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Cuadros que simbolizan el mundo mágico del tarot
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Cuadros que simbolizan el mundo mágico del tarot (Foto: Maru Serrano)

El tarot se funde con el arte en la exposición 'La Torre Invertida'

Nueva muestra en La Casa Encendida

Por MDO
miércoles 16 de octubre de 2024, 07:00h
Actualizado: 19/10/2024 10:52h

La Casa Encendida de Fundación Montemadrid presentó el pasado jueves 10 de octubre la exposición 'La torre invertida. El tarot como forma y símbolo'. Esta muestra, comisariada por Pilar Soler Montes, investiga las conexiones persistentes entre el tarot, la contracultura y la creación contemporánea. Presenta una selección de obras que abarca desde artistas de los años 60 hasta creadores actuales, evidenciando así una relación que se remonta a los orígenes del tarot y atraviesa movimientos vanguardistas y surrealistas, y refleja un renovado interés en la actualidad.

La búsqueda de otras fuentes de significado se vuelve esencial en el contexto hodierno, donde la incertidumbre se ha convertido en la única certeza, tanto a nivel personal como político. La naturaleza humana tiende a buscar nuevas simbologías y refugios que ofrezcan consuelo frente a la intemperie, especialmente cuando las predicciones o consensos previos se desactualizan rápidamente. ¿Por qué recurrir al tarot en este momento?

Los artistas, atraídos por el simbolismo del tarot y su capacidad para ofrecer un conocimiento 'nuevo' y no normativo, han recurrido a él como fuente de inspiración de manera cíclica. Esta práctica les permite explorar su flexibilidad iconográfica y su potencial para estimular la imaginación, canalizar visiones subjetivas, generar ideas utópicas y futuros alternativos, así como cuestionar el pensamiento racional y facilitar la reflexión y el autoconocimiento.

El azar, al ser el responsable de organizar las imágenes y asociar los símbolos en el tarot, transforma esta práctica en un juego poético que se lee de la imagen a la palabra. Este rasgo permite que cada persona aporte su propia interpretación, sin importar su origen. De hecho, a lo largo de la historia esto ha generado un interés por el tarot tanto en las clases altas como en las populares, abarcando así la alta cultura al igual que la baja cultura y la contracultura.

"Adentrarse en el tema del tarot es introducirse en un estudio caleidoscópico con múltiples puntos de vista", explica la comisaria Pilar Soler. "Por eso propongo en la exposición un recorrido sin un orden narrativo lineal, como la estructura del juego de cartas, compuesto por una serie de artistas que han usado el tarot y su significado en sus obras continuando con la idea contracultural que supone el pensamiento mágico para explorar la complejidad de la experiencia humana y cuestionar las narrativas dominantes", afirma Soler.

De esta forma, 'La torre invertida. El tarot como forma y símbolo' consiste en una muestra de las diferentes maneras en que artistas recientes han utilizado el tarot como herramienta para ordenar sus deseos, revelar sus transformaciones, contrarrestar los relatos dominantes, y presentar utopías desde muy diferentes perspectivas. Según los tarotistas, la carta de La Torre, cuando aparece invertida, significaría que es tiempo de afrontar las dificultades y los cambios, abandonar los errores repetidos, aprovechar la oportunidad de un nuevo comienzo, y crear algo nuevo y mejor.

Los artistas

Uno de los protagonistas de la exposición es el mexicano Raúl de Nieves, quien presenta tres esculturas que reflejan su conexión con la rica imaginería de la artesanía mexicana, así como influencias del catolicismo, el tarot, el drag y el punk. En estas obras, al igual que en gran parte de su trabajo, se adentra repetidamente en narrativas sobre transformaciones y viajes simbólicos. Además, la inspiración para sus piezas proviene de la carta ‘El Loco’, que es la carta número cero y representa tanto el inicio como el final del tarot. Este personaje simboliza exploración, libertad y ambigüedad.

Por otro lado, la artista Suzanne Treister (Londres, 1958) presenta ‘Hexen 2.0’, una obra recientemente adquirida por la Tate y que se basa en hechos reales. Se trata de un tarot compuesto por 78 cartas, que se exhibe en su totalidad. Este tarot invita a imaginar futuros alternativos a partir de relatos paralelos que conectan programas científicos, iniciativas gubernamentales de control social, historias de contracultura y activismo, así como el desarrollo de tecnologías como Internet, los drones y el GPS. En esta obra, el arcano de la ‘Muerte’ es representado por John von Neumann, matemático responsable del desarrollo de la bomba atómica; Timothy Leary, uno de los pioneros de las drogas psicodélicas, es quien encarna al ‘Mago’; y el ‘Ermitaño’ está personificado por el anarco-primitivista conocido como ‘Unabomber’, famoso por enviar cartas-bomba a universidades e instituciones en Estados Unidos hasta mediados de los años noventa. A través de estos personajes, se construye una visión de un futuro posible que puede ser desvelada mediante diversas combinaciones, tal como ocurre con las cartas del tarot.

En cambio, el barcelonés Aldo Urbano ha decidido crear su propio tarot titulado ‘Catedral debacle’ (2024) para esta ocasión. Esta baraja, que se compone de los arcanos mayores y toma como referencia el tarot de Marsella, da lugar a una nueva iconografía que se conecta con el discurso subjetivo del artista y busca establecer un vínculo con el inconsciente. Además, ‘Catedral debacle’ se ofrece junto al catálogo de la exposición, y su formato recuerda inmediatamente al universo del cómic, similar al tarot de Treister.

