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El PC tradicional de la empresa tiene los días contados

viernes 23 de junio de 2017, 09:39h

Las empresas españolas caminan adecuadamente hacia la Transformación Digital. Es la conclusión que se puede extraer de la Décima Encuesta Mundial sobre el Coeficiente Digital de las Empresas, realizada por PwC.

El PC tradicional de la empresa tiene los días contados

El 56% de los directivos españoles entrevistados consideran que el grado de digitalización de su compañía es alto o muy alto, dos puntos más que hace dos años. De hecho, el porcentaje se sitúa por encima de la media mundial, incluso por delante de países como Italia o el Reino Unido, con un 48% y un 55% respectivamente. Aún se queda por detrás de Estados Unidos o Alemania (59% y 65%).

En cuanto al reparto del presupuesto destinado a tecnología, el área que se considera más importante es de tecnologías de la información, que recibe el 27%. Le sigue el marketing con un 16%, las operaciones con un 15% y las ventas, con un 12%.

Que España progrese hoy por encima de la media mundial en Transformación Digital tiene que ver, según la consultoría PwC, con que los procesos de digitalización se han comenzado a producir más tarde. Mientras otros países están experimentando cierto estancamiento, por diversas razones, que nuestro país se encuentre a medio camino implica que todavía haya mucho optimismo.

Virtualizando escritorios: los VDI

Entre los servicios recurrentes, está la virtualización de servidores y escritorios. Se trata de la implementación de softwares de virtualización para desplegar toda una infraestructura de escritorios virtuales (VDI, por sus siglas en inglés). Permite el ahorro de costes en hardware, así como tener la gestión y la seguridad centralizada.

El concepto VDI designa al proceso de trabajar sobre un escritorio virtual, como si de la antigua interfaz del PC de usuario se tratara, a través de una máquina virtual administrada por un único centro de datos. Tales escritorios pueden estar personalizados.

Partiendo de esta tecnología, las empresas pueden quedarse en simples escritorios (on-premise) o pasar a las soluciones Cloud Computing para tenerlo en la nube, mediante un pago mensual a un proveedor de servicios, que cubre necesidades de espacio, equipamiento y redes. Tales servicios suelen englobar diferentes modelos, como el IaaS (Infraestructure as a Service), SaaS (Software as a Service) y PaaS (Platform as a Service).

Contar con empresas especializadas

Dentro del servicio IaaS se suele incluir DaaS (Desktop as a Service), una solución para pequeñas y medianas empresas que necesitan cubrir un capítulo que, posiblemente, las de mayor tamaño tengan cubierto con un departamento especializado: la gestión de sus recursos TI, haciendo hincapié en las necesidades actualización y seguridad.

Así pues, este apartado se pone en manos de una empresa especialista en el mantenimiento informático, que presta un servicio de muy alta calidad especializado en infraestructuras VDI.

Una de estas empresas proveedoras es el GRUPO LINKA, que cuenta con soporte técnico nacional especializado en empresas. La asesoría y la gestión que ofrece es decisiva a la hora de seleccionar la arquitectura TI más indicada para una compañía, cuál es el almacenamiento más adecuado o cómo se pueden desplegar servicios de forma óptima en una nube que será privada y flexible.

El proveedor puede encargarse incluso de toda la gestión VDI, lo que supondrá un balón de oxígeno para las empresas. Hay que asumir que estas, aun con el deseo de ser competitivas adaptándose al escenario actual, pueden encontrar la tecnología compleja, si no cuentan con personal especializado entre sus filas.

La compañía proveedora de sistemas y soluciones informáticas, por lo tanto, pasaría a ser un departamento informático externo. Los servicios contratados pueden abarcar servidores cloud, seguridad, mantenimiento o virtualización de servidores.

Razones para el cambio

Transformar digitalmente la empresa se ha convertido en prioridad, sobre todo, en aquellas que tienen un tamaño considerable, con más de 100 empleados. Los directivos entienden la importancia de dar el salto, de adaptarse a los nuevos tiempos, y eso pasa por jubilar el ordenador de sobremesa en su concepción tradicional. Su uso básico ya no es suficiente.

Según el mencionado informe de PwC, lo que más motiva a las empresas a invertir en tecnología es su perspectiva de aumentar ingresos, caso del 73% de los encuestados en todo el mundo, y del 82% de los españoles.

La otra gran razón que lleva a emprender acciones es el deseo de incrementar la rentabilidad, caso de un 44% de los españoles, optimizar la inversión en producción, canales de venta o logística.

A buena parte de ellos, un 38%, no escapa que la transformación digital también permite mejorar la experiencia con el cliente, al que se le ofrece un trato más cercano y una respuesta más rápida con el uso de canales altamente efectivos, que pueden no requerir inversiones de calado.

Reducir costes es, por otra parte, la razón que lleva al 32% de los empresarios a acometer procesos de transformación digital.

Los retos

A la conclusión de que los procesos de cambio avanzan a buen ritmo también ha llegado la consultora de tecnologías de la información Sistel, que ha asegurado a medios como IT User que la virtualización del escritorio comienza a ser una realidad en muchas empresas españolas.

En medio de ese contexto, el estudio de la consultora Roland Berger, “España 4.0. El reto de la transformación digital de la economía”, patrocinado por Siemens, identificaba los retos. En mayo de 2016, consideraba que, aunque la transformación podría implicar un incremento de 120.000 millones de euros en los sectores analizados para 2025, España se situaba por debajo de la media europea y fuera del top 40 mundial.

Entre los problemas, se observaba un desajuste entre las oportunidades y la madurez digital, además de importantes diferencias sectoriales. Como principales barreras, la consultora hablaba de la resistencia al cambio, el coste de los procesos de transformación y la falta de competencia y de oferta adaptada al mercado.

Así pues, establecía como retos de las empresas la definición de una estrategia y el cambio cultural, además de coordinación y representación efectivo a nivel asociativo. También consideraba que las Administraciones deben hacer esfuerzos de inversión y formación.