en el país (15.151 según datos Sanidad Mortuoria a 8 de julio de 2020) pese a ser la tercera comunidad autónoma en población y la decimotercera en cuanto a porcentaje de población mayor de 65 años.

Es cierto que la región cuenta con características que la han hechos especialmente vulnerable, pero no es menos cierto que el sistema sanitario público madrileño ha llegado muy debilitado a la pandemia a causa de los recortes y privatizaciones acometidos en estos 25 años de gobiernos de la derecha, y especialmente tras la llegada al poder de Esperanza Aguirre, vía tamayazo.

La elevada densidad de población (la mayor de España) y las dificultades de movilidad por un déficit de transporte público que favorece las aglomeraciones son los factores más básicos y de sentido común que han facilitado los contagios. A esto hay que añadir la existencia de grandes desigualdades socioeconómicas a pesar de tratarse de la región más rica de España. La enfermedad ha tenido mayor incidencia en las localidades y barrios de menor nivel socioeconómico (zona Sur y Corredor del Henares) porque es obvio que un menor nivel económico va unido a peores condiciones de la vivienda, mas problemas de salud salud, hacinamiento, alimentación inapropiada y/o insuficiente, y de acceso a medidas de protección.

Como tercer factor es de destacar que en Madrid se encuentra el principal aeropuerto internacional del país con el mayor número de entradas desde otros países y de viajes con otras comunidades autónomas (en este caso por avión, por tren y por automóvil), especialmente con las limítrofes, debido a las características radiales de la red de comunicaciones del país.

A nadie se le escapa que la tragedia vivida en las residencias privatizadas y sin control es otra causa del enorme número de muertes contabilizadas en la región. La mortalidad en las residencias ha sido escandalosa. Si consideramos la población mayor de 70 años, la mortalidad confirmada por Covid19 entre quienes vivían en sus domicilios fue del 0,63/1.000 frente a un 64,4/1.000 entre los internos en residencias (contando solo los casos confirmados). Este aumento de la mortalidad de 102,2 veces más entre los internados puede tener algún sesgo, porque es probable que las personas en residencias tengan una situación de salud y/o dependencia mayor que las que están en sus domicilios, pero aún así la diferencia es escandalosa.

No menos grave es la mortalidad favorecida por los protocolos impuestos por la Comunidad de Madrid que según todas las informaciones ha impedido el traslado de los mayores a los hospitales públicos. Es de esperar que al menos se diriman responsabilidades políticas a través de la Comisión de investigación creada en la Asamblea de Madrid. Comisión calificada de “circo” por la presidenta de la Comunidad en otra de sus habituales salidas de tono.

Con todo, el Observatorio Madrileño de Salud deja meridianamente claro que no cabe duda de que la privatización y el negocio han facilitado que el COVID19 nos haya conducido a esta catástrofe de consecuencias inhumanas en las residencias de personas mayores. Cerca de 6.000 personas fallecidas en residencias por Covid19 o por sintomatología asociada, familias destrozadas ante la impotencia de la desinformación y el abandono, y cientos de profesionales, mayoritariamente mujeres, expuestas al contagio y poniendo en riesgo sus vidas y las de sus familiares. “Son cifras indecentes incrementadas por una gestión política irresponsable”, revela el informe.

Además de las características particularidades de la Comunidad de Madrid y el escándalo de las residencias, nuestra región padece un sistema sanitario público debilitado por recortes y privatizaciones. Tal como hemos venido denunciando permanentemente desde CCOO de Madrid los presupuestos sanitarios han venido siendo insuficientes, hemos sufrido una disminución de camas en hospitales públicos, se ha deteriorado la atención primaria, se ha recortado el personal sanitario, se ha ido privatizando, ha disminuido el stock de material en los centros sanitarios, padecemos insuficiencias y demoras en las citas en los servicios de la sanidad pública madrileña, la salud pública se encuentra bajo mínimos, han desaparecido las áreas de salud y, en definitiva, se ha venido realizando una mala gestión por parte del Gobierno de la Comunidad de Madrid.

En este escenario ha sido en el que han tenido que desenvolverse los profesionales de la sanidad madrileña en medio de la pandemia, pero también de una gestión “nefasta” por parte del Gobierno de Díaz Ayuso, tal como se apunta desde la Federación de Sanidad de CCOO de Madrid. Desde el mes de febrero, el Gobierno Regional tiene secuestrados los datos de las listas de espera quirúrgicas, de consultas externas y de pruebas diagnósticas. El panorama es desolador. Según nuestros datos, solamente en consultas externas hay ya más de 453.000 personas esperando ser atendidas (un 8% más con respecto a agosto), 152.590 a la espera de una prueba diagnóstica (14% más en el mismo periodo), y casi 3.000 personas que continúan con la expectativa de una intervención quirúrgica (un 4,5% más que en agosto de 2019). Es inexplicable la decisión de la Comunidad de Madrid de cerrar más de 1.300 camas durante el periodo estival, precisamente cuando deberían estar operativas para reducir dichas listas.

Frente al desgobierno, el Observatorio Madrileño de Salud ha planteado más de veinte propuestas para solventar los problemas, tanto para abordar los probables rebrotes de la pandemia, como para garantizar un funcionamiento de calidad de la Sanidad Pública madrileña. Evidentemente, para no realizar brindis al Sol, lo fundamental es una dotación presupuestaria digna, que debería de situarse al menos en 9.500 millones de euros para alcanzar el promedio de presupuesto por habitante del país, así como garantizar un 20 por ciento del presupuesto sanitario público destinado para la Atención Primaria, fundamental dique de contención de la atención hospitalaria.

Si algo deberíamos haber aprendido de la pandemia es que hay que acabar con las privatizaciones en la sanidad. Salvar vidas no es un negocio, es un derecho que en el futuro debe quedar salvaguardado.

Jaime Cedrún.

Secretario general de CCOO de Madrid

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios