www.madridiario.es

Un buen alcalde

viernes 21 de marzo de 2014, 08:43h
Actualizado: 04/11/2015 13:22h

Nada hay más importante en política que un buen alcalde. Los ministros son muchos, y pasan según soplen las ventoleras de sus jefes, los presidentes de Gobierno. Que son importantísimos, claro está, pero siempre están a una mayor distancia, más lejanos de la masa ciudadana. Pero un alcalde no; el alcalde es la figura política más cercana, a la primera que se acude cuando hay problemas. Y cuando acierta en su gestión, y sabe ganarse a sus vecinos, no hay puesto más agradecido.

Iñaki Azkuna fue un buen alcalde. Un espléndido alcalde: el mejor, según el premio que recibió en 2013. Porque sus acciones han transformado su cuidad, mejorando las condiciones de vida de sus vecinos y otorgándole un lugar en la escena internacional. Decía que a la política habían llegado muchos pensando sólo en llenarse las manos, cuando es un lugar de entrega, de generosidad, de servicio, y nunca un trampolín personal. Un alcalde que consigue conectar con sus ciudadanos, como le ocurrió a Tierno en Madrid, o le ha ocurrido a Azkuna en Bilbao, disfruta como pocas veces en política del calor de las masas, de la auténtica admiración y respeto de quienes le otorgan su voto.

Muchas personas creen que la política local no es más que el inicio de un camino hacia metas mejores, más elevadas, más dignas. Que aquí se viene a conseguir "tablas", a ganar experiencias que aplicar a otros cargos futuros. Que es una estación de paso en la ruta al destino final. Sólo los muy inteligentes, algunas veces ya de vuelta del camino, entienden que nada puede ser mejor que conseguir, con tus decisiones, transformar para bien tu ciudad. Y en ocasiones, ya es demasiado tarde.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios