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Conoce las enfermedades más comunes del hígado
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Conoce las enfermedades más comunes del hígado

viernes 22 de septiembre de 2017, 09:15h

Mantente informado y empieza a prevenir las enfermedades que afectan a este órgano, vital para nuestra salud.

De entre los muchos órganos vitales para nuestro cuerpo, el hígado puede llegar a ser uno de los más delicados y que generan más problemas si no ponemos especial atención en su cuidado.

Nuestro hígado juega un papel importante en nuestro metabolismo, pues es el encargado de digerir los alimentos y procesar y distribuir los nutrientes para generar energía y además eliminar toxinas.
Es el órgano más grande de nuestro cuerpo y está situado en la parte central del tórax.

Se conocen muchos tipos de enfermedades del hígado. La más común quizás, la hepatitis, es causada por un virus por los que si no estamos vacunados contra ella corremos el riesgo de padecerla por muy sanos y cuidadosos que seamos con nuestro hígado.


Luego hay otras enfermedades como la cirrosis que es generada por el consumo excesivo de alcohol y/o drogas. A continuación vamos a profundizar en una lista de enfermedades más comunes del hígado para arrojar algo de luz al lector y que sea capaz de entenderlas y prevenirlas.

La ictericia; Probablemente la enfermedad hepática más fácil de detectar puesto que entre sus síntomas los tejidos del cuerpo adoptan un tono amarillento que empieza a manifestarse primero en la esclerótica ocular y se va extendiendo por todo el cuerpo, incluso puede notarse en la orina o el sudor. La ictericia puede originarse por varios motivos diferentes: Puede ser una enfermedad hereditaria la cual afectará a su vez al bazo. Puede deberse a exceso de cálculos biliares que obstruyen el conducto desde el hígado o puede ser causada por la hepatitis, una infección del hígado.

La hepatitis, como hemos mencionado anteriormente, es causada a menudo por un virus. El hígado comienza a hincharse generando un dolor agudo en la zona del costado derecho del cuerpo. Su tratamiento es lento y tedioso y una vez avanzada la enfermedad, no se garantiza la desaparición del dolor por completo, dejando molestias cada X tiempo. Es muy difícil detectar la hepatitis a tiempo ya que los síntomas tienen un inicio lento y podemos confundir esas molestias con cualquier otra cosa menos grave, por lo que no consideramos la visita al doctor hasta que suele ser tarde. Por lo general, los dolores de la hepatitis suele producir fiebre, vómitos, diarrea y pérdida de apetito. Es recomendable acudir al médico al notar el menor de estos síntomas para evitar problemas mayores.

La cirrosis es también otra de las enfermedades hepáticas más comunes. A pesar de que se cree que su principal causa es el alcoholismo y el consumo de sustancias estupefacientes, a día de hoy su causa sigue siendo un misterio ya que muchos pacientes que no toman alcohol ni drogas han padecido cirrosis.
Entre sus síntomas se encuentra la inflamación del abdomen, la acumulación de fluidos acuosos, el vómito repentino en gran cantidad e incluso puede llegar a detectarse algo de sangre en vómitos y orina.


La cirrosis en estado avanzado genera que la sangre no pueda circular con normalidad por el hígado y se ve obligado a encontrar y construir nuevas vías por las que fluir. Esto hace que aparezcan y se marquen venas de gran tamaño en la superficie del abdomen y la piel que cubre la pared torácica.
Aunque no es indetectable, la cirrosis suele diagnosticarse después de que haya pasado mucho tiempo gestándose. Es entonces cuando se considera “incurable” aunque en la actualidad los síntomas de la cirrosis son tratables y gracias a medicamentos, transfusiones de sangre, dietas estrictas y otras medidas se puede convivir con la enfermedad sin que conlleve un alto factor de riesgo.

¿IMPORTA EL COLOR DE LA LENGUA?

El hígado da muchas pistas a nuestro organismo si algo no va como es debido. Mencionamos antes el tono amarillento en piel y ojos que genera la ictericia pero además hay otras señales que quizás desconocías que tuvieran alguna relación con este órgano.


¿Alguna vez te has percatado del color de tu lengua? Si tu lengua tiene un tono rojizo no debes preocuparte, ya que es el color que debe tener. Sin embargo, si ves que con el tiempo va aclarando el color hasta una tonalidad más blanca puede deberse a una mala higiene bucal o a alguna afección hepática. En este caso notarás que la boca está constantemente seca y pastosa, las digestiones son más pesadas y notarás inflamación del vientre y gases. Puede tratarse con una dieta saludable baja en grasas y alta en fibra y vegetales y eliminar las bebidas alcohólicas y los alimentos procesados, aunque lo más aconsejable es visitar al médico al menor síntoma o sospecha. Desde Esalud podrás encontrar información muy útil y detallada sobre la lengua blanca, cuáles son sus causas y cómo solucionarlas.

CÁNCER DE HÍGADO

Aunque todas las enfermedades del hígado son delicadas, sin duda la más grave es el cáncer de hígado. Puede generarse por no haber tratado correctamente alguna de las enfermedades anteriormente citadas o por antecedentes genéticos.

Durante las etapas iniciales, el cáncer de hígado puede no presentar síntomas o ser difíciles de detectar. Los primeros síntomas suelen ser dolor e hinchazón abdominal, náuseas, vómitos, pérdida de apetito y síntomas similares a la gripe como pueden ser fiebre, flojera, fatiga o dolores de cabeza.

Es cuando el cáncer se encuentra en sus primeras fases cuando empiezan a manifestarse algunos de los síntomas más agresivos y que requieren tratamiento, como por ejemplo ictericia aguda, disminución de la capacidad pulmonar debido a la inflamación del órgano que obstruye a los pulmones, dolor de huesos y confusión y procesos de pensamiento alterados, generados por la acumulación de toxinas que el hígado no puede filtrar.

En su estado más avanzado, los pacientes padecen derrame de líquido procedente del hígado. Cualquier golpe hace que aparezcan hematomas con facilidad causado por la anormalidad de la coagulación sanguínea.
Es frecuente el sangrado debido a la destrucción de tejido por las células cancerígenas. Pérdida de apetito y pérdida de peso involuntariamente.
Debilidad y dolor abdominal agudo concentrado en la parte inferior derecha.