ASÍ ES EL CUENTO:
Tras meses de intenso trabajo, un estudio preliminar financiado por la Unesco concluye que el motivo de la caída de visitantes norteamericanos al Parque Nacional del Serengueti son las moscas. Los turistas, sostiene el estudio, ya no acuden al Parque a hacerse fotos porque huele a mierda y las fieras tienen los ojos llenos de moscas.
A las pocas semanas, un grupo de investigadores alemanes se traslada a la zona alertados por el estudio preliminar de la Unesco. Realiza un segundo informe a pie de campo. En él se confirman las deficiencias higiénicas del Parque Nacional del Serengueti y aporta tres datos significativos. Uno: el 45% de los leones analizados tiene la melena llena de piojos. Dos: el 60% de las de heces de rinoceronte contiene liendres. Como además, argumenta el informe, los rinocerontes se cagan donde les da la gana, la probabilidad de contagio parasitario se eleva considerablemente. Y por último: el 85% de la población de jirafas muestra picos de estrés al paso de las migraciones de ñus y búfalos. Incuestionable.
El informe de los alemanes llega a oídos de la cancillería. El embajador se pone de inmediato en contacto con el Ministro de salud. Días después, ante la negativa de los trabajadores a bañar y desparasitar a los grandes felinos de la reserva (leones y leopardos en su mayoría), el director del Parque Nacional del Serengueti es despedido de manera fulminante.