Han pasado más de cuarenta años desde que el periodista Ignacio Amestoy se adentrara en el mundo de la dramaturgia con la versión de Lorenzaccio (1982). Al año siguiente sería el autor revelación con Ederra y, desde entonces, no ha dejado de escribir para la escena, compaginando sus labores de gestión teatral con la docencia y dirección en la RESAD. A lo largo de su carrera ha escrito sobre conflictos en el País Vasco, su tierra, en Ederra; Betizu, toro rojo, Gernika, un grito o Durango, un sueño. Ha buceado en la Historia de España en épocas diferentes, como Violetas para un Borbón y Dionisio Ridruejo, una pasión española. Y no se ha privado de retratar la sociedad contemporánea y sus problemas en Cierra bien la puerta, Rondó para dos mujeres y ahora en Malditos tacones.
Sin embargo, no es un escritor que estrene en exceso, por eso cada novedad suya se espera con curiosidad. Llega al teatro Bellas Artes, Malditos tacones, un ejercicio para dos actrices que dirige otra actriz, Magüi Mira.

Malditos tacones es el duro cara a cara de dos mujeres con visiones distintas sobre el poder. Ellas son Victoria Burton, matriarca de la saga de los Burton y María García, brillante abogada hecha a sí misma. Ambas buscan la dignidad de la mujer, con un simbólico calzado de tacones. Han estado sometidas a un poder superior, masculino, y ahora deben despellejar o reinventar el poder de una clase privilegiada. En estos años en los que el papel de la mujer en la sociedad resulta tan importante y distinto al desempeñado hasta hace muy poco, el autor reflexiona sobre cómo estas dos generaciones se acercan a una posición de éxito.
Y para este mano a mano la producción cuenta con dos actrices de primera fila: Luisa Martín y Olivia Molina.
Luisa Martín no es una actriz que se prodigue en el teatro. Salomé, En el oscuro corazón del Bosque o El arte de la entrevista, han sido sus últimos trabajos en la escena. Pero se licenció en la RESAD y sus primeros trabajos fueron en los escenarios. No es difícil acordarse de ella tras intervenir en casi 1.400 episodios de la serie Servir y proteger.

Olivia Molina, hija de Ángela y nieta del gran Antonio Molina, se hizo rápidamente popular a los veinte años gracias a la serie Al salir de clase. Casi inmediatamente se inició en el teatro con Fashion, feeling and music (2002). En los últimos veinte años ha participado en una docena de montajes escénicos, entre ellos El graduado, junto a su madre. El anterior estreno en Madrid fue Perfectos desconocidos, el año 2019. En las últimas temporadas televisivas ha intervenido en Amar es para siempre o La valla.
También ha pasado casi un cuarto de siglo desde que Magüi Mira decidió alternar la interpretación con la dirección de escena con Top girls (2001). Esta ha sido su actividad principal desde entonces y, recientemente, ha dirigido El abrazo, Salomé y Adictos.
Malditos tacones se representa hasta el 20 de octubre.