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El futuro de Madrid

jueves 09 de octubre de 2014, 13:04h

Ana Botella ha dicho adiós a la alcaldía de Madrid y completa el círculo de 25 años de regidores del PP que han conseguido convertir a la capital en la más endeudada de España, más de 7.000 millones de euros, que hipoteca cualquier actuación en los próximos diez años.

Botella, que fue puesta por Gallardón tras abandonar la Alcaldía como alma que lleva el diablo, -que manía la suya-, no ha defraudado a nadie con sus meteduras de pata continuas que han sido el regocijo de los desventurados madrileños, que llegaron a pensar en la expiación de sus pecados a través de regidora tan incompetente.

Los años en que la derecha ha campado por sus respetos en la capital y también en la Comunidad se han convertido en una pesadilla para los ciudadanos que pretenden vivir en una ciudad limpia, culta y bien gestionada, tres atributos que ninguno de los alcaldes peperos ha entendido.

Desgraciadamente gane quien gane las próximas elecciones encontrará una ciudad con enormes problemas por resolver tras la gestión de los últimos 25 años, el pago de las obras faraónicas gallardonescas, la pérdida de músculo cultural entre otras cosas por el aumento desmesurado del IVA, que apenas esconde el rencor de la derecha al mundo de la cultura.

Y llegado a este punto hay que desear que el próximo primer edil de Madrid deberá llevar un programa en las antípodas de lo que hemos tenido hasta ahora, que cuente de verdad con los ciudadanos, que entienda que el florecimiento cultural, colocar la ciudad en el mundo, aporta una valor añadido y que sea capaz de renegociar la enorme deuda municipal que arrastra.

Sólo un programa diverso y progresista puede movilizar a una ciudadanía que en estos momentos se siente arrinconada por las políticas reaccionarias de la derecha, que sólo entienden el desarrollo de la ciudad como un negocio y que ha conseguido en muchas ocasiones sacar lo peor de los ciudadanos por su política de desvaríos.

El nuevo equipo tendría que conseguir una ciudad limpia, menos ruidosa, con un tráfico organizado, con un mejorado servicio público de movilidad, con parque y jardines, adaptada a sus habitantes, humanitaria, solidaria y también divertida, donde hubiera centros de salud que funcionaran, educación pública y cívica, donde en definitiva sus habitantes pudieran sentirse mayoritariamente partícipes de la gestión municipal.

La derecha ha tenido tiempo suficiente para demostrar sus incompetencias y ahora es el momento de retomar el espíritu que Madrid tuvo desde la implantación de la democracia, ese impulso que convirtió la urbe en una visita obligada para los europeos, en donde encontraban ciudadanos que se dieron a sí mismos una oportunidad de decidir su futuro con la imaginación de quienes confían en su ciudad como un polo de desarrollo económico y cultural.

Todos aquellos que soñaron el futuro y que han tenido que renunciar al mismo deberán demostrar en las elecciones que hay una segunda oportunidad para los que luchan contra las injusticias y las desigualdades en todos los ámbitos.

Ignacio Bruna
Secretario de Comunicación de la UJP-UGT de MADRID

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