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La Covid-19 desnuda los Servicios Sociales del Ayuntamiento

jueves 21 de mayo de 2020, 10:25h

Luis Nieto Pereira, responsable de Servicios Públicos, y Elena Hernández responsable de Sociedad Civil, en el Consejo Ciudadano Municipal de Podemos Madrid

La pandemia ha puesto de manifiesto: el deterioro de los Servicios Sociales de la ciudad de Madrid y la fortaleza del tejido asociativo madrileño.

El Ayuntamiento de Madrid está regido por el Partido Popular desde 1991 -exceptuando el periodo 2015-2019-, y sus políticas se han caracterizado por el ataque sistemático a los servicios públicos municipales y una tendencia continuada a su privatización. Prueba de ello han sido los recortes de recursos, presupuestos y personal en los Servicios Sociales que, junto a un déficit de infraestructuras, han generado un deterioro alarmante de su calidad, obligando a los trabajadores y trabajadoras, en una situación de crisis sanitaria, económica y social como la que vivimos, a tener que hacer frente a las demandas de los madrileños y madrileñas sin tener las condiciones para ello.

La crisis del coronavirus ha hecho estallar el número de demandantes de los Servicios Sociales municipales, que sólo en un mes ha ascendido a una cifra superior a la del total de 2019. Así, cuando más los necesitamos, más sufrimos su impotencia para dar una respuesta ágil y de calidad a miles de familias madrileñas, a pesar del gran esfuerzo realizado por sus trabajadores y trabajadoras.

El déficit de nuestro sistema de protección social municipal ha sido cubierto por el tejido asociativo de los distritos de Madrid, sobre todo los del sureste, ya que cinco distritos -Puente de Vallecas, Latina, Carabanchel, Villaverde y Tetuán- acaparan el mayor número de demandas de una población que se ve sin los recursos económicos necesarios para vivir dignamente. Según la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM), las redes vecinales que se han constituido en los barrios de la ciudad están acompañando a más de 21.000 personas desde la crisis, nutriéndose del trabajo voluntario de madrileñas y madrileños dispuestos a cuidar de sus barrios y obteniendo los recursos de las donaciones de pequeños comerciantes, de vecinos y vecinas y de empresas y organizaciones, mientras, aún están a la espera de que el Ayuntamiento, más allá de propagandas, aporte ayudas para seguir funcionando. De esta forma, las redes vecinales están demostrando, una vez más, que son ejes vertebradores de los distritos y elementos imprescindibles para empoderar y defender los derechos de la gente.

La situación en nuestros barrios hace más necesaria que nunca una reflexión sobre el modelo de Servicios Sociales que queremos para la ciudad, los cuales requieren de más presupuesto, más recursos, más personal y más infraestructuras. A ello, hay que sumar una política de estudio de la remunicipalización de algunos servicios como, por ejemplo, el de ayuda a domicilio, en el que sus profesionales llevan años denunciando la precariedad laboral del sector de los cuidados. Además, es necesario plantear la descentralización de competencias en las Juntas de Distrito, fortalecer las cláusulas sociales en los contratos públicos, y hacer una apuesta decidida por la cooperación público-social entre el Ayuntamiento y el tejido asociativo de los veintiún distritos de Madrid.

Asimismo, se debe apostar por un modelo que conjugue la atención y prestación de ayudas con una flexibilización y simplificación de los procedimientos administrativos, que permitan a los y las profesionales realizar intervención comunitaria y mejorar la calidad y eficacia con el objetivo de cuidar mejor a nuestras vecinas y vecinos cuando lo demanden, como ocurre en estos momentos, y, así, fortalecer la resiliencia de la ciudadanía madrileña.

Una de las grandes enseñanzas que esta crisis nos está dejando es que el regreso a la ‘normalidad’ no puede ser un continuar como estábamos antes del 14 de marzo, sino que tenemos que aprovechar lo que estamos viviendo, para trabajar en políticas valientes que mejoren la vida de la gente, que mejoren nuestra ciudad y que pongan los cuidados en el centro, alejándose del fracasado modelo de privatización y recortes, con el se pretendió salir de la crisis del 2008, en el que insisten las derechas.

Hoy, Almeida, un alcalde que distribuye las escasas ayudas municipales con la pretensión de apropiarse de la solidaridad y participación vecinal, y su equipo de gobierno, formado por las tres derechas -PP, Cs y Vox- están demostrando lo poco que le importamos las vecinas y vecinos de Madrid. Su actuación, quedará en nuestra memoria junto al recuerdo de las palabras del poeta Antonio Machado cuando escribía que en trances duros “los señoritos invocan a la patria, el pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre y la salva”.

Frente a esto, contrasta la solidaridad de la gente de Madrid, que desde que comenzó está crisis se dejan la piel para ayudar a sus vecinos y vecinas que más lo necesitan, organizándose en redes de apoyo vecinal que reparten mascarilla, alimentos o hacen la compra a quienes no pueden salir de sus casas, demostrando que necesitamos de lo común porque lo importante es, una vez más, poner la vida en el centro.

Luis Nieto Pereira, responsable de Servicios Públicos, y Elena Hernández responsable de Sociedad Civil, en el Consejo Ciudadano Municipal de Podemos Madrid

Elena Hernández y Luis Nieto

Responsables de Sociedad Civil y de Servicios Públicos, en el Consejo Ciudadano Municipal de Podemos Madrid

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