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Una intervención oftalmológica en Malawi
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Una intervención oftalmológica en Malawi

De Madrid a Malawi: la cooperación sanitaria que devuelve la vista

Así es Ojos Malawi

Por Susana Pérez
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sperezmadridiarioes/6/6/18
martes 10 de febrero de 2026, 08:00h
Actualizado: 10/02/2026 08:11h

En Malawi, uno de los países con menos recursos del planeta, la ceguera sigue siendo una realidad cotidiana para miles de personas. En un país de cerca de 19 millones de habitantes, alrededor de 1,7 millones sufren problemas de visión y se estima que unas 69.000 personas son ciegas, muchas de ellas por causas evitables o tratables. Sin embargo, el sistema sanitario apenas cuenta con 14 oftalmólogos para atender a toda la población, una proporción que contrasta de forma drástica con la de países como España, donde existe aproximadamente un especialista por cada 10.000 habitantes.

Ante esta realidad nace Ojos Malawi, un proyecto de cooperación sanitaria que trabaja desde hace años para mejorar la atención oftalmológica en la región de Benga. Tras la experiencia acumulada en campañas anteriores, el proyecto afronta en 2026 una nueva etapa marcada por la ampliación de su alcance y por una apuesta decidida por la sostenibilidad y la formación del personal local.

Durante este año, Ojos Malawi llevará a cabo dos campañas oftalmológicas, en los meses de mayo y noviembre, con el objetivo de incrementar de manera significativa el número de personas atendidas en la región. A lo largo de ambas intervenciones, el equipo prevé pasar consulta a cerca de 2.000 pacientes, realizar alrededor de 150 cirugías, sobre todo a personas con ceguera causada por cataratas, ofrecer atención especializada a un centenar de personas con albinismo y dispensar unas 400 gafas graduadas. Esta intensificación del trabajo busca no solo ampliar la atención directa, sino también garantizar una respuesta más estable y continuada en una zona especialmente castigada por la falta de recursos sanitarios.

El equipo de sanitarios el pasado año

Uno de los avances clave del proyecto en 2026 es la incorporación de un clinical officer en oftalmología local, que prestará asistencia permanente en la zona una semana al mes. Su labor permitirá identificar de forma precoz a los pacientes que requieren cirugía, realizar el seguimiento de los casos tratados y asegurar la continuidad asistencial entre campañas, reforzando así el impacto real del proyecto sobre el terreno.

La formación constituye otro de los pilares fundamentales. El proyecto apoya la especialización de varios profesionales sanitarios locales, entre ellos la doctora Taonga, que cursa su segundo año de residencia en oftalmología, Zwone, clinical officer en su tercer año de formación en optometría en India, y Winnie, que se encuentra en su segundo año de formación como clinical officer. El objetivo es que, a medio y largo plazo, la atención oftalmológica pueda sostenerse desde el propio sistema sanitario malauí, reduciendo la dependencia de la cooperación internacional.

Experiencia de vida

Detrás de este proyecto hay también historias personales que reflejan el impacto humano de la cooperación sanitaria. Una de ellas es la de Santiago Martín, enfermero del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, que participó en la campaña el pasado año y este 2026 también viajará hasta allí. Tras años de experiencia en distintas unidades y su incorporación al quirófano de Oftalmología en 2021, conoció el proyecto a través de la doctora Esther Ciancas, coordinadora de la iniciativa. “Después de cada viaje volvían distintos, con una mezcla de cansancio y plenitud que te hacía entender que aquello iba mucho más allá de lo profesional”, recuerda.

Santiago con una de las pcientes operadasEn mayo de 2025, Santiago viajó a Malawi junto a un equipo multidisciplinar formado por cirujanos oftalmólogos, anestesistas, optometristas y personal de enfermería. Tras casi 24 horas de viaje y varias escalas internacionales, llegaron a Lilongüe y desde allí se desplazaron hasta Benga. “Desde el primer trayecto entiendes que estás en un lugar muy distinto a todo lo que conoces. La pobreza se ve, se siente y te obliga a reflexionar”, explica.

Nada más llegar, el equipo comenzó a transformar un edificio sencillo en una pequeña unidad oftalmológica. Donde antes solo había paredes desnudas, se habilitaron consultas, una sala de anestesia, un quirófano y una zona de esterilización. Durante más de diez días, las jornadas se extendieron desde primera hora de la mañana hasta el atardecer, atendiendo a pacientes que llegaban por el boca a boca, sin citas ni listas de espera. “Cada cirugía no era solo una intervención médica, era una oportunidad real de cambiar la vida de alguien”, afirma Santiago. Como profesional sanitario, te das cuenta de hasta qué punto damos por sentadas cosas que allí son un lujo absoluto. Una cirugía que aquí es rutinaria, allí puede cambiar una vida entera”, señala.

“Cada cirugía no era solo una intervención médica, era una oportunidad real de cambiar la vida de alguien”

El ritmo de trabajo fue intenso, con intervenciones encadenadas durante horas. Sin embargo, el cansancio quedaba en segundo plano ante el impacto de cada operación. “En muchos casos no solo operábamos un ojo, estábamos devolviendo la posibilidad de valerse por sí mismos, de volver a trabajar o de no depender de su familia para todo”, afirma.

Santiago recuerda la llegada y la salida de los pacientes del quirófano. “Hay personas que entran cogidas de la mano porque no ven nada y se marchan caminando solas. Eso no se olvida”.

Para hacer posible la campaña oftalmológica de 2026, Ojos Malawi ha puesto en marcha una iniciativa de financiación colectiva a través de la plataforma iHelp, basada en microdonaciones que permiten a cualquier persona colaborar según sus posibilidades. El objetivo es recaudar 20.000 euros destinados a cubrir parte de los gastos de las campañas de mayo y noviembre, incluyendo la compra de medicación y material quirúrgico, el transporte y la estancia del equipo sanitario, las licencias médicas y el alquiler de vehículos necesarios para llevar las clínicas móviles a los distintos poblados de la región. Todos los fondos se gestionan de manera transparente a través de la plataforma, lo que permite conocer en todo momento el destino de cada aportación.

Desde la organización recuerdan que con una donación de 150 euros es posible financiar una cirugía de cataratas y devolver la visión a una persona, un gesto que resume el espíritu del proyecto: pequeñas aportaciones capaces de generar un impacto enorme. Para Santiago, esta idea resume el espíritu del proyecto: “Si la gente pudiera ver lo que nosotros vemos allí, no dudaría en ayudar. Con muy poco se puede hacer muchísimo”.

“En muchos casos no solo operábamos un ojo, estábamos devolviendo la posibilidad de valerse por sí mismos, de volver a trabajar o de no depender de su familia para todo”

El enfermero reconoce que la experiencia deja una huella profunda. “Es agotador física y mentalmente, pero al mismo tiempo es una de las experiencias más gratificantes que he vivido como enfermero y como persona”, concluye. “Vuelves distinto. No sabes explicarlo del todo, pero algo se recoloca por dentro”.

Para apoyar el proyecto: plataforma iHelp

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