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El bazar Matey de la calle Fuencarral es uno de los comercios afectados por la finalización de la moratoria de la renta antigua.
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El bazar Matey de la calle Fuencarral es uno de los comercios afectados por la finalización de la moratoria de la renta antigua. (Foto: Kike Rincón)

Por fin se pone remedio a la indefensión del comercio frente a los hurtos para tratar de frenar las enormes pérdidas

martes 21 de julio de 2015, 12:25h
Es el caso de una compañía dedicada a la venta de productos de bricolaje que tuvo que soportar que una misma persona entrara a robar al establecimiento hasta 12 veces en un mismo mes. Dicha persona fue identificada reiteradamente en su particular faena por los empleados y retenida por el personal de seguridad, pero ésta ni siquiera se asustaba, es más, decía que volvería a intentarlo y que por mucho que hicieran nada le pasaría. Casos como éste han ocurrido con mayor frecuencia de lo deseable en España.
Uno de los motivos causantes de este tipo de actitudes residía en el anterior marco legal que ha estado vigente hasta el pasado mes de junio y que generaba una cierta impunidad en este ámbito. Cometer un hurto, apenas suponía nada para el delincuente, salvo que la cuantía de la mercancía robada superase los 400€ o se emplease algún tipo de violencia a la hora de realizar el hurto. Conscientes de ello, los robos cometidos en tiendas y comercios era menor a dicho importe, llevado a cabo de forma pacífica, y sólo suponía una simple falta –que no delito– para quien lo cometía.

Concretamente en España, dicho en datos, la cantidad aproximada de hurtos que se realizan al año son 130.000, y con ello supone para los establecimientos unas pérdidas de unos 1.600 millones de euros/año según fuentes del sector, para el conjunto de establecimientos, incluidas pequeñas tiendas de barrio, supermercados, hipermercados y grandes superficies especializadas.

Dicho esto, cabe decir que ya se han tomado medidas y no en vano en el presente mes de julio ha entrado en vigor el nuevo código penal que introduce reformas legales a favor de los comerciantes para tratar de frenar el hurto, la principal de ellas quizá el hecho de que los hurtos han pasado de ser una mera falta sin apenas consecuencias punibles a ser considerados un delito en toda regla. Además, los vigilantes de seguridad adquieren más autoridad y protagonismo a la hora de realizar su trabajo. Con ello se espera que esa gran cantidad de pérdidas por hurto que sufren los comercios cada año se reduzca. En todo caso, el año próximo, transcurrido un plazo prudencial, se estará en condiciones de valorar los frutos de esta reforma del código penal recién estrenada.

Los especialistas de SIDEP, empresa de larga tradición en el mercado de los elementos antihurto como son los arcos antihurto y otros sistemas para comercios y negocios, aseguran que “ante este nuevo escenario es más esencial aún si cabe el papel de los equipos antihurto, pues la clave para alejar a los aficionados y profesionales del hurto será identificarlos y ponerlos a disposición judicial y que cumplan la pena que el juez estipule; ahora las cosas ya no van a salir gratis, y eso hará que más de uno se lo piense antes de actuar”. Añaden también desde SIDEP que con este nuevo enfoque legal junto con todos los medios, recursos y equipos antihurto que los comercios pongan en liza, posiblemente se reduzca el mercado negro de reventa de artículos robados, que es a donde van a parar una parte muy importante de los mismos.

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