La obra de Johanna Dumet (Guéret, 1991), que se inscribe en la pintura con una estética más próxima al naïf y al fauvismo, presenta sus cartas en pintura sobre madera, manteniéndose fiel al tarot de Marsella. Además, ha llevado a cabo una intervención ad hoc en carboncillo en la pared de la misma sala expositiva.

Asimismo, la obra de Betye Saar (Los Ángeles, 1926), reconocida como pionera del readymade y figura emblemática del arte contemporáneo y del Black Artists Movement, se caracteriza por su enfoque político. En sus creaciones, se entrelazan frecuentemente temas como la espiritualidad, el misticismo, el antirracismo y el feminismo. A través de un sincretismo único, Saar transforma un simbolismo tradicionalmente blanco, como el tarot, incorporando símbolos afroamericanos que durante las décadas de los 60 y 70 eran despreciados por la cultura dominante.

También forma parte de la exposición la pieza ‘Black Power Tarot’ (2014), creada por Arish Ahmad Khan (1977, Montreal), quien además es el vocalista de la banda King Khan & the Shrines. Esta pieza, ilustrada por Michael A. Eaton y con la colaboración de Alejandro Jodorowsky, presenta figuras históricas afroamericanas en los 22 arcanos mayores del tarot. De este modo, se ofrece una nueva perspectiva tanto sobre la baraja como sobre la historia de las luchas antirracistas.

Por su parte, el trabajo de Frédéric Bruly Bouabré, originario de Costa de Marfil, se aproxima al art brut. Este artista, motivado por una “revelación divina”, dedicó su vida a documentar todo el conocimiento que le fuera accesible utilizando papel, cartones, bolígrafos y lápices de colores. Un ejemplo notable de su trabajo es el ‘Alfabeto Bété’, que consta de 448 signos; algunos de estos se encuentran en la colección del Museo Reina Sofía y se exhibieron en el MoMA en 2022. Cada signo representa una sílaba y refleja el lenguaje de la etnia Bété.

Por otro lado, la relación de la francesa Niki de Saint Phalle (Neuilly sur Seine, 1930, San Diego, 2002) con el tarot revela un vínculo más directo con los orígenes del mismo. A partir del siglo XV, las influyentes familias del norte de Italia comenzaron a fusionar la imaginería y los valores del cristianismo, el platonismo y las fuentes clásicas. Este proceso dio lugar a un humanismo que se manifestaba en complejas alegorías destinadas solo a los iniciados, presentes no solo en juegos como el tarot, sino también en desfiles festivos, literatura, poesía, música, teatro y jardinería. En la Toscana, entre 1978 y 1998, Saint Phalle llevó a cabo su ‘Jardín del Tarot’, que consideraba la ‘obra de su vida’. Este jardín está claramente inspirado en el famoso jardín barroco de Bomarzo en Roma y presenta inmensas esculturas creadas libremente a partir del tarot de Marsella de Rider Waite (1910). Al igual que los jardines con grutas y trampantojos de los siglos XVI y XVII, el Jardín del Tarot está repleto de citas, mensajes y alegorías que se relacionan estrechamente con lo femenino. En La torre invertida se pueden observar sus dibujos donde proyectaba las esculturas del ‘Jardín del Tarot’, incluyendo dos obras a escala de ‘La Muerte’ y ‘La Luna’, así como una litografía.

Agnès Varda (Ixelles, 1929 – París, 2019) y Andy Warhol (Pittsburgh, 1928 – Nueva York, 1987) fueron contemporáneos de Saint Phalle y también se vieron influenciados por la explosión contracultural de las décadas de 1960 y 1970. En su obra maestra ‘Cleo de 5 a 7’ (1962), Varda presenta a una joven cantante en París que debe recoger los resultados de unas pruebas médicas a las siete de la tarde. Sin embargo, antes de eso, a las cinco, visita a una tarotista que le revela que padece cáncer. Durante esas dos horas, que se muestran casi en tiempo real en la película, Cleo emprende un viaje de autoconocimiento relacionado con el amor por la vida, la humildad y la muerte. La tirada de cartas del tarot, que dura apenas cinco minutos, es el elemento que estructura el resto de la película y se refleja en la exposición.

Cuatro años después, Andy Warhol dirigió ‘The Velvet Underground Tarot Cards’ (1966). Esta película, que se exhibe en la muestra, presenta una caótica fiesta en un apartamento de Nueva York. En medio de este desorden, los integrantes de la Velvet, como John Cale, Nico, Sterling Morrison, Lou Reed y Maureen Tucker, entre otros asiduos a la Factory, participan en una lectura del tarot. El ambiente confuso permite que el tarot pronostique éxitos, separaciones, fortalezas y problemas con terceros, además de fortuna económica y numerosas predicciones que resultan difíciles de comprender debido al bullicio reinante. La escena se desarrolla en una mezcla de documental y teatro, donde predominan personajes que no actúan y mantienen diálogos que se pierden en el ruido, impidiendo que la cámara se enfoque adecuadamente en ellos.

Finalmente, la artista Dorothy Iannone, nacida en Boston en 1933 y fallecida en Berlín en 2022, comparte un contexto cultural similar y contemporáneo. A lo largo de su vida, se dedicó a crear textos, películas y pinturas autobiográficas que abordan temas explícitamente sexuales, todo ello con una estética que evoca las representaciones de la Grecia clásica, el barroco, el arte japonés, las religiones orientales y hasta la escultura africana. En 1967, Iannone conoció al artista suizo Dieter Roth, por quien abandonó a su entonces esposo. A Rothh le dedicó el ‘(Ta)Rot Pack’ (1968/69), una obra que fue censurada durante su primera exhibición pública en la exposición Friends en Berna en 1969 y que ahora se puede contemplar en la exposición.

